Hogar dulce hogar, y si la liga me lo permite, ahora que tengo referencias y viendo como todos se vienen arriba con la “presentación de la F110 plus”, vamos a bajar un poco el suflé pues tengo que señalar que mucho antes del evento donde se hizo publico, ya el pasado 14 de mayo el director de Programas de Defensa en el astillero de Ferrol manifestaba en ún medio escrito nacional (El confidencial), que “en el tema de los pozos, analistas y expertos coinciden en que es una cantidad insuficiente. Pero los reproches no deberían obviar el contexto de la gestación de este buque”. El concepto del buque es de la primera década del siglo, pero no fue hasta bien entrada la segunda década que se empezó a materializar. Nadie pensaba entonces en combates de alta intensidad o enfrentarse a ataques de saturación, “por lo que no parecía descabellado optimizar el buque para acciones antisubmarinas en detrimento de más poder antiaéreo que significaba más trabajo y más costes).”
Trabajo puede que si, incremento de costes fijo, pero se prefirió seguir los aromas del happy flowers, que además nos convenían para no rascar más el bolsillo.
¡Error! la siempre cambiante realidad trajo nuevas amenazas (Ucrania y Oriente Medio) y urge incrementar capacidades antiaéreas en todos los dominios. Paradojas de la historia, a quienes pretenden sustituir también nacieron con el píe cambiado o por lo menos las dos últimas y no se hizo nada por evitarlo.
16 celdas -teniendo en cuenta que en cada pozo cabe un misil de medio o largo alcance o cuatro de corto alcance- descubrimos horrorizados que no son suficientes para enfrentamientos como los que se están viendo. El sentido común -teniendo presente que la posible recarga de misiles en alta mar, está dando sus primeros pasos- nos dice claramente que no.
En consecuencia se pregunta al directivo si sería entonces posible modificar las fragatas ya en curso para incrementar la capacidad del lanzador de misiles Respuesta “muy difícil.”
“Modificar la F-111, la F-112 y (casi seguro) la F-113 ya es imposible. En las otras dos de la serie se podría hacer colocando un VLS de 32 celdas sin tocar dimensiones del buque, pero con gran trabajo, alto coste y, lo peor, un impacto significativo en los plazos. No hay ningún indicio de que eso se vaya a hacer. Y tampoco parece aconsejable a estas alturas.”
En consecuencia se asume que habrá una nueva serie de las 110 con al menos dos unidades adicionales. Pues se deben replantear los aspectos donde las fragatas Bonifaz se quedan cortas: los misiles.
De ahí mi mención mensajes arriba a que unas fragatas de grandes posibilidades antes de entrar en servicio se convierten en un programa mediocre, y esta vez no se le puede echar la culpa al astillero, por lo que la responsabilidad recae en la AE, por sus miras cortas -por no utilizar un lenguaje más agresivo que pueda ofender- que nos lleva a esta situación.
Y ¡hale hop! Como en el circo, en un “tiempo récord” aparece el Flight 2, resulta cuando menos curioso. Que hay de nuevo?, se aumenta el número de pozos de proa a 48 celdas y -esta es la clave- se añade un segundo lanzador de 16 celdas en la superestructura de la cubierta superior. Cágate lorito.
Cierto que los dos lanzadores no son iguales, en proa longitud estándar y en popa más corto, pero cambia el panorama de forma radical.