En mayo de 2026, la Universidad del Norte de China en Taiyuan publicó los resultados de una prueba de fuego real de un cañón electromagnético con un proyectil inteligente. Sorprendentemente, el comunicado chino se mantuvo objetivo y mesurado respecto a las implicaciones, dado que las dificultades estructurales asociadas a este tipo de sistema, en particular el desgaste del riel, aún no se han resuelto. Sin embargo, la prueba documentada marca un punto de inflexión, ya que el proyectil completó su vuelo con registro completo de datos y su electrónica permaneció operativa en un entorno electromagnético intenso . Esto aborda directamente el obstáculo que anteriormente impedía la guía tras el lanzamiento.

la electrónica a bordo mantuvo su integridad tras ser expuesta a un pulso electromagnético de 8 milisegundos, una sobrecarga de casi 20 000 G y una densidad de flujo magnético de 7 Tesla. Los datos de vuelo se recuperaron por completo. Estos parámetros, considerados anteriormente destructivos para los circuitos integrados acelerados por riel, se mantuvieron durante todo el lanzamiento, lo que confirma la supervivencia del sistema durante la eyección y la fase inicial de la trayectoria.
La protección interna del proyectil se basa en una pila de capas metálicas y amortiguadoras diseñadas para disipar simultáneamente los impactos mecánicos y los campos electromagnéticos. La arquitectura combina cobre, hierro, un amortiguador de poliuretano, un blindaje de micrometal y una segunda capa de poliuretano en contacto con la electrónica. Los espesores se optimizaron mediante el algoritmo genético NSGA-II, y la publicación afirma una mejora del 71,4 % en el rendimiento del blindaje en comparación con las versiones no optimizadas.
En esta campaña de pruebas, dos de las tres variantes a estudiar fallaron, mientras que la configuración optimizada cumplió con las restricciones hasta la recuperación de datos. La publicación también destaca por la naturaleza de su protocolo, que se basa en el disparo de un cañón electromagnético en condiciones reales, en lugar de simulaciones o pruebas parciales.