Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Todo sobre la Segunda Guerra Mundial y conflictos anteriores

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Vie Dic 25, 2009 10:38 am

Paví­a desde su base operacional de Ciaño.

7.- LA BATALLA DE NORUEGA: PLANTEAMIENTOS

La decisión de terminar con el problema Noruego lleva a la Flota de Alta Mar Alemana a extender al máximo sus menguados recursos, metiéndola de lleno en una serie de batallas en las que, a pesar de las severas pérdidas sufridas frente a un enemigo con muchos más medios, logrará algo parecido a una victoria. Y así­ ha de considerarse, pues al final Noruega quedará domeñada y los esfuerzos Aliados por defenderla-invadirla (habrí­a que ver que hubiera ocurrido de retrasarse la invasión Alemana) serán baldí­os.

Básicamente los mandos alemanes planearon una estrategia de engaño que esperaban mantuviera confundidos a Británicos y Franceses el tiempo suficiente para poder desembarcar las tropas de tierra escogidas para la invasión con el mí­nimo de intervención de la todopoderosa Royal Navy.

El principal cebo de esta operación serí­an los dos cruceros acorazados Scharnhorts y Gneisenau, los buques en servicio más poderosos de la flota, tendrí­an la difí­cil misión de atraer al grueso enemigo para mantenerlo alejado de la zona real de operaciones. Un juego del ratón y gato peligroso, pues si ambos buques eran alcanzados por sus contrapartes de la Royal Navy serí­an sin duda enviados al frí­o fondo del Mar del Norte.

El plan original de desembarcos según objetivos era el siguiente:


1.- Narvik '' Trondheim: Crucero pesado Hipper y 14 destrutores bajo el mando del comodoro Bonte. El crucero Hipper y cuatro destructores llevarí­an a unos 700 hombres a Trondheim. Los otros diez destructores llevarí­an a los soldados de Dietl a Narvik, donde estos 2000 austriacos librarí­an la batalla más emocionante de toda la campaña. Es a esta fuerza a la que “cubrí­an”los acorazados Scharnhorst y Gneisenau, comandados por el Almirante Gunther Lí¼tjens (el que llevarí­a a cabo la desastrosa y gloriosa carrera de la muerte del Bismarck)

2º.- Bergen: 2 cruceros ligeros, Kí¶ln y Kí¶nigsberg, el Bremse (buque escuela de artillerí­a), dos torpederos, siete lanchas rápiodas y el buque de aprovisionamiento Karl Peters, transportando a unos 2000 hombres. Todo ello bajo el mando del contralmirante Schmundt.

3.- Cristiansund-Arendal: crucero ligero Karlsruhe, tres torpederos, 7 lanchas rápidas y el buque Tsingtau (reaprovisionamiento), transportando 1200 hombres. Mando para el contraalmirante Schenk.

4.- Oslo: Crucero pesado Blucher, crucero acorazado Lí¼tzow, crucero ligero Emdem, tres torpederos, ocho dragaminas y dos balleneros (pocos medios tení­an para tener que utilizarlos). Llevarí­an unos 2000 soldados. En una segunda oleada irí­an dos transportes y cinco petroleros. En una tercera oleada 11 cargueros (8000 soldados, 1500 vehí­culos, 2300 toneladas varias).Cuarto escalón doce cargueros con 6500 soldados, 1300 vehí­culos y 6000 toneladas de vituallas… pero todo esto en cerca de 10 dí­as. Contralmirante Kummetz al mando.

5.- Egersund. 4 dragamina transportando un escuadrón de motocicletas.

A este dispositivo se le apoyaba con un fuerte asalto aéreo. En cualquier caso la pobreza de los medios utilizados, todo lo disponible, hacen de esta operación una verdadera jugada de póker al farol. Si los franceses y sobretodo los británicos se organizan bien el desastre está asegurado.

Frente a esto los aliados pueden oponer, por lo bajo: 2 acorazados (Valiant y Rodney), y un crucero acorazado (Repulse), cuando menos 10 cruceros de todos los tipos y unos 25 destructores. Y eso solo de mano, ya que era la fuerza pensada para dar cobertura a su “propia”invasión de Noruega, especialmente del sector Narvik '' Trondheim.


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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor manuelmas el Vie Dic 25, 2009 12:40 pm

MEIN LIEBEN (Mi vida) - Erich Raeder (escrito desde la prisión de Spandau - 1958)

Algunos extractos:

PRí“LOGO

"Una gran suerte ha sido para mí­ el haber podido prestar servicio activo en una profesión armada durante tan largo perí­odo de tiempo. Mi vida y mi destino estuvieron siempre, por entero, Á­ntimamente ligadosa la Marina de guerra alemana"

"Y si con este libro puedo contribuir a que los sacrificios y desvelos de todos estos hombres no se olviden, me sentiré feliz, considerándolo como mi postrer servicio - en el invierno de mi vida - en aras del honor y de la camaraderí­a"

Nació en 1876, hijo de un catedrático de lenguas modernas, que daba clases de inglés y francés. Sus dos hermanos cayeron en la guerra del 14.

Era un buen estudiante. En Hamburgo, conoció su primer buque de guerra siendo un niño, el "Musquito", muy pequeño y viejo.

Aunque sus primer deseo fué hacerse médico militar, leyó el libro del almirante von Werner sobre el viaje del prí­ncipe Heinrich de Prusia como cadete de la Armada, en una fragata de vela, lo que despertó en el su vocación marinera.

A los 18 años, cursó su solicitud de ingreso en la EscueLa Naval. Como su constitución fí­sica era más bien débil, tuvo que hacer grandes esfuerzos para mantener el ritmo de sus compañeros, y no ser suspendido en gimnasia. De los 100 aspirantes, aprobaron 35, entre los que el se encontraba.

Fué enviado al buque escuela "Stosch". Las seis primeras semanas de su instrucción estuvieron dedicadas a prácticas de infanterí­a. Este periodo fué el más difí­cil y penoso para el de su época de cadete, de la que recuerda la dureza de trato que les aplicaban los suboficiales instructores.

Después, pasaron a recibir enseñanza sobre los aparejos del buque, y allí­ aprendieron los primeros rudimentos técnicos sobre la navegación.

Narra luego su primer viaje en el buque escuela, los años de academia, su graduación como oficial, etc. Pero me detendré en sus comentarios sobre la guerra Hispano - Norteamericana de 1898, que le sorprendió en las posesiones alemanas en Asia. Dice al respecto:

"El jefe de la escuadra alemana de Extremo Oriente habí­a estacionado un crucero de observación en aguas de Filipinas, el KAISERIN AUGUSTA. La presencia alemana, especialmente la aparición de la flota frente a Manila, como refuerzo del crucero observador, produjo gran inquietud y preocupación en el almirante americano Dewey, que por un momento llegó a temer que nuestra Armada estuviese animada de una intención poco amistosa" y sigue con estas significativas palabras: "A pesar de que todas nuestras simpatí­as estaban del lado de los españoles, como parte más débil, no hubimos de pensar en actitudes beligerantes de ninguna clase. La destrucción de la vieja flota española resolvió posteriormente el conflicto".

Paso de ahí­ a la PGM. Raeder dice: "Los ejercicios y problemas tácticos de nuestra marina se habí­an planteado siempre sobre el supuesto de una guerra con Inglaterra". Raeder explica entonces en varios capí­tulos sus experiencias en este gigantesco conflicto. En especial, la bestial batalla de Jutlandia de 1916, el mayor encuentro artillero entre buques de guerra de la historia. Esta batalla significó una victoria táctica alemana (con 550.000 toneladas de buques involucrados causaron a los ingleses y sus 800.000 toneladas a flote, muchas más pérdidas que las propias), pero una ENORME VICTORIA ESTRATÉGICA para los ingleses, ya que de hecho, desde entonces hasta el final de la guerra, la armada alemana ya no se planteó disputar el dominio del mar a los británicos, y permaneció embotellada en sus bases navales hasta el final del conflicto.

Narra también la sensación de amargura que provoca en el la subversión comunista en la marinerí­a alemana en el último año de guerra, lo que le duela aún más que la derrota misma. Yo añadirí­a que esta fué una de las principales motivaciones alemanas para buscar una revancha con otra guerra: la sensación de que no habí­an sido realmente derrotados en la PGM, sino que sólo la subversión comunista provocó la caí­da de su paí­s. Si añadimos que los nazis explotaron este sentimiento, achacando además a los judí­os el alentar dicha sublevación, entenderemos parte del injustificado odio que sentí­an hacia ellos, y las monstruosas consecuencias que ello provocarí­a pocos años después.

Narra, con el dolor propio de un militar que debe sopotar esa humillación, como la flota alemana parte hacia su internamiento en la base naval británica de Scapa Flow, ya que fué entregada como compensación de guerra al bando vencedor:

"A costa de grandes esfuerzos, por fin pudo concentrarse la flota alemana en 1919 en Scapa Flow. Entre los oficiales, empezó a tomar cuerpo la idea de que tal entrega masiva a los paí­ses vencedores era cosa que no podí­a tolerarse, y que para salvaguardar el honor, solo era posible provocar el hundimiento de los buques..."

Una vez hundidos los buques - entre la matanza que los británicos provocaron con los desarmados marinos alemanes, muchos de ellos ametrallados inermes en las frí­as aguas de Scapa Flow, cuando nadaban para alejarse de la succión que provoca el barco al hundirse - el grito de orgullo entre los oficiales, suboficiales y simples marineros que poco antes se habí­an sublevado, fué unánime: "LA ARMADA ALEMANA VIVE Y POR SIEMPRE VIVIRí".

Y de las cenizas de Scapa Flow surje el espí­ritu de revencha que animará a la flota alemana en la SGM.

Pocos buques - comparativamente hablando, claro, respecto la todaví­a primera potencia naval mundial por entonces, Inglaterra - sin portaaviones, sin radar al principo de la guerra, y sin saberlo, con un enemigo que conocí­a las claves propias, y aún así­, la actitud de la marina alemana en la SGM fué netamente ofensiva.

Los barcos alemanes caerí­an uno a uno, combatiendo siempre contra un enemigo superior en número, potencia y tecnologí­a. Pero como dirí­a el comandante británico a sus oficiales cuando fué hundido el "Scharnhorst" gracias a un tiro eficazmente dirigido por radar y a una superioridad artillera incontestable: "Si alguna vez han de enfrentarse a un enemigo superior al mando de su buque, háganlo como lo ha hecho el Scharnhorts contra nosotros".

Erich Raeder explica luego sus visicitudes hasta ser nombrado comandante en jefe de la marina de guerra alemana en el periodo de entreguerras. Como compaginó su puesto puramente militar con el ascenso del nazismo y el trato con las nuevas autoridades. Como tuvo que comenzar una guerra contra Inglaterra para la que aún no estaban preparados, y como tuvo que frenar unas decisiones descabelladas de Hitler - el desmantelamiento de los pocos buques de lí­nea alemanes disponibles - provocados por la total ignorancia de asuntos navales del mismo, cuando su enfado por la pérdida del Bismarck le llevó al paroxismo.

En Nuremberg fué juzgado, y condenado como criminal de guerra - junto a su sucesor en la jefatura de la armada, Dí¶nitz - a algunos años de cárcel. Raeder se defiende de las acusaciones que considera difamatorias. Por ejemplo, el abandono de naúfragos enemigos en el mar. Al comienzo de la guerra, los buques alemanes los recogí­an, muchas veces asumiendo riesgos para su propia seguridad. Pero cuando un submarino que llevaba a un centenar de naúfragos ingleses en cubierta, de forma bien visible, y con una gigantesca bandera como señal, fué atacado por aviones británicos que lo merodearon durante varios minutos hasta que finalmente recibieron la order de hacerlo, privó la seguridad propia y se ordenó dejar de recoger naúfragos, comenta en su defensa.

En 1955, a los ochenta años de edad, su estado de salud era muy malo en prisión. Acaba el libro diciendo: "Pero los muertos han legado a las generaciones venideras el don precioso e imperecedero del compañerismo, que en todo momento fué distintivo de la Armada, ví­nculo entre el viejo y el joven, eslabón entre el pasado y el presente, y entre el presente y el futuro,mano tendida a los hombres de mar de todo el mundo".

Como homenaje a todos los marinos de todas las épocas y naciones que han muerto combatiendo en defensa de sus banderas. Que los hundidos buques sean por siempre sus ataúdes de madera o acero, la mejor mortaja que un hombre de mar pueda desear.

Como dice la vieja canción marinera alemana "en la tumba del marino no crecen las flores"
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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Vie Dic 25, 2009 4:16 pm

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¡QUí‹ BIEN!. Así­ da gusto montat un hilo.

Muchas gracias por la colaboración ...


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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Lun Dic 28, 2009 9:44 am

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8.- LA BATALLA DE NORUEGA: LOS FRANCO BRITíNICOS A LA MAR

En la madrugada de 8 de abril destructores británicos cumplí­an con la tarea encomendada de minar los accesos del puerto de Narvik, fiordo de Vest. Dándoles cobertura se encontraba mar adentro el Renown, sobre el que se repliegan al tener confusas noticias de movimientos de la buques alemanes sin haber completado su misión. Pero lo más importante en esta madrugada es el desembarque de las tropas franco-británicas destinadas a la toma del Norte de Noruega, en sus propios pyuertos base. Los aliados perdí­an así­ su mejor oportunidad de conducir al desastre la operación alemana. Los buques de cobertura de estos barcos se unen al dispositivo naval de la zona. Al final los franco '' británicos contarán en la zona son:

+ 2 acorazados
+ 2 cruceros de batalla
+ 12 cruceros pesados y ligeros
+ 37 destructores

Por comparación el despliegue alemán es, cuando menos, alarmantemente inferior… Además a los aliados aún les quedan buques en Scapa. Pero en la guerra, como en casi toda actividad humana, un buen plan y cierta dosis de suerte pueden ser decisivos.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Mar Dic 29, 2009 7:23 pm

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9.- LA BATALLA DE NORUEGA: UN COMIENZO IMPREVISTO

Madrugada de 8 de abril el destructor británico Glowworm navega entre grandes olas escoltando al Renown Un inesperado golpe de mar lanza a uno de sus hombres por la borda. Las alarmas del buque se encienden, y después de avisar con señales luminosas, detiene su rumbo para buscar al hijo perdido, cual si fuera un ballenero de sempiterna novela.
La labor le lleva demasiado tiempo, así­ que cuando trata de volver a su posición la labor es imposible. Entre las altas olas, que amenazan con tragarse el pequeño casco del destructor, no se ve rastro de su formación de combate. G. Broadmead Roope, capitán de corbeta al mando de destructor, desiste de forzar las máquinas al quedar varias veces con las hélices fuera del agua y dar unos peligrosos bandazos su navio. Hay noches para correr y noches para andar. Modera a unos 18-20 nudos y sigue singladura.
Por su parte catorce destructores alemanes, por tanto a cazadores de montaña austriacos, avanzan todo lo rápido que les permiten las aviesas condiciones del mar camino de Narvik. Tienen un horario que cumplir sino no quieren que las baterí­as de 210 mm que defiende el puente se encuentran esperándoles con las bocas cargadas y los servidores con el dedo en el gatillo. Es más que posible que la gran mayorí­a de los soldados austriacos sea la primera vez que se enfrentan a la mar, y muchos de ellos están deseando que sea la última. Los alemanes también han perdido varios marineros por la borda, pero hay órdenes estrictas que cumplir y son abandonados a su suerte, descender al frí­o fondo del océano, donde sus huesos descansarán hasta que el mundo cambie.
Las inevitables averí­as surgen en estas extremas condiciones, y dos de los destructores alemanes se han quedado atrás, más hijos perdidos en la noche. Son precisamente estos dos buques quienes se tropiezan al oeste de Trondheim con el Glowworm, que navega con un retraso de unas 150 millas respecto a su grupo de combate original. El británico, tras preguntar por la identidad de los buques, hace fuego al no encontrar respuesta. El primero de los destructores alemanes, cargados de soldados, opta por evitar el combate, mientras el segundo, que navega más al sur, entabla combate solicitando de paso ayuda al almirante Lí¼tjens.
El destructor británico hace lo propio y el almirante Forbes destaca el Repulse, al crucero Penélope y cuatro destructores a toda la velocidad posible… pero se hayan a más de 300 millas, siendo enviados por tanto a una misión inútil. También el Renown y su grupo empiezan a virar hacia al sur para ayudar a los canmaradas, pero los británicos empiezan a comprender que realmente un grupo alemán debe ir camino de Narvik, por lo que reciben orden de unirse al oeste de Bí¶do con ocho destructores que estaban en labores de minado.
Los alemanes, por su parte, destacan al Hipper. El gran crucero alemán invirtió rumbo y forzó máquinas. En tan solo una hora sus serviolas descubren al solitario destructor británico, que mantiene un esporádico encuentro con su contraparte alemana. Las piezas de 203 mm del ADmiral Hipper dan un nueva dimensión a la batalla que se libra.
El destructor inglés, enzarzado en un combate superior a sus fuerzas, no va a poder librarse de sus adversarios, así­ que hace honor a toda la alrga tradición marinera de su paí­s. Con un valor digno de tal tradición lanza sus torpedos contra el crucero pesado alemán, recibiendo dos graves impactos casi de inmediato. Los británicos lanzan una cortina de humo y se esconden en ella. Los alemanes no van a dejar escapar a la presa, así­ que tal vez imprudentemente el Hipper se mete de lleno en la bruma artificial para darse casi de bruces contra el pequeño buque británico.
El capitán Broadmead Roope, sin torpedos, viendo perdido su buque, asume su responsabilidad en la guerra, y ordena lanzar su que a toda máquina disparando armas contra el poderoso naví­o alemán. Una carrera suicida en busca de un postrer abordaje que deje tocados a los alemanes. 1.345 Tn por parte británica, 14.260 por parte alemana.
En una maniobra digna del mejor piloto los británicos evitan la proa alemana y aciertan, casi en vuelta encontrada, contra el crucero. El sonido de las planchas al quebrase es estremecedor. Han acertado por debajo de la parte blindada, y más de 40 metros de abertura abren el casco alemán.
Pero los británicos pagan un gran precio, totalmente destrozado por la colisión el pequeño pero valiente destructor se va rápidamente al fondo, y solo 40 de los 145 hombres de su tripulación son rescatados, entre ellos no se cuenta su valiente capitán Roope.
Pero el crucero alemán también está muy tocado, embarcando 530 Tn de agua, perdiendo siete tanques de petróleo, con una escora aproximada de 5º a estribor.

Como anécdota decir que la bizarra actuación del destructor británico solo serí­a conocida después de la guerra, siendo concedida la Cruz Victoria a tí­tulo póstumo a su capitán Broadmead Roope.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Mié Dic 30, 2009 8:56 am

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10.- LA BATALLA DE NORUEGA: LOS ALEMANES SE CUELAN EN NARVIK

A estas alturas del evento los británicos ya debí­an de tener una idea bastante aproximada del cuadro operacional en la zona. Además habí­an sumado el hundimiento del transporte alemán Rí­o de Janeiro por parte del submarino de origen polaco Orzel. Sin embargo, aunque parezca increí­ble dada su superioridad, hicieron poco más que nada.
El grupo Renown comete uno de los errores más graves de la campaña. Inadvertidamente se encuentra en situación de entrar en el fiordo de Narvik, ganando por la mano a los alemanes, El vicealmirante Withworth cuenta con un crucero de batalla y 9 destructores, pero la conjunción de desconocer el potencial enemigo, la cercaní­a de la noche, el temor a el propio campo de minas recién barrado, los faros apagados, el mal tiempo… llevan a Withworth a tomar la decisión de entrar en el fiordo cuando las condiciones mejoren
Sin embargo los destructores del comodoro Bonte no serán tan timoratos, penetrando en el fiordo y tomando Narvik los hombres en ellos embarcados.
En Narvik dos antiguos buques noruegos guardacostas el Aisvold y su gemelo norge (3.500 Tn, 2 de 210mmm, 6 de 152mm, 8 de 76mm, 2 de 47mm), han recibido órdenes de enfrentarse a cualquier invasor no británico. Sus comandantes tienen noticias de los combates iniciados en Oslo. Una “embajada”alemana llega hasta ellos en un bote intentando que se rindan sin presentar batalla… pero, como si de una batalla medieval se tratara, los noruegos informan, tras deliberar, de su intención de resistir. Todo esto mientras los alemanes han ido tomando posiciones ventajosas. Así­, desde el destructor Heidkamp se lanza un torpedo que acierta de lleno en el viejo Aiswold, que se va al fondo rápidamente después de invertirse… de más de doscientos valientes marinos apenas sobreviven 10.
Al poco el Nogue abre fuego y, a pesar de las reducidas distancias, falla todos sus disparos. Un nuevo torpedo alemán es lanzado alcanzando de lleno al buque que, imitando a su hermano, se va al fondo rápidamente, como con prisa, muriendo de nuevo casi toda la tripulación.

Pero no todo en plan alemán sale bien… Los barcos que debí­an aprovisionar a sus destructores para que estos salieran inmediatamente a la mar se retrasan. Solo uno de ellos ha llegado, por lo que la flotilla de destructores no pede hacerse a la mar para volver a la patria a la sombra de la maniobra de sus propios acorazados. Esto tendrá nefastas consecuencias.

En tierra las tropas alemanas no han tenido, de momento problemas para ocupar el puerto… pero eso no tardarí­a en cambiar, entablándose una de las batallas más duras de la campaña… pero eso es harina de otro costal, que no entra en este artí­culo.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Sab Ene 02, 2010 9:30 pm

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11.- LA BATALLA DE NORUEGA: SCHARNHORST Y GNEISENAU EN ACCIí“N

Tras dar cobertura a los destructores de Narvik el Scharnohorst y Gneisenau, enviados a jugar al gato y al ratón, viran antes de llegar a las Lofoden, bajando a 12 nudos su rápido andar. Sin embargo este suave giro harí­a que el “gato encontrara al ratón”, ya que el grupo del Renown aproa hacia ellos, con lo que la amanecida del dí­a 9 prometí­a traer emociones para todos.
Cuando los serviolas divisan a los dos buques alemanes al principio creen vérselas con un acorazado y un crucero (debido a los cambios en la lí­nea de la proa del Scharnhorst). Por su parte los alemanes están ciegos, ya que los británicos salen de entre nubes bajas de tormenta, recibiendo las primeras noticias con el aterrador sonido de las granadas británicas de 780 kg de los cañones de 38 1mm del Renown, que levantan enormes piques a menos de 400 metros de ambos buques germanos.
La reacción alemana no se hace esperar: suenan las alarmas, se aumenta la velocidad y se busca frenéticamente a los enemigos en el horizonte nublado. Son localizados gracias a los fogonazos de sus propios disparos.
Por su parte los británicos dividen el fuego entre ambos buques: la artillerí­a principal de 381 mm (6 bocas) se centra en el Gneisenau, donde los minutos trascurren angustiosamente, mientras las piezas secundarias de 114 mm (20 bocas) apuntan hacia el Scharnohorst, que debido a la gran distancia ni se acercan, por lo que este buque alemán puede respirar más tranquilo que su gemelo.
Lo peor para los alemanes fue el escaso calibre de sus cañones en comparación (280 mm, lo que era ciertamente ridí­culo), y el poco peso por tanto de sus proyectiles, 314 kilos. Aunque esto quedarí­a compensado al poco por sus mejores direcciones de tiro y la rapidez con que los cañones alemanes se podí­an recargar. En cualquier caso no era una circunstancia halagí¼eña. También hay que reseñar que los buques alemanes estaban mejor blindados que su contraparte en este mortal juego y eran más rápidos. A pesar de todo sumando el peso por andanada de ambos buques gemelos nos da 5.650, mientras el Renown por el solito sumaba 5.232 kg.
Pero Lí¼tjens no quiere arriesgar sus buques en un encuentro tan equilibrado, más que nada porque no es esa su misión, con lo que ordena los correspondientes cambios de rumbo y aumento de velocidad para romper contacto. Sin embargo antes de terminar el encuentro el Renown se llevarí­a un mal recuerdo de sus contrapartes, llevándose al menos dos impactos directos. Por su parte el Gneisenau recibió un impacto nada más y nada menos que en la central general de tiro, destrozándola, lo que dejaba toda su artillerí­a fuera de acción durante unos angustiosos minutos. De no ser por su mayor velocidad y la presencia de su gemelo aquel hubiera sido su último acto. Pero aún habrí­a de recibir dos impactos más.
El almirante Withworth, viendo que sus presas se escapan, forzó su buque a todo su andar, 29 nudos en aquellas condiciones de mar, pero la ventaja de andar de los buques germanos les hace ahora inalcanzables.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor andres el Dom Ene 03, 2010 2:48 pm

mas mas mas es muy interesante :c7 :c7 :c7 :c7 :c2 :c2 :a4 :a4
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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor TYPHOOM7 el Lun Ene 04, 2010 11:29 am

Pavia, si pudieras poner doble espacio entre cada párrafo serí­a más cómodo de leer (es que así­ duele la vista un poco).

Y ya de paso si se pudiera ilustrar con alguna fotografí­a quedarí­a de lujo (como con Juanan).

Buenas olas...
Imagen Yo sobreviví a la Operación Malaya...
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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Lun Ene 04, 2010 1:15 pm

Paví­a desde su base operacional de Ciaño.

12.- LA BATALLA DE NORUEGA: WARBURTON-LEE A LO NELSON.

Las noticias sobre la entrada de los buques alemanes en el fiordo de Ofot y la toma de Narvik conmocionan a los británicos, abrumados por las noticias que les llegan desde todos los puertos importantes de los noruegos. A pesar de la evidente superioridad numérica la táctica ofensiva de la Kriesgsmarine ha pillado completamente a contrapié sus contrapartes.

Sin embargo los alemanes están sufriendo pérdidas y en Narvik sus destructores han quedado encerrados al no tener el suficiente combustible para iniciar la vuelta a casa. Pero la cuestión de quién será el gato que entrará a cazar al ratón es espinosa. No en vano en los estrechos pasos del sistema de fiordos donde está enclavado Narvik aguarda un indeterminado número de destructores con sus cañones y torpedos dispuestos.

Para hacernos una pequeña idea del laberinto de fiordos una imagen
Imagen
(sacado de wikipedia.org)

Y un enlace a un mapa google en la actualidad (si alguien sabe de un enlace mejor que me lo enví­e, edito estos y lo pongo)
http://maps.google.es/maps?hl=es&source=hp&q=map+narvik&um=1&ie=UTF-8&hq=&hnear=Narvik,+Noruega&gl=es&ei=AQAeS4mgLs_RjAfDypGlCw&sa=X&oi=geocode_result&ct=title&resnum=1&ved=0CAoQ8gEwAA

El Almirante Forbes y el vicealmirante Withworth dudan de la oportunidad de dar la orden de entrar en el fiordo. El segundo, comandante en la zona, ordena al jefe de la Segunda Escuadrilla de Destructores, capitán de Naví­o Warburton-Lee se dirija hacia allí­ y patrulle en la entrada del sistema de fiordos, dándole aviso de la posible presencia de baterí­as de costa (que por cierto no estaban armadas) y de los dos guardacostas noruegos (que a esas horas dormí­an en el fondo del fiordo con sus tripulaciones). La orden terminaba con “Sólo usted puede juzgar si en estas circunstancias puede atacar. Respaldaremos cualquier decisión que tome”. Si bien no es un lavarse las manos si que es una orden un tanto confusa.

Pero entonces, saltándose toda la cadena de mando al juzgar que sus almirantes son demasiado timoratos, el Almirantazgo se pone en contacto directo con el jefe de la Segunda Escuadrilla. Withworh se negaba a dar orden de asalto hasta que el crucero Penélope llegara, pero en el Almirantazgo quieren devolver el golpe rápido. Deciden no arriesgar el Renown, y, en vez de dar orden directa a Withworh, da una orden a Warburton-Lee.

Los ingleses desconocen el número exacto de los enemigos que pueden encontrarse en Narvik, así­ que Warburton-Lee detiene sus buques a la altura de Tranoy, donde recibe información de los noruegos sobre la presencia de 6 destructores en el fiordo y un submarino. Comunica la decisión de atacar al amanecer a los mandos implicados (Almirantazgo, Forbes y Withworth), ninguno de los cuales veta la decisión. Así­ que los cinco destructores británicos, que se saben en inferioridad aunque no tenga idea de que es de 10 a 5, ponen proa a la batalla.

Por su parte el comodoro Bonte mantiene a cinco de sus destructores en el puerto, mientras el resto aguardan emboscados: tres en el fiordo lateral de Herjangs, en el pequeño pueblecito de Elvegaard, los otros dos en el fiordo de Ballangen. El destructor Roeder, destacado en el puerto de Narvik, realizada la guardia avanzada en el fiordo, pero al amanecer, cumpliendo las órdenes al pie de la letra, se retira hacia el puerto, sin relevo y sin que la visibilidad sea lo suficientemente buena para que en caso de ataque puedan avisar con tiempo los hombres enviados de vigí­as a tierra.

Un poco más allá de las cinco dos destructores de la formación británica, que sigue totalmente inadvertida, son destacados para entendérselas con las inexistentes baterí­as de costa, mientras el Hardy con Warburton-Lee, el Hunter y el Havock siguen hacia Narvik, donde los cinco destructores alemanes y su comodoro duermen tranquilamente entre numerosos transportes. La sorpresa alemana fue absoluta, la primera noticia que tuvieron fueron las explosiones de bombas y torpedos. Armas de 120mm, 40 mm y torpedos se abaten sobre los barcos del puerto. El comodoro Bonte, en su camara del Heidekamp fue de los primeros muertos, lo que aumenta la confusión, el buque es alcanzado en un pañol de municiones con la consiguiente catastrófica explosión. El Schemitt también es alcanzado por un torpedo que le parte literalmente por la mitad. EL aquelarre es inmenso, y varios buques mercantes estallan en llamas alcanzados por los proyectiles de los tres destructores británicos. Cuando los alemanes del puerto empiezan a reaccionar llega uno de los destructores destacados a silenciar las baterí­as de costa, el Hotspur, que ataca a torpedo, hundiendo dos mercantes. Los cuatro buques renuevan el fuego, pero ahora los alemanes responden, aunque debido a que están parados su fuego es poco eficaz, logrando pocos impactos.

Los británicos se reagrupan a la entrada del fiordo de Skojomnes. Warburton-Lee rebosa de ardor guerrero, ha localizado a cuatro de los “seis”destructores enemigos, hundiendo dos y dañando severamente a otros dos. Sus cinco buques apenas presentan daños, y sus hombres permanecen confiados. Así­ que, en base a los datos con los que tiene, decide lanzarse de nuevo al asalto de Narvik, sin duda la imagen de Nelson y de toda la tradición marinera de su paí­s llena la mente de este valiente capitán.

En el puerto el sordo bramido de los cañones vuelve a oí­rse, soltando el Hostile su carga de torpedos (a partir de aquí­ ningún destructor británico contará cone ste arma). El Roedor alemán es gravemente averiado, varando el buque en el muelle de correos, y también es seriamente alcanzado por varias bombas el Thiele. Por fin los británicos, escasos de municiones y sin torpedos, se retiran, dejando Narvik como un escenario de los infiernos de Dante.

Un destructor hundido, el Heidekamp camino de hundirse, dos destructores más fuera de combate, siete mercantes y un pequeño guardacostas hundidos, 6 mercantes más en llamas luchando por no irse al fondo, tres muelles dañados es el balance del ataque. Warburton-Lee y sus hombres, sin duda satisfechos, inician la retirada… pero su suerte, buscada desde la valentí­a, está a punto de agotarse. Warburton-Lee tendrá el mismo fin que Nelson, la muerte en combate.


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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor TYPHOOM7 el Jue Ene 07, 2010 7:20 pm

Paví­a, a ver si nos puedes contar las condiciones en las que el Scharnhorst y el Gneisenau hundieron durante la campaña de Noruega al portaaviones HMS Glorious, así­ como el comienzo de las "lanzaderas" hací­a Japón usando la costa noruega, como por ejemplo el espectacular viaje del Pietro Orsoleo junto al destructor Z-37 defendiendose de los Beaufighter de la RAF por el borde costero noruego y ártico hasta llegar a la Gironda y Burdéos desde el Japón.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Vie Ene 08, 2010 6:04 pm

Paví­a desde s base operacional de Ciaño

TYPHOOM7 escribió:Paví­a, a ver si nos puedes contar las condiciones en las que el Scharnhorst y el Gneisenau hundieron durante la campaña de Noruega al portaaviones HMS Glorious, así­ como el comienzo de las "lanzaderas" hací­a Japón usando la costa noruega, como por ejemplo el espectacular viaje del Pietro Orsoleo junto al destructor Z-37 defendiendose de los Beaufighter de la RAF por el borde costero noruego y ártico hasta llegar a la Gironda y Burdéos desde el Japón.

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La primera no hay duda de que se contará... la de los segundos, no sé... tal vez me anime, aunque casi será un plagio pues solo tengo un referencia bibliográfica al respecto en la que basarme.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor Pavía el Sab Ene 09, 2010 5:42 pm

13.- LA BATALLA DE NORUEGA: LOS ALEMANES CONTRAATACAN.

Mientras los británicos convertí­an en un escenario de Dante el puerto de Narvik los cinco destructores alemanes encalvados en Herjangs(3) y Ballangen(2) calientan calderas y se aprestan a dar caza a los británicos en retirada.
Los tres destructores que salí­an de Herjangs, se topan hacia las 06:00 de la mañana con el repliegue de los destructores británicos.
Ambas formaciones aumentan andar hasta cerca de 30 nudos, habriendo fuego a unas cuatro millas de distancia. Warburton-Lee informa de haber hecho contacto con 2 destructores y un crucero, y Withworth da orden al Penélope y cuatro destructores para acudir en ayuda de los cinco destructores británicos… pero la ayuda está demasiado lejos (150 millas). Los destructores británicos, sin torpedos y con los armeros peligrosamente bajos, están en desventaja, pero no se amilanan sucediéndose los impactos de cañón en los buques de ambas formaciones. En ese momento a proa de los ingleses surgen dos nuevos buques, que pronto son identificados como destructores alemanes… los destructores de la Royal Navy están en un aprieto superior a sus escasas fuerzas.
Los alemanes pronto cortan la T a los británicos, con lo que esto supone de castigo para los destructores de su majestad. El Hardy queda sin gobierno y con las calderas muy tocadas, un gran incendio que amenaza las santabárbaras… El resto intenta huir pero pronto el Hunter y el Hotspur quedan muy tocados (llegan a varar el uno contra el otro). El Hotspur consigue deshacerse del fraternal pero mortal abrazo y continua huida, pero el Hunter centrado por las salvas enemigas, es un verdadero pecio a la deriva, yéndose a pique en las frí­as aguas del fiordo.
El Hostile y el Havock, que estaban alejándose a buena máquina, al ver que su hermano Hotspur navega de nuevo dan media vuelta en un intento de ayudarle, coincidiendo con la ruptura del contacto de los alemanes, escasos de petróleo y también con impactos y un tanto frustrados pues todos sus ataques de torpedo han fallado (de hecho estuvieron más cerca de darse entre ellos que de acertar a los británicos). Por ello El Hostile (tocado) el Havock relativamente intacto y el Hotspur con graves averí­as, logran salir de la encerrona y hundir al transporte Rauenfels que llevaba artillerí­a y municiones para las fuerzas de tierra (esto tendrí­a graves consecuencias para las unidades austriacas de Dielt).
El Hardy pro su parte ha logrado varar cerca de la orilla, es allí­ donde el valiente Warburton-Lee muere, recibiendo a tí­tulo póstumo la Victoria Cross.

Imagen
Warburton-Lee. Fotografí­a sacada de http://www.submerged.co.uk/narvik-hardy.php

Por su parte tres de los destructores alemanes después de repostar combustible intentan salir camino de la madre patria, pero divisan al Penelope y a varios destructores británicos, pro lo que desisten de la intentona y vuelven al interior de los fiordos. Su suerte, al no contar con apoyo aéreo, minas, baterí­as de costa ni si quiera un adecuado repuesto para cubrir daños o municiones gastadas... está más que sellada, así­ que los marineros de Kriesgsmarine se preparan para afrontar su oscuro destino.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor TYPHOOM7 el Lun Ene 11, 2010 1:07 am

Es curiosos que en las tácticas de combate naval actuales, lo de cortar la T ya ni se menciona. Con tantos misiles ya no se llega al duelo artillero entre barcos.

Paví­a escribió:la de los segundos, no sé... tal vez me anime, aunque casi será un plagio pues solo tengo un referencia bibliográfica al respecto en la que basarme.


Estarí­a genial que lo pudieras relatar (como buenamente puedas) ya que pienso que se trata de una de las historias de la mar más espectaculares, difí­ciles y más ignoradas de la Segunda Guerra Mundial.

Imagen

Y eso que hay curiosidades tales como que en esos submarinos italianos, los alemanes llevaron motores de aviones a reacción para que los japoneses intentaran fabricar algo similar a los ME-163 Comet y ME-262 Schwalbe con los que poder interceptar a las Fortalezas Volantes de los estadounidenses.

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Re: Historia de la flota de superficie alemana en la II WW

Notapor gilgamesh el Dom Ene 17, 2010 12:32 am

os pongo algunos recortes de la prensa de la época:

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Un saludo.
Última edición por gilgamesh el Dom Ene 17, 2010 10:40 am, editado 1 vez en total
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