Noticias Defensa
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Como el bebé cuando echa a andar, suelen correr y a duras penas se mantienen en pie o se caen, hace muchos años un profesor me decía en la universidad precisamente el que me dio a conocer el programa del MBT brasileiro "Osorio", que cualquier proyecto personal o industrial tiene que dar pasos lentos y asentados, y justamente esta gente hizo todo lo contrario.
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Quizá en esa época, hoy día hay que ir corriendo desde el minuto uno…
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Pues ten cuidado de no romperte la crisma, una cosa es ir lento y otra arrastrarse como viene sucediendo. Vale que ahora se demanda más ligereza, pero asentado sigue siendo tan importante como antes, no se pueden vender catálogos de productos, que no están evaluados, y eso significa como mínimo evaluaciones superadas y no de cualquier manera como viene sucediendo con la empresa en cuestión que sin haber asentado un producto, ya está metido en doce.
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La línea Maginot 2.0.
Si es que no aprenden...
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La línea Maginot 2.0.
Si es que no aprenden...
@ajamba
Discrepo,no tiene profundidad ni medio para hacer un defensa móvil.Construir fortificaciones está infravalorado. -
Era de esperar, la defensa es comprar armas carísimas, crear campeones de defensa y miles de millones de puestos de trabajo que creen conocimiento, maestría y saber hacer.
Las Fuerzas Armadas espa�olas despiertan "escaso inter�s": han perdido 13.300 efectivos desde 2010
El Observatorio de la Vida Militar presentar� el martes en la Comisi�n de Defensa del Congreso su informe correspondiente a 2024, que constata un d�ficit de entre 13.000 y...
El Mundo (www.elmundo.es)
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Era de esperar, la defensa es comprar armas carísimas, crear campeones de defensa y miles de millones de puestos de trabajo que creen conocimiento, maestría y saber hacer.
Las Fuerzas Armadas espa�olas despiertan "escaso inter�s": han perdido 13.300 efectivos desde 2010
El Observatorio de la Vida Militar presentar� el martes en la Comisi�n de Defensa del Congreso su informe correspondiente a 2024, que constata un d�ficit de entre 13.000 y...
El Mundo (www.elmundo.es)
@Vorlon "Así, el Observatorio de la Vida Militar avisa de que el interés por el acceso a las escalas de oficiales de las Fuerzas Armadas "debe empezar a ser motivo de preocupación" y califica de "urgente" analizar las causas de "ese cada vez más escaso interés"
Analizar las causas, ¡cómo si ellos no las conocieran!.
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Pocos, viejos y cansados.
No se se donde vamos a sacar personal para el porta CV...

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Las PYMES españolas del sector de defensa piden paso.
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Artículo de Ángel Escribano, presidente de INDRA.
Fabricar independencia europea
Hace trece meses asum� la presidencia de Indra con una convicci�n clara: en el mundo que viene Europa solo ser� respetada si es capaz de fabricar su propia independencia. No...
El Mundo (www.elmundo.es)
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Un resumen por favor, el artículo es de pago.
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No estoy suscrito, y lo leo completo...
Si alguno más no lo puede ver, busco la manera.
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Ahi va el articulo entero:
Hace trece meses asumí la presidencia de Indra con una convicción clara: en el mundo que viene Europa solo será respetada si es capaz de fabricar su propia independencia. No declararla ni invocarla. Fabricarla.
En este tiempo he comprobado que la autonomía estratégica de la que tanto hablamos en Bruselas no es un concepto abstracto. Es una cuestión industrial. Es tecnología, es energía, es defensa, es digitalización. Y es, sobre todo, capacidad de decisión.
El contexto no admite dudas. El último Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial señala que más de la mitad de los líderes internacionales anticipa una década turbulenta marcada por la confrontación geoeconómica. Hace apenas unas semanas vimos cómo una tormenta invernal en Estados Unidos alteraba el mercado energético europeo en cuestión de horas. Hoy Europa importa el 57% de su GNL desde EEUU, y ese porcentaje puede aumentar en los próximos años. Hemos cambiado la dependencia rusa por otra estadounidense. Eso no es autonomía.
En paralelo, el debate europeo se acelera. Gobiernos y empresas de la UE reclaman reglas que permitan competir con China y Estados Unidos en igualdad de condiciones, fortalecer la industria propia y avanzar en un "buy European" inteligente que proteja capacidades críticas. No es proteccionismo. Es sentido estratégico.
La dependencia tecnológica es la más silenciosa de todas. Quien no controla sus sistemas críticos, su ciberseguridad, sus infraestructuras digitales o sus capacidades de defensa, importa vulnerabilidades. Por eso estoy convencido de que la defensa de Europa empieza en sus empresas industriales. En Indra hemos orientado cada decisión de estos trece meses en esa dirección.
La independencia empieza por la solidez. En 2024 alcanzamos una facturación de 4.843 millones de euros, con un beneficio neto de 278 millones y una posición de caja neta positiva. En el primer semestre de 2025 superamos los 2.450 millones de ingresos y los 215 millones de beneficio, con una cartera de pedidos por encima de los 9.400 millones. Son cifras que permiten invertir, asumir riesgos tecnológicos y decidir con libertad, pues sin fortaleza financiera no hay soberanía empresarial.
Pero el balance no es el objetivo, sino un instrumento. La verdadera independencia se construye generando capacidades propias. Hemos reforzado nuestra posición en programas europeos de defensa de nueva generación, consolidado nuestro liderazgo en sistemas de gestión de tráfico aéreo presentes en más de un centenar de países y ampliado nuestras soluciones digitales en sectores críticos. Queremos estar donde se define la arquitectura de los sistemas, donde se integra y donde se decide. No en el margen sustituible de la cadena de valor.
Alexander Stubb, presidente de Finlandia, lo resumía recientemente en Foreign Affairs. La cuestión no es elegir entre apertura o cierre, sino entre una multipolaridad caótica, donde las grandes potencias se reparten el mundo en esferas de influencia, o un multilateralismo funcional que permita a países medianos conservar capacidad de decisión. A escala empresarial ocurre lo mismo. La pregunta es si aceptamos ser un proveedor intercambiable en cadenas diseñadas en Seattle, Shenzhen o Stuttgart o si construimos capacidades propias que nos conviertan en socios necesarios.
Nosotros hemos elegido lo segundo. Y esa elección exige talento. Hoy Indra supera los 61.000 profesionales, con un peso muy relevante de ingenieros y perfiles tecnológicos de alta cualificación. Captar y retener ese talento es una prioridad estratégica. Cada ingeniero formado, cada técnico especializado, cada joven que entra en la compañía y se queda, refuerza nuestra soberanía tecnológica. La independencia no se compra. Se aprende, se entrena y se acumula.
Hay una dimensión que para mí es irrenunciable: la cadena de suministro. Nuestro crecimiento solo tiene sentido si fortalece al conjunto del ecosistema industrial. Trabajamos con miles de proveedores, muchos de ellos pymes altamente especializadas, que forman parte esencial de nuestras capacidades. No concebimos una Indra fuerte sobre una cadena débil. Nuestro compromiso es crecer reforzando a quienes crecen con nosotros. Cuanto más sólida y tecnológicamente avanzada sea nuestra red de socios, más competitivos seremos todos. La autonomía estratégica de España y de Europa se construye con cadenas industriales cohesionadas, exigentes y capaces de competir juntas en los grandes programas internacionales.
El economista Daron Acemolu, reciente Nobel, ha demostrado que las economías más innovadoras y resistentes son aquellas donde las instituciones y las empresas construyen vínculos densos y estables. Esa red de relaciones no figura en el balance, pero es un activo estratégico de primer orden. Europa necesita empresas capaces de actuar como anclas industriales. Empresas que combinen competitividad global con compromiso territorial. Empresas que generen riqueza aquí y que reinviertan aquí.
En estos trece meses he aprendido que liderar una compañía como Indra exige claridad. No podemos controlar la geopolítica, ni las decisiones de Washington, Pekín o Moscú. Pero sí podemos decidir qué tipo de empresa queremos ser.
Quiero que Indra sea una compañía con ideas claras, con proyecto industrial de largo plazo y con voluntad de contribuir a la soberanía tecnológica y estratégica de España y de Europa. Una empresa que compita en el mundo desde la fortaleza, que genere riqueza y empleo cualificado, que atraiga talento y que refuerce la cohesión de nuestro país.
La autonomía estratégica europea no se decreta en una cumbre. Se construye día a día en fábricas, centros de ingeniería y consejos de administración que toman decisiones valientes.
Fabricar independencia es eso. Y estamos decididos a hacerlo.
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Ahi va el articulo entero:
Hace trece meses asumí la presidencia de Indra con una convicción clara: en el mundo que viene Europa solo será respetada si es capaz de fabricar su propia independencia. No declararla ni invocarla. Fabricarla.
En este tiempo he comprobado que la autonomía estratégica de la que tanto hablamos en Bruselas no es un concepto abstracto. Es una cuestión industrial. Es tecnología, es energía, es defensa, es digitalización. Y es, sobre todo, capacidad de decisión.
El contexto no admite dudas. El último Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial señala que más de la mitad de los líderes internacionales anticipa una década turbulenta marcada por la confrontación geoeconómica. Hace apenas unas semanas vimos cómo una tormenta invernal en Estados Unidos alteraba el mercado energético europeo en cuestión de horas. Hoy Europa importa el 57% de su GNL desde EEUU, y ese porcentaje puede aumentar en los próximos años. Hemos cambiado la dependencia rusa por otra estadounidense. Eso no es autonomía.
En paralelo, el debate europeo se acelera. Gobiernos y empresas de la UE reclaman reglas que permitan competir con China y Estados Unidos en igualdad de condiciones, fortalecer la industria propia y avanzar en un "buy European" inteligente que proteja capacidades críticas. No es proteccionismo. Es sentido estratégico.
La dependencia tecnológica es la más silenciosa de todas. Quien no controla sus sistemas críticos, su ciberseguridad, sus infraestructuras digitales o sus capacidades de defensa, importa vulnerabilidades. Por eso estoy convencido de que la defensa de Europa empieza en sus empresas industriales. En Indra hemos orientado cada decisión de estos trece meses en esa dirección.
La independencia empieza por la solidez. En 2024 alcanzamos una facturación de 4.843 millones de euros, con un beneficio neto de 278 millones y una posición de caja neta positiva. En el primer semestre de 2025 superamos los 2.450 millones de ingresos y los 215 millones de beneficio, con una cartera de pedidos por encima de los 9.400 millones. Son cifras que permiten invertir, asumir riesgos tecnológicos y decidir con libertad, pues sin fortaleza financiera no hay soberanía empresarial.
Pero el balance no es el objetivo, sino un instrumento. La verdadera independencia se construye generando capacidades propias. Hemos reforzado nuestra posición en programas europeos de defensa de nueva generación, consolidado nuestro liderazgo en sistemas de gestión de tráfico aéreo presentes en más de un centenar de países y ampliado nuestras soluciones digitales en sectores críticos. Queremos estar donde se define la arquitectura de los sistemas, donde se integra y donde se decide. No en el margen sustituible de la cadena de valor.
Alexander Stubb, presidente de Finlandia, lo resumía recientemente en Foreign Affairs. La cuestión no es elegir entre apertura o cierre, sino entre una multipolaridad caótica, donde las grandes potencias se reparten el mundo en esferas de influencia, o un multilateralismo funcional que permita a países medianos conservar capacidad de decisión. A escala empresarial ocurre lo mismo. La pregunta es si aceptamos ser un proveedor intercambiable en cadenas diseñadas en Seattle, Shenzhen o Stuttgart o si construimos capacidades propias que nos conviertan en socios necesarios.
Nosotros hemos elegido lo segundo. Y esa elección exige talento. Hoy Indra supera los 61.000 profesionales, con un peso muy relevante de ingenieros y perfiles tecnológicos de alta cualificación. Captar y retener ese talento es una prioridad estratégica. Cada ingeniero formado, cada técnico especializado, cada joven que entra en la compañía y se queda, refuerza nuestra soberanía tecnológica. La independencia no se compra. Se aprende, se entrena y se acumula.
Hay una dimensión que para mí es irrenunciable: la cadena de suministro. Nuestro crecimiento solo tiene sentido si fortalece al conjunto del ecosistema industrial. Trabajamos con miles de proveedores, muchos de ellos pymes altamente especializadas, que forman parte esencial de nuestras capacidades. No concebimos una Indra fuerte sobre una cadena débil. Nuestro compromiso es crecer reforzando a quienes crecen con nosotros. Cuanto más sólida y tecnológicamente avanzada sea nuestra red de socios, más competitivos seremos todos. La autonomía estratégica de España y de Europa se construye con cadenas industriales cohesionadas, exigentes y capaces de competir juntas en los grandes programas internacionales.
El economista Daron Acemolu, reciente Nobel, ha demostrado que las economías más innovadoras y resistentes son aquellas donde las instituciones y las empresas construyen vínculos densos y estables. Esa red de relaciones no figura en el balance, pero es un activo estratégico de primer orden. Europa necesita empresas capaces de actuar como anclas industriales. Empresas que combinen competitividad global con compromiso territorial. Empresas que generen riqueza aquí y que reinviertan aquí.
En estos trece meses he aprendido que liderar una compañía como Indra exige claridad. No podemos controlar la geopolítica, ni las decisiones de Washington, Pekín o Moscú. Pero sí podemos decidir qué tipo de empresa queremos ser.
Quiero que Indra sea una compañía con ideas claras, con proyecto industrial de largo plazo y con voluntad de contribuir a la soberanía tecnológica y estratégica de España y de Europa. Una empresa que compita en el mundo desde la fortaleza, que genere riqueza y empleo cualificado, que atraiga talento y que refuerce la cohesión de nuestro país.
La autonomía estratégica europea no se decreta en una cumbre. Se construye día a día en fábricas, centros de ingeniería y consejos de administración que toman decisiones valientes.
Fabricar independencia es eso. Y estamos decididos a hacerlo.
@Lazarus Presidente