Sobre Iván Redondo, el hombre en la sombra que torpedea la estrategia militar de Moncloa, solo hay que decir que trabaja asesorando a General Dynamics en su pulso contra el Gobierno por los contratos de defensa y desde el Ejecutivo se cree que está detrás de las filtraciones contra el presidente de Indra.
Él montó una empresa Redondo & Asociados, con la que hace lobby y asesora en materias de gestión estratégica y comunicación, y General Dynamics, es su cliente.
La cuestión tiene más calado de lo que parece, y ese es el problema como ya venía sucediendo en otras áreas de hacer las cosas sin pensar aprisa y corriendo para salir del apuro y luego otro que lo arregle.
Su objetivo final es que su representada pueda llevarse una parte de los contratos ligados a los préstamos para defensa, que se elevan a 7.200 millones de euros.
Y el problema de fondo es que el Supremo considera que, si como dice General Dynamics, las adjudicaciones están mal realizadas porque, entre otras cosas, falta el informe del Consejo de Estado, eso no solo afectaría a la financiación impugnada, sino a todo el programa aprobado por el Real Decreto 915/2025, que establece préstamos por parte de Industria a interés cero por un importe conjunto de 14.400 millones de euros. En la práctica, todo el plan de rearme español, por 34.000 millones, así como la estrategia de Bruselas por impulsar a la industria de defensa europea, se quedaría en el aire.
Lo triste de todo esto es que la cuestión salta, al alterarse el gallinero y abrirse una guerra sucia al ponerse de manifiesto el asalto a mano armada de los hermanos y sus secuaces políticos. Y una vez más la gran perdedora será la estrategia de defensa española y de refilón la europea.