Se habla, se rumorea otra vez. Me autocito a mi post de agosto, cuando a su vez citaba la declaración del director de Programas de Defensa en el astillero de Ferrol que manifestaba en un medio nacional, que “en el tema de los pozos, analistas y expertos coinciden en que es una cantidad insuficiente. Pero los reproches no deberían obviar el contexto de la gestación de este buque”. El concepto del buque es de la primera década del siglo, pero no fue hasta bien entrada la segunda década que se empezó a materializar. Nadie pensaba entonces en combates de alta intensidad o enfrentarse a ataques de saturación, “por lo que no parecía descabellado optimizar el buque para acciones antisubmarinas en detrimento de más poder antiaéreo que significaba más trabajo y más costes".
En consecuencia se pregunta al directivo si sería entonces posible modificar las fragatas ya en curso para incrementar la capacidad del lanzador de misiles Respuesta “muy difícil.”
“Modificar la F-111, la F-112 y (casi seguro) la F-113 ya es imposible. En las otras dos de la serie se podría hacer colocando un VLS de 32 celdas sin tocar dimensiones del buque, pero con gran trabajo, alto coste y, lo peor, un impacto significativo en los plazos. No hay ningún indicio de que eso se vaya a hacer. Y tampoco parece aconsejable a estas alturas.”