El viernes en Vigo se inició la construcción de la primera fábrica de chips fotónicos de España. Sparc se llama la empresa e Indra es el socio principal. El centro aspira a producir en un laboratorio hasta 20.000 obleas al año que tendrán aplicaciones en sectores de la automoción, defensa, aeroespacial, telecomunicaciones o medicina.
Es una alianza público-privada. El Estado ha brindado su apoyo económico a través de la línea de PERTE diseñada para el desarrollo de chips con 3 millones de euros, y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) inyectó otros 17 millones. La cotizada Indra ha comprometido la aportación de 20 millones para buscar, en su caso, «la producción de chips basados en nitruro de galio, una tecnología crítica en los sectores de defensa y aeroespacial por sus aplicaciones en radiofrecuencia y radares AESA». El Consorcio de la Zona Franca de Vigo, promotor de la planta, dedica 8 millones que esperan que se encuentre plenamente operativa en el segundo semestre del 2027,