El anuncio de la defenestración del máximo responsable militar del Ejército chino ha desencadenado rumores de inestabilidad en el monolítico gobierno chino. Los últimos ceses orquestados por Xi Jinping confirman la preeminencia del Partido Comunista sobre la estructura del Estado y alcanza su máximo grado de centralidad desde 1978.
En un periodo inferior a tres años, tres de los seis integrantes de la Comisión Militar Central (CMC) han sido destituidos, y en fechas recientes otros dos han quedado señalados en los medios oficiales por supuestos casos de corrupción y desobediencia directa al presidente. De confirmarse su salida, solo uno de los miembros originales seguiría en pie.
En redes sociales y foros cercanos a la disidencia se ha llegado a hablar incluso de enfrentamientos armados entre facciones rivales dentro del ejército y de un intento de golpe de Estado que habría terminado con miles de detenciones.
Sin embargo, no existe ninguna evidencia que respalde estas versiones, y resulta difícil que Zhang se arriesgara a liderar una rebelión abierta contra un presidente con un control tan consolidado del aparato del Estado.
Otra línea de sospecha, apuntada por The Wall Street Journal, sugiere que Zhang podría haber filtrado información sensible relacionada con el programa nuclear chino. Otra línea apunta a la corrupción.
Estas maniobras se producen en un contexto especialmente delicado para el futuro de China y de sus fuerzas armadas. Diversos indicios apuntan a que en 2027 Xi podría ordenar la llamada “reunificación” con Taiwán, es decir, una intervención militar destinada a ocupar y anexionar la isla.
La fecha no es casual: fue insinuada por el propio Xi en el congreso de 2022 y coincide con el centenario de la fundación del Partido Comunista. Si a ello se suma que Estados Unidos atraviesa un periodo de distracción estratégica, el escenario de un conflicto cobra mayor peso.
Que estará pasando?