En Rusia autorizaron la financiación de una inspección submarina detallada necesaria para evaluar las opciones de recuperación o desmantelamiento del dique flotante PD-50 que se hundió en 2018 en la bahía de Kola, lo que sigue siendo un requisito previo para poder resolver las reparaciones que afectan desde largo tiempo al Almirante Kuznetsov.
Estos 240 millones de rublos de la inspección submarina del dique flotante son decisorios sobre achatarrarlo o reflotarlo. Sin él sería imposible el prolongado proceso de reparación del portaaviones.
El programa de inspección especifica una inspección completa de buceo e instrumental del casco del PD-50, incluyendo los compartimentos de lastre y las conexiones de anclaje y amarre, con una longitud total de casi cuatro kilómetros. Todos los elementos estructurales se registrarán mediante captura de fotos y videos con referencia de coordenadas para mayor precisión espacial. Los ingenieros medirán el espesor del metal del casco y la cubierta de la grada, y evaluarán los niveles de corrosión en las secciones estructurales. El análisis del fondo marino utilizará una ecosonda multihaz, un sonar y un lidar para cartografiar el terreno y detectar objetos. Se calcularán los ángulos de escora y asiento, junto con la profundidad de penetración en el fondo marino. El modelo digital resultante pretende representar el estado estructural y la interacción con el fondo marino en un radio de 150 metros desde el casco. Una fase separada aborda los obstáculos submarinos a lo largo de un posible corredor de transporte.
El dique flotante PD-50 se hundió el 30 de octubre de 2018 durante la partida del Almirante Kuznetsov tras unas reparaciones. Se citó como causa inicial un corte de electricidad, tras el cual se desplomó una grúa del muelle, dañando el casco y la cubierta de vuelo del portaaviones. Aunque el buque se mantuvo a flote, la pérdida del dique eliminó un recurso clave para la reparación de cargas pesadas en la zona de Múrmansk. El incidente obligó a reconfigurar los planes de reparación y a recurrir a instalaciones alternativas. Estimaciones posteriores situaron el coste de la elevación del dique en unos 840 millones de rublos. Desde el accidente, el dique ha permanecido en el lecho marino, y su estado ha seguido afectando a la planificación industrial relacionada con los grandes buques de guerra, ya que también se utilizaba para submarinos