Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se han retirado oficialmente del programa francés del avión Rafale F5, dejando a Francia con la enorme responsabilidad de asumir en solitario el coste de desarrollo de 5.000 millones de euros. Esta repentina retirada amenaza con retrasar la producción del caza de nueva generación, pieza clave para la futura defensa aérea europea.
La ruptura se produjo después de que París se negara a compartir tecnologías de sensores y optrónica altamente sensibles con Abu Dabi, lo que llevó a la nación del Golfo a cancelar su participación financiera. Esta asociación se consideraba anteriormente un pilar estratégico vital, dado que los Emiratos Árabes Unidos son el principal aliado de Francia en la Península Arábiga y un importante comprador de armamento militar francés. El estándar F5 "Super Rafale", originalmente previsto para su debut en 2033, estaba concebido como una iniciativa industrial conjunta para compensar los enormes costes de la tecnología aeronáutica de nueva generación .