Esta idea ya viene de meses, más bien de años 2003, pero les echaron el cerrojo los useños si intentaban hacerlos en Corea, ahora se lo plantean en un astillero de propiedad coreana en USA.
En octubre de 2025 surgió una vía industrial paralela cuando EE.UU aprobó una cooperación preliminar vinculada a las propiedades de Hanwha en los astilleros de Filadelfia, tras las conversaciones entre sus respectivos presidentes.
Ahora se quiere integrar partes del programa surcoreano en la base industrial estadounidense y así se reduce la preocupación del Congreso respecto a la transferencia de tecnología sin restricciones, ya que así se conserva la influencia sobre el acceso al combustible de propulsión, los procedimientos de manejo de reactores, la implementación de salvaguardias y los controles de exportación.
Incluso bajo este marco, la transferencia de tecnología de reactores probablemente seguiría estando mucho más restringida que el AUKUS aplicado a Australia. Por lo tanto, Filadelfia funciona principalmente como un nodo industrial políticamente manejable que permite a Washington supervisar la cooperación en propulsión nuclear, manteniendo al mismo tiempo el control sobre tecnologías de reactores sensibles y la gestión del ciclo del combustible.
La importancia estratégica del programa de submarinos nucleares denominado ahora Jangbogo-N trasciende la guerra submarina, ya que amplía gradualmente el control soberano de Corea del Sur sobre sectores nucleares industriales sensibles, históricamente restringidos por el marco de cooperación nuclear entre Estados Unidos y la República de Corea posterior de la década de los setenta.
Los coreanos lo están vendiendo, como un alejamiento del armamento nuclear inmediato y se han centrado en la latencia nuclear, entendida como la posesión de la base industrial y técnica necesaria para el rápido desarrollo de armas nucleares en caso de que se deterioren las condiciones de seguridad regional. A ver como acaba la cosa.