En Rusia Uralvagonzavod, filial de la corporación estatal rusa Rostec, anunció que nuevos T-90M y T-72B3M fueron entregados al Ejército antes del Día del Tanquista, con una protección integral mejorada gracias a la experiencia en combate. Según la compañía, los volúmenes de producción están aumentando mientras los ingenieros continúan modificando los vehículos, especialmente contra las amenazas de vehículos aéreos no tripulados (VANT), lo que vincula directamente la producción de carros en Rusia con las lecciones aprendidas en la guerra intensiva con drones en Ucrania.
La última entrega tiene menos importancia por el número no revelado de carros que la componen que por lo que revela sobre la estructura del programa ruso de regeneración de blindados. Han sufrido la pérdida de miles de carros desde febrero de 2022, pero lo ha compensado mediante varios canales paralelos: la fabricación de T-90M, la modernización de T-72, la reconstrucción de T-80, y la retirada de modelos de la era soviética almacenados y la reparación de vehículos dañados en combate. Las evaluaciones del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) indican que Rusia ha dependido en gran medida de su enorme inventario soviético heredado para compensar las pérdidas, lo que ha permitido a las fuerzas armadas regenerar formaciones blindadas a un ritmo que la construcción de nuevos por sí sola no habría podido sostener.
Esa dependencia no puede prolongarse indefinidamente. Los vehículos almacenados a largo plazo se vuelven cada vez más difíciles y costosos de restaurar, ya que primero se retiran los que están en mejor estado, mientras que algunos cascos deteriorados pueden terminar sirviendo únicamente como fuente de repuestos. Por eso, el T-90M está adquiriendo una importancia estratégica mayor de la que sugieren las entregas individuales: a diferencia de la renovación del casco de un T-72 de fabricación soviética, la continua producción del T-90M demuestra la capacidad de Rusia para generar potencia de combate blindada adicional una vez agotadas sus reservas más accesibles.
Las estimaciones de fuentes abiertas disponibles indican que Uralvagonzavod ha expandido sustancialmente la fabricación de T-90M en comparación con los niveles de antes de la guerra, aunque las cifras de producción rusas siguen siendo poco claras y las estimaciones varían significativamente. Por lo tanto, el indicador industrial clave no es una cifra anual aislada, sino la aparición constante de nuevos T-90M fabricados junto con los programas de modernización en curso de los T-72 y T-80. Si Rusia logra seguir aumentando la producción de nuevos, manteniendo al mismo tiempo las líneas de reacondicionamiento, su fuerza blindada dependerá cada vez menos de la herencia soviética que ha sustentado gran parte de su capacidad de reemplazo durante la guerra.