La página francesa Le portail des sous-marins, publicó la semana pasada el siguiente reportaje link:
El flamante submarino de la Armada española, el Isaac Peral , zarpó a principios de febrero para unirse a la operación de vigilancia marítima Noble Shield de la OTAN en el Mediterráneo. Cuatro días después, tuvo que regresar urgentemente a Cartagena.
Navegando en aguas poco profundas y mar agitado, la tripulación escuchó un estruendo ensordecedor. Al salir a la superficie, descubrieron que el submarino había perdido su superestructura de acero de proa. Grandes placas de metal, algunas de casi una tonelada, se habían desprendido del casco. Los fragmentos impactaron contra la torre de mando, dañándola en varios puntos.
La situación podría haber sido mucho peor. Ningún escombro alcanzó el snorkel, el tubo que suministra aire a los motores. De haberlo hecho, el daño podría haber provocado una fuga. El incidente obligó a abortar la misión. El submarino fue llevado al astillero para reparaciones urgentes, para las cuales se utilizaron planchas del Cosme García n.° 3 , ya que las del Narciso Monturiol estaban dañadas. Solo pudo regresar al mar diez días después.
Este incidente, que pasó prácticamente desapercibido, contrasta fuertemente con la narrativa que rodeó al submarino desde su botadura, presentada como el mayor logro tecnológico de la Armada. En noviembre de 2023, durante la entrega del buque por parte de Navantia, el Jefe del Estado Mayor de la Armada española, el almirante Antonio Piñeiro, lo calificó de «día memorable» y «hito fundamental» para la modernización naval. La ministra de Defensa española, Margarita Robles, por su parte, lo consideró un «salto adelante» y motivo de orgullo nacional.
El Isaac Peral no es un submarino cualquiera. Es el primero diseñado y construido íntegramente en España. Simboliza el compromiso con la soberanía tecnológica para un arma clave de disuasión naval. La serie constará de cuatro unidades: al Isaac Peral le seguirán el Narciso Monturiol (previsto para 2026), el Cosme García (2028) y el Mateo García de los Reyes (2030). Solo once países en el mundo poseen submarinos de guerra.
Pero tras esta imagen de éxito, la realidad operativa resultó ser mucho más problemática. El incidente ocurrido durante la misión de vigilancia de la OTAN no es un caso aislado. Según fuentes cercanas al programa, en los últimos meses se han acumulado problemas en numerosos sistemas: válvulas del casco (posiblemente con fallos de diseño o de material), purga de lastre líquido, sistemas hidráulicos del timón y el elevador, sistema de refrigeración y snorkel. También se han detectado anomalías en las escotillas y los sistemas de propulsión, aunque el nivel de riesgo es menor.
El buque ha sido sometido a una serie de reparaciones. Y, según estas fuentes, desde su entrega, ha pasado más tiempo en el taller que en el mar.
Uno de los problemas más críticos concierne al sistema de combate. En los últimos meses, el Isaac Peral ha realizado una decena de maniobras de lanzamiento de torpedos frente a las costas de Canarias y Almería. Según las mismas fuentes, ninguna de ellas alcanzó su objetivo.
El submarino utiliza el torpedo pesado DM2A4, fabricado en Alemania y equipado con un sistema de gestión táctica suministrado por la empresa estadounidense Lockheed Martin. Las causas de estos fallos aún no están claras. Podrían deberse al almacenamiento prolongado de los torpedos —adquiridos hace más de diez años, antes de la entrada en servicio del submarino— o a problemas de integración entre los sistemas.
El Ministerio de Defensa reconoce la existencia de incidentes, pero los describe como normales para un programa de tal complejidad. «Los incidentes se detectaron en diferentes fases (...) y se corrigieron de acuerdo con los procedimientos establecidos», declaró en un correo electrónico enviado a La Vanguardia .
En cuanto a los sistemas de armamento, el Ministerio de Defensa afirma que están "plenamente operativos" y que han sido probados "con éxito" en varias ocasiones, "considerándose su rendimiento satisfactorio". Añadió que el lunes pasado se lanzaron dos torpedos "sin incidentes".
Respecto al incidente de febrero, el Ministerio de Defensa lo atribuye al fuerte oleaje y al desprendimiento de componentes del casco exterior, sin que ello afectara a la seguridad. El Ministerio no especifica el tiempo real de operación del submarino en comparación con el tiempo dedicado a mantenimiento o reparación, pero indica que el submarino —entregado hace más de 840 días— «ha acumulado 267 días en el mar y más de 2800 horas sumergido desde su puesta en servicio». «Está en pleno funcionamiento», insiste el Ministerio.