El Pentágono está considerando comprar embarcaciones de desembarco listas para usar de diseño estándar y producidos por astilleros civiles, buques anfibios más pequeños y menos costosos para desembarcar tropas y equipos en las costas enemigas.
La idea no es nueva y se basa en pequeños buques anfibios de diseño civil que complementarían la actual flota de la Armada estadounidense, compuesta por una treintena de grandes buques, y permitirían a esta última cubrir un área más amplia para escapar de ataques (chinos) en caso de una crisis en el Pacífico.
Entre estas embarcaciones civiles (SLV), o Buque de Desembarco de Popa (que permite el desembarco desde la popa) pueden militarizarse. Según sus diseñadores, este tipo de embarcación es más estable, eficiente y cómoda que una lancha de desembarco, además de ser capaz de varar por sí sola.
Un SeaTransport SLV de 73 metros de eslora ha comenzado las pruebas en el mar. Se trata del Matilda 1, que fue botado a finales de enero en Batam, Indonesia y alquilado por el Pentagono a Sealease, y está siendo evaluado por el USMC, antes de su entrega a su propietario. Una evaluación similar ya se realizó en 2023 con un buque de Hornbeck Offshore Services.
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