"En términos geopolíticos, la venta del Rafale a Vietnam enviaría señales a varios actores simultáneamente. Para Pekín, indicaría que Hanói está reforzando sus capacidades de disuasión y defensa aérea en un escenario donde China ha intensificado su actividad militar. Para Moscú, sugeriría que Vietnam, considerado durante mucho tiempo un cliente natural, busca asegurar su libertad de acción diversificando sus dependencias. Para Francia, el acuerdo reforzaría su posición en el Indopacífico, a la vez que serviría a sus intereses industriales: ampliaría la base de clientes del Rafale en Asia, apoyaría la continuidad de la producción y aseguraría ingresos a largo plazo mediante actividades de soporte, mantenimiento y modernización."
Estos franceses se meten a vender en todos los rincones.