Al final esto va de comprar material americano, ni más ni menos:
En las negociaciones de junio -que deben quedar refrendadas en la cumbre que comienza este martes- quedó determinado que España y otros países debían aumentar su músculo terrestre, dadas las misiones que se pueden asignar. En la determinación de capacidades, la Armada salió poco tocada con exigencias y al Ejército del Aire y del Espacio, como a numerosas otras fuerzas aéreas de la OTAN, se le marcó la necesidad de disponer de cazas de quinta generación.
España tiene, y está aumentando, sus escuadrones de Eurofighter, que son de una generación anterior. En el Chatham House de Londres, el pasado 9 de junio Mark Rutte, dijo que esperaba que los aliados compraran "setecientos F-35", en alusión al caza norteamericano furtivo y con capacidad de despegue vertical, el más moderno y potente del que se dispone en Occidente.