Creo que hay mucha confusión al juntarse dos proyectos similares pero a la vez muy diferentes:
El laberinto de Ankara y el desdoblamiento de la vigilancia aérea
Para comprender con exactitud la decisión española es imperativo deshacer el nudo documental de los anuncios de la cumbre, ya que en el Foro Industrial se presentaron dos iniciativas en el ámbito de la alerta temprana que, pese a compartir siglas, persiguen objetivos operativos y de gestión radicalmente contrapuestos.
El primer gran anuncio corrió a cargo de las estructuras de mando central de la OTAN, que hicieron oficial la selección del sistema sueco Saab GlobalEye como la plataforma definitiva para sustituir a los catorce vetustos e históricos Boeing E-3A Sentry que la Alianza opera de manera conjunta desde la década de 1980.
Mediante este plan, un consorcio global de ese bloque de aliados adquirirá una flota común de diez unidades del GlobalEye —basadas en el fuselaje ejecutivo Bombardier Global 6500 y equipadas con el avanzado radar de barrido electrónico Erieye Extended Range—.
Estos aparatos pertenecerán formalmente a la estructura de la OTAN, tendrán sus bases principales en el norte de Europa y sus vuelos serán ordenados y programados desde el cuartel general de la Alianza en Bruselas. España evaluó este programa y decidió, de forma plenamente consciente, no incorporarse a él.
El motivo de este rechazo parcial a la «caja común» de la Alianza se encuentra en la firma del segundo gran documento de la cumbre: el acta de constitución de la Coalición para la Adquisición Colectiva de Plataformas AEW&C de Uso Nacional.
Este programa paralelo está integrado por un bloque de ocho potencias aliadas con fuertes intereses industriales propios: España, Francia, Alemania, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Polonia y Turquía.
La diferencia técnica y legal de este consorcio es total. No se compra un avión para que lo gestione la OTAN de manera comunitaria; se cofinancian, desarrollan o compran de forma agrupada lotes de aeronaves destinadas al uso unificado y control nacional de cada país socio.
Es fundamental recalcar que, a diferencia de la flota común de la OTAN, este grupo de ocho países ha firmado un documento abierto que no preselecciona de forma vinculante ningún modelo de avión ni fabricante específico para todo el grupo.
Se trata de un marco de cooperación industrial inicial donde la elección de la plataforma definitiva —ya sea el propio GlobalEye, el Boeing E-7 Wedgetail estadounidense o desarrollos alternativos liderados por firmas como Airbus— se debatirá y decidirá en las próximas fases técnicas del consorcio, permitiendo a España evaluar las opciones con total libertad metodológica.
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https://defensayseguridad.es/hacia-el-globaleye/