@bandua Es evidente que hay que tener en cuenta la dimensión industrial; que pueden existir intereses contradictorios. En lo que respecta al Eurofighter, en mi opinión, resultaba difícil conciliar las necesidades de británicos, italianos y alemanes, que necesitaban un caza de interceptación, países que ya contaban con numerosos Tornados. Sobre todo porque ya pensaban en el F-35 (especialmente Italia y el Reino Unido). España, en cierto modo, se encontraba en la misma situación, con sus F-18. Las necesidades de Francia eran diferentes: necesitaban un caza-bombardero capaz de sustituir a toda su flota de aviones, incluidos los embarcados. Era irreconciliable. A esto se sumaron otros problemas, como el del motor; no estaban dispuestos a poner en peligro a SAFRAN (en mi opinión, eso era más importante que la opinión de Dassault). A esto se suman los problemas de exportación con los alemanes, que, incluso cuando firman un acuerdo sobre exportaciones, pueden ponerte las cosas muy difíciles. Un ejemplo muy concreto: la exportación del misil Milan, por la que hubo que luchar varias veces y mira la exportation del Eurofighter a Turquia, han tenido que esperar el visto bueno allemand...
En lo que respecta a los helicópteros pesados, es cierto que han existido proyectos europeos, pero nunca llegaron a buen puerto. Ese es uno de los problemas de Europa: algunos prefieren comprar productos estadounidenses, incluso cuando somos capaces de fabricarlos igual de bien, si no mejor. Por ejemplo, los aviones de patrulla marítima.