@milites Sería bueno entender la raíz del problema. Si ponemos de lado, el “síndrome” US Navy que sufre la Armada, que se puede explicar por el programa de transferencias de los años 50 /60 y tal vez la orientación de Navantia como integradora de armamento EE.UU (quizás exista una relación dialéctica entre las dos…); tal vez hay que buscar más alto, a nivel político y de la orientación estratégica. Si no existe un consenso estratégico entre fuerzas políticas, sea cual fuere la razón, parece difícil exigir una cierta forma de coherencia en el tiempo, que es una dimensión importante en los programas. Es que la guerra, los ejércitos, no son objetos autónomos, son la continuación de la política y exprimen una voluntad (política) en el sentido que le da Clausewitz, “ la guerra es un enfrentamiento de voluntades”. Si esto no está presente, parece lógico que las cosas sigan por una suerte de cauce “natural” del mínimo roce (OTAN por ejemplo) y también “bandazos” según quien está de turno, lo cual, tal vez paradójicamente, tiende a autonomizar las FAS. Puede ser que se me escapen matices sociológicos. No obstante, mirando de lejos así veo las cosas.