Lo dicho pintando, barriendo y letreros y ropa de trabajo nueva. De forma más técnica el directivo de Navantia lo dice, y es que si buceas la empresa atravesaba una profunda crisis financiera que lo llevó a entrar en concurso de acreedores en septiembre de 2024 se declaró insolvente tras fracasar en la búsqueda de financiación urgente y rescates gubernamentales.
Tiene una deuda asfixiante de 184 millones de euros, y nosotros como tenemos superavit vamos hinchamos el pecho y otra ronda. Eso era un riesgo para el contrato clave por valor de 2.000 millones de euros firmado en 2022 con la Royal Navy para la construcción de los tres buques de aprovisionamiento logístico.
Como se vendía al peso la filial británica de Navantia intervino y cerró la compra de los cuatro astilleros de la compañía por unos 85 millones de euros, y mira que lo criticamos aquí, como teniendo perdidas continuadas nos metemos en un lio como ese.
Y el gobierno británico contento de que el gobierno español les saque un problema de encima, como aquí hay pocos vamos a buscarlos fuera.