La posición de Sánchez no es la misma que la de Donald Trump. Trump es presidente a través de un proceso electoral que le ha legitimado directamente, con el sufragio específico que permite la elección indirecta del presidente de los EE.UU. a través de unos compromisarios.
Sánchez es un "primer ministro" que depende del frágil apoyo parlamentario que le ofrece una serie de grupos parlamentarios que tienen programas y proyectos políticos, cuanto menos, heterogéneos entre sí, no puede tomar decisiones tan "a la ligera" como Donald Trump.
