Biografías en corto de la Historia de España

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Biografí­as en corto de la Historia de España

Notapor Pavía el Dom Dic 20, 2009 9:53 pm

Paví­a desde su base operacional de Ciaño.

Pues bueno, un hilo para el que quiera pueda hacer una breve biografí­a de alguno de los múltiples personajes que nuestra Historia Nacional ha legado al mundo.


Sin más se despide Paví­a desde Asturias.
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Re: Biografí­as en corto de la Historia de España

Notapor Pavía el Dom Dic 20, 2009 9:55 pm

Paví­a desde su base operacional de Ciaño.

BARCELí“: HÉROE DE ESPAí‘A, MARINO DE ESPAí‘A... OLVIDADO DE ESPAí‘A.

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Siempre que se habla de piratas a nuestra cabeza llegan las imágenes del caribe o, para aquellos que cruzamos las puertas de la adolescencia a lomos de libro de Emilio Salgari, de los mares del Pací­fico. Pero no hace mucho, no se crean, habí­a otro mar infestadito él de corsarios y piratas. Nuestro Mediterráneo.
Este mar, a veces se nos olvida, fue coto en el que nuestra nación tuvo importantes intereses. Y, claro está, la lucha contra los piratas, en especial berberiscos, pero en general de cualquier especie y calaña, fue algo que nos preocupó y mucho, pero que, por lo estirado de nuestros recursos, nunca pudimos erradicar de manera efectiva: ¿nunca? No, hubo un hombre que prácticamente lo consiguió, en el apartado berberisco al menos. Nos referimos a Antoni Barceló.
Nacido en 1717, en el pueblo de Galilea, cerca de Calvií  en Mallorca. Su familia, marineros de toda la vida, tiene su fortuna en un jabeque, rápida y ligera embarcación velero rápido y de porte ligero tí­pico del Mediterráneo. Su padre ha conseguido la concesión del correo postal entre Palma y Barcelona, lo que supone un alivio para la situación económica familiar. Barceló hijo pasa por todos los puestos de un hombre de mar de los brazos amorosos pero severos de su padre, dispuesto a hacer de su hijo un verdadero marino. A la muerte de su progenitor Antoni hereda el barco y su contrata, a la, por entonces tierna, edad de 18 años.
No se crean que realizar el servicio postal era cosa fácil, ya que las costas de Argelia y Túnez estaban infestadas de bases piratas, con la sana, o insana según se vea, costumbre de pasearse por las derrotas navales de la época cobrando los impuestos revolucionarios de la época (últimamente me pierdo en eufemismos). En cualquier caso el apresamiento de barcos, el robo de mercancí­as, saqueo de costas y el secuestro de seres humanos para venderlos como esclavos o pedir rescate, estaba a la dramática orden del dí­a. Todo esto hacia que el comercio en el Mediterráneo hubiera ido perdiendo fuerza de manera demasiado acusada, a pesar de que el centro de gravedad hubiera cambiado a las derrotas del Atlántico..
Así­ están las cosas cuando dos goletas argelinas de caza en las costas entre Mallorca y Barcelona divisan la vela de un inofensivo Jayaque. Se preparan para lo que probablemente será una caza larga de duración pero de resultado fácil. Así­ lo creen hasta que, sorprendidos al máximo ven que el frágil naví­o, de buen nombre León, no solo no huye, sino que apareje velas hacia ellos, se acerca a uno de los barcos argelinos, lo desarbola y, no corto ni perezoso, se lanza al abordaje. “sus y a ellos”, “dadles duro que estos no saben lo es una ensaimada”, y frases al estilo o pelí­n más prosaicas. Los piratas, viendo así­ las cosas, recuerdan lo bonito de la costa norteafricana y deciden volver con sus mamás, esposas y demás, por aquello que tal vez sea Navidad o Ramadán y hay que cenar en casita.
Por esta acción el Rey Felipe V le nombra Alférez de Fragata, lo que es casi una revolución pues hablamos de un marino mercante, plebeyo, ascendido así­ por méritos de guerra, a oficial de nuestra armada y caballero, coto privado aún de la nobleza.
No es menos cierto que Barceló aprovecho la ocasión porque llevaba a bordo un destacamento de Dragones del Regimiento de Infanterí­a Orán y otro de Infanterí­a de África.
En 1748 las cosas en las Islas Baleares no van nada bien, unas malas cosechas y un empeoramiento de las condiciones atmosféricas que dificultan sobremanera el abastecimiento por mar. Pero ahí­ está Barceló manteniendo el filo hilo de comunicación con la pení­nsula, y de paso ganándose aún más méritos de cara a la Corte. Pasa al grado de Teniente de Naví­o. En estas estamos cuando en 1748 los piratas apresan un transporte español con más de doscientos pasajeros, lo que cabrea sobremanera a la Corona. Y, por aquello de la cercaní­a en el nombramiento, el nombre de Barceló surge como organizador de una expedición de castigo, por lo que se nombra corsario militar (en España como siempre complicaditos), se le da un fragata; La Carzota. Con ella y en el plazo de siete años, apresó o hundió 19 barcos piratas, capturando a unos 1600 prisioneros y liberando a unos 1000 cautivos cristianos. Pero mientras Venecia y Francia siguieran poniendo oro para mantener la piraterí­a, solo quedaba una opción, tomar las bases del norte de África. A ello se puso el buen Rey Carlos III en 1775 en Argel, donde estuvo Barceló también. A pesar del fracaso de esta operación Barceló es promovido a Brigadier.
En estas estamos cuando en 1779 Carlos III decide que ya está bien de que los británicos estén en Gibraltar (lástima de asedio y de envidias y venganzas patrias). Allí­ Barceló, especialista en barcos pequeños y ligeros, por aquello del fragor del abordaje que era donde más cómodo se sentí­a, participará de manera notable. Recibe el encargo de acosar el Peñón desde el mar, pero sus barcos poco o nada podí­an contra la artillerí­a del Peñón. Para ofender a los cañones enemigo tení­a que acercarse más, pero sus barcos y los de la Armada no podí­a. Así­ que decide inventarse un nuevo tipo de embarcación: la cañonera (permí­tanme la licencia de darle este honor). En barcas de remo instala cañones giratorios y morteros, ante la rechifla de británicos y españoles. Para desconsuelo y preocupación de los primeros, y sorpresa y envidia de los segundos, las barcas resultan ser de lo más efectivo. Barceló, al que los estampidos de los cañones están dejando sordo, consigue el ascenso a Teniente General en 1783, recibiendo de nuevo un difí­cil encargo de Carlos III: acabar con los piratas de Argel. Pero esta vez, el ya Aniano y casi sordo Barceló, contará con una gran ventaja, será el jefe indiscutible, pudiendo dejar las envidias y las intrigas atrás.
Para julio de 1783 una escuadra zarpa de Cartagena con Rumbo a Argel, llegando a sus murallas al mes siguiente. Barceló, duro cual pedernal, 66 años a la espalda, sordito de cañón, abandona el buque insignia y se sitúa en la lí­nea avanzada de cañoneras. Sin optar por el desembarco, viendo el desastre de la última expedición, se dedica a la real politic: bombardea hasta la saciedad la plaza, según las fuentes hasta más de 7000 cañonazos, afectando de manera grave el 10 de la ciudad. Tal es así­ que gran parte las plazas piratas y la misma Argel piden un tratado. Pero, de nuevo nuestros buenos amigos franceses, venecianos y demás, aportan el dinero para reconstruir de manera eficaz el poder pirata. Así­ que estos, de nuevo fortalecidos, pasan a sus labores. Pillaje y destrucción.
Por ello, de nuevo Barceló, pasa a la ofensiva, sumando ala empresa barcos napolitanos, portugueses y de La Orden de Malta (vamos casi una cruzada). De nuevo al frente de sus cañoneras Barceló lanza 20000 proyectiles sobre Argel. En una de estas un proyectil acierta a su barca cayendo el buen marino al mar. Pero, con un aplomo digno de encomio, se encarama de nuevo a la barca y sigue dando órdenes como si nada.
Después de esta demostración de polí­tica de “la cañonera”, los argelinos comprenden que las expediciones de castigo españolas les salen más caras que los beneficios de sus acciones piratas, con lo que avienen a firmar un tratado que resultará definitivo. A partir de entonces las costas del Mediterráneo español recuperaron la tranquilidad y la prosperidad general de estas costas aumento mucho. Por todo ello nuestro personaje recibe de Carlos III la Gran Cruz de Carlos III.
A pesar de todo su estrella en la Corte declina con rapidez, ya que sus bruscas maneras no son bien vistas (vamos, nada anormal en la tradición española).
Muere en 1797, olvidado por la Corte, pero dentro de la leyenda popular, esa que ya no se enseña en las escuelas sino que de paso de cubre con un velo de incultura atroz).

Barceló, marino de España, héroe de España… olvidado de España.

enlaces.
http://www.todoababor.es/.../bio_antoniobarcelo.htm

http://www.galeon.com/capitantoni/argel/argel.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Barcel%C3%B3

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Re: Biografí­as en corto de la Historia de España

Notapor manuelmas el Mié Dic 23, 2009 5:40 pm

¡¡¡Excelente, Paví­a, excelente!!! :)

Y es que la historia naval española, como muy bien dices, está llena de grandes hombres y grandes victorias, no solo de derrotas y miserias como la mayorí­a de los jóvenes creen.

Si no... como hubiésemos podido mantener nuestras grandes posesiones de ultramar desde comienzos del S XVI a comienzos del S XIX, es decir, durante 300 Aí‘OS...???

Si los ingleses, franceses y holandeses "SIEMPRE" nos hubiesen ganado... no habrí­amos perdido todas esas tierras a las primeras de cambio ???

Y es que, a pesar de las pelí­culas de Hollywood donde unos piratas muy valientes y simpáticos siempre derrotan a unos españoles de tez extremadamente morena, sucios, feos, cobardes, tontos y mal encarados... normalmente los que acababan colgando de los palos de mesana de los naví­os de su católica majestad eran los nada nobles piratas...
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Re: Biografí­as en corto de la Historia de España

Notapor armada62 el Mié Dic 23, 2009 6:24 pm

La ingratitud forma parte de la idiosincrasia española. Esperemos que el recientemente pase al desguace del patrullero que llevaba su nombre, no haga que quede en el olvido.......... cómo tantos otros.
Estupendo Paví­a. :)
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Re: Biografí­as en corto de la Historia de España

Notapor N V Sutyagin 21+2 el Sab Dic 26, 2009 4:26 pm

Señalar que las cañoneras ideadas por Barceló, tuvieron un papel crucial en el bloqueo de Cadiz en 1797-98, impidiendo a los ingleses acercarse a la costa y limitando sus acciones a un bloqueo de alta mar, por que la navegación de cabotaje no pudieron impedirla

" De qué le sirve a los ingleses
tener fragatas ligeras
si saben que Mazarredo
tiene lanchas cañoneras"

Según algunas fuentes Barceló nació el 31 de Diciembre de 1716

PD: Amigo Pavia, somos vecinos, yo soy de Sama cej1
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Re: Biografí­as en corto de la Historia de España

Notapor Pavía el Lun Dic 28, 2009 11:32 am

Paví­a desde su base operacional de, sin que sirva de precedente, Oviedo.

YO SOLO: Don Bernardo de Gálvez.

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Así­ reza el escudo de armas de D. Bernardo de Gálvez, por deseo expreso de su Majestad el Rey Carlos III.
Gálvez se ganó el derecho a llevar esta leyenda en su escudo por sus hechos de armas en la Guerra de Independencia de América (la del Norte me refiero). Tras la Guerra de los siete años la declinante España habí­a quedado en una peligrosa situación, con demasiados territorios perdidos y los ganados en un precario equilibrio. Entre los territorios perdidos estaba la Florida (bastante más extensa que en la actualidad), y entre los ganados la imprecisa Luisiana de nunca bien marcadas fronteras, demasiado territorio inexplorado y, hasta ese momento, francesa.
A este territorio llega como gobernador un joven Bernardo de Gálvez, de Macharaviaya en Málaga, con familia de larga tradición militar. Bernardo, a pesar de ser de buena familia, lleva en la brecha desde los 16 años, habiendo participado en diversas campañas, recibiendo casi tantos ascensos como heridas (lo cual es raro en la España época). Al llegar a la Luisiana se casa en secreto, de manera ilegal por necesitar el permiso real, con una criolla de Nueva Orleáns, Doña Marí­a Feliciana de Saint-Maxent.
Y en estas estaba cuando las colonias americanas deciden enviar misiva de hasta aquí­ llegamos al buen rey británico.

Francia y España, unidos por los pactos de familia, entran en juego por aquello de devolverle la pelota histórica a los iritis, y Bernardo, en un correcto análisis de la situación, ve la clave de la lucha en la zona sur en el control de la parte baja del gran rí­o Missisipi. Decide avanzar hacia Baton Rouge, lo cual es difí­cil pues no cuenta con soldados para tal empresa. De esta guisa hace lo que a todos los españoles les va bien. Improvisa. Con cuatrocientos españoles, otros tantos criollos, negros, indios y mulatos varios, sorprende a las también escasas fuerzas británicas tomando todas las posiciones en las riberas del rí­o caen, abriendo una ví­a de abastecimiento para los rebeldes y forzando a los británicos a reforzar el frente sur.

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Pero no es Bernardo de los que se quedan sentados en los laureles, así­ que se lanza hacia Mobile, formando una escuadra para tomarla. Siendo las naves dispersadas por una tormenta a punto está de no poder lograr su objetivo, pero demostrando de nuevo unas sobresalientes dotes de mando se reorganiza con rapidez y toma Mobile antes de que los refuerzos de los ingleses puedan intervenir. Tiene Bernardo de Gálvez 33 añitos y ya es Mariscal de Campo por méritos de guerra. Pero su carrera aún ha de seguir camino glorioso.
Para recuperar la Florida solo queda por lograr un objetivo, eso sí­ imponente por sus defensas: el puerto de Pensacola, defendido por un imponente y moderno fuerte. Pero, como hábil militar, se da cuenta que con sus pobres medios no podrá lograr este objetivo, así­ que no le queda ,más remedio que pedir refuerzos a la flota y fuerzas de La Habana, donde su carrera meteórica ha despertado las tí­picas envidias hispanas. Solo la intervención directa de Carlos III conseguirá la implicación de las fuerzas de La Habana, consiguiendo reunir hacia 1781 las fuerzas necesarias para la expedición.
Pero para tomar en Pensacola hay librar un doble escollo, el fuerte británico y la Isla de Santa Rosa, fortifica y artillada. Esta isla es tomada, pero el buque insignia español queda desabordado en el esfuerzo, lo que hace que el almirante al mando de la Escuadra Clavo Irizábal, prohibiera a los buques españoles entrar en la bahí­a, por miedo a los cañones del fuerte inglés.
Estando así­ las cosas la toma de Pensacola está a punto de suspenderse cuando, sin encomendarse a Dios o al Diablo, Don Bernardo de Gálvez sube a borde de su buque, el Galveztown, izando en el la insignia de almirante. Enví­a a Calvo un curioso presente, una bala de cañón con la siguiente misiva:

“Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo.


Así­ dicho y hecho, en fila, con su buque adelantado, los cuatro barcos a su mando directo se cuelan en la bahí­a, bajo el fuego del fuerte inglés. Para sorpresa de la escuadra apenas sufren daño del vivo fuego inglés, con lo que el resto de la escuadra se cuela también entre el alborozo de las fuerzas de sitio que ven con ello próxima la caí­da de Pensacola. Bueno, no todos los buques cruzan. Calvo de Irizábal ordena a su barco regresar a La Habana, seguramente rabioso, furioso y envidioso.

El 9 de mayo de 1781 Pensacola cae pudiendo España considerar la Florida recuperada. Esta derrota da mucha fuerza a los rebeldes que se pueden concentrar de manera más eficaz, terminando la contienda en 1783 con el Tratado de Versalles, donde se reconocí­a la independencia de Norteamérica y la soberaní­a española en la Florida.

Don Bernardo de Gálvez, ascendido al cargo de Teniente General definitivo, se le da el tí­tulo de vizconde de Gálvezton (actual Galveston en Texas). En 1785 es nombrado como virrey de Nueva España en sustitución de su fallecido padre, falleciendo el mismo al año siguiente con 40 años de vida, e imborrable recuerdo en nuestra España 8eso espero al menos). YO SOLO, rezará por siempre su escudo… toda una metáfora de nuestro nación.

http://www.usskidd.com/battles-revolution.html
Un enlace a una págian norteamericana

http://www.elguaridadegoyix.com/bernardo-de-galvez
Este enlace en español

http://www.capitanalatriste.com/escritor.html?s=patentescorso/pc_23mar08
Arturo Pérez Reverte



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