El concepto general es de que las empresas públicas pertenecen al Estado y buscan garantizar servicios a la sociedad y al otro lado las empresas privadas son propiedad de persona o inversores y su objetivo principal es la obtención de ganancias.
Si el matiz de pública o privada se ciñe a los servicios a la sociedad, más que nada para corregir las ineficiencias del libre mercado y garantizar el bienestar social, cuesta entender a estas alturas en que la libertad de mercado esta asumida plenamente como seguimos siendo "propietarios" de una que viene siendo un pozo sin fondo desde más de 40 años, y además en un sector donde en los últimos 25 existen capacidad y competencia. Y es más curioso cuando en los últimos años gobiernos de todos los colores se vienen desprendiendo de empresas públicas, véase energéticas, comunicaciones o mismamente del sector económico mucho más vitales para la vida de los ciudadanos e incluso algunas las quieren reinventar.
Pero bueno eso es política y ahí no vamos a entrar, lo que se le pide a la empresa pública es que cumpla para lo que se creó, tenga un equilibrio financiero y no entre en perdidas, que son entendibles en un momento o tiempo determinado, pero no creciendo año tras año a doble dígito, sabiéndose amparada por el propio Estado, corriendo con los gastos los propios ciudadanos para quienes se supone que realizan una labor transcendental.
Con el agravante de que nadie dentro de la empresa o el gobierno asuma responsabilidades, no recuerdo en mi vida ceses y ya no digo dimisiones en el gobierno, SEPI o empresa por estos resultados continuados y en negativo.
Sin hablar largo y tendido de los dispendios de la empresa en cuestión, precisamente por estar pagados con pólvora del Rey, que distorsionan enormemente el entorno económico y geográfico de actuación y sobre esto no hay ingeniería que valga son realidades palpables.