Ayer INDRA presentó el "Squall", un misil de crucero con un alcance de 300 km que describe como una munición de "bajo coste" que puede utilizarse para "ataques quirúrgicos" y/o ataques "masivos" para saturar las defensas enemigas.
Según la información que Indra compartió, el misil Squall, está equipado con una ojiva de 50 o 60 kg, puede lanzarse desde plataformas terrestres y marítimas. Se espera que su costo sea diez veces menor que el de un misil de alta gama y es capaz de volar a baja altitud, a Mach 0.8, para evadir el radar enemigo.
"Además, destaca por su precisión y eficiencia en la adquisición de objetivos. Para ello, está equipado con diversos sistemas de guiado y navegación diseñados para resistir las interferencias electrónicas", dice la empresa.
Detalle importante: Squall no está sujeto a las regulaciones ITAR, lo que significa que no contiene componentes de origen estadounidense.
"Su diseño se basa [...] en una cadena de suministro nacional fiable y resiliente, basada en componentes sobre los que se mantiene la soberanía y el control", explicó Indra.
El objetivo es poder "aumentar la producción en tiempos de crisis", incluso cuando "las cadenas de suministro internacionales se ven interrumpidas y el acceso a ciertos materiales se ha vuelto más difícil".
El desarrollo del Squall no surgió de una necesidad expresada por el Ministerio de Defensa español. Sin embargo, Indra cree que la demanda de este tipo de misil será alta en un futuro próximo.
“En los conflictos recientes, hemos observado que las fuerzas armadas utilizan armamento muy costoso para neutralizar objetivos de bajo coste. Sin embargo, si se pretende abrumar las defensas enemigas, no se pueden emplear demasiados misiles si cada uno cuesta entre dos y tres millones de euros”, según explicó el director de desarrollo de negocio de la división de Armamento y Municiones de Indra. “Además, es posible que ni siquiera se necesiten las capacidades que ofrece ese misil. Lo que sí se requiere, en cambio, es lanzar entre 10 y 20 misiles para saturar el objetivo, seguidos de un misil, que suele ser muy caro”, concluyó.
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Otras empresa norteamericanas o francesas, están siguiendo este camino, pues al final sigue muy vigente lo de que "Las grandes guerras se ganan por superioridad numérica, no con armas milagrosas".