Inicio del ejercicio Sword 26 en el flanco oriental de la OTAN, cambiando el enfoque del despliegue de fuerzas en Europa a la demostración de su capacidad para combatir y vencer en condiciones de guerra reales. Esto supone un paso crucial para fortalecer la disuasión, al demostrar que las fuerzas aliadas pueden coordinar rápidamente su poder de combate, compartir datos y operar como una fuerza unificada en múltiples frentes.
El ejercicio integra sistemas de puntería basados en IA, sistemas no tripulados y redes de mando en tiempo real para acelerar la toma de decisiones en el campo de batalla y contrarrestar la superioridad numérica del adversario. Al conectar operaciones desde el Ártico hasta Polonia, Sword 26 pone a prueba la capacidad de la OTAN para ejecutar una guerra multidominio con rapidez, resiliencia e interoperabilidad, lo que refleja una transición más amplia hacia una preparación para conflictos de alta intensidad basada en datos.
Sword 26 representa una evolución significativa en la arquitectura de ejercicios USA en Europa. Mientras que DEFENDER, realizado entre 2020 y 2025, se centró en el despliegue de fuerzas estadounidenses desde Norteamérica a Europa y en poner a prueba la capacidad del Ejército de EE. UU. en Europa y África para recibir e integrar refuerzos, Sword traslada el enfoque a la validación de la capacidad de combate. Esta transición parece marcar una fase operacionalmente más exigente: demostrar que las fuerzas terrestres de EE. UU. y la OTAN pueden combatir bajo planes de defensa regionales, sincronizar el poder de combate a través de las fronteras, mantener las fuerzas en el terreno y operar como una fuerza aliada unificada bajo presión real.
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