El mar en la guerra civil española

Todo sobre la Segunda Guerra Mundial y conflictos anteriores

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La marina al comienzo de la guerra (I)

Notapor manuelmas el Vie May 15, 2009 4:39 pm

Continúo con una narración cronológicamente más ordenada.

Todo lo escrito en este mensaje, y en los anteriores (mientras no sea una descarga de internet, o "wikipedia", en cuyo caso lo indico), son recopilaciones y resúmenes que hago, basándome en varios de mis libros de guerra. Mi preferido, del cual saco casi toda la información, es "El factor olvidado", del Contralmirante inglés Sir Petter Gretton, que vivió en directo aquellos acontecimientos.

Tiene una amplia visión general del conflicto, que encuentro a faltar en casi todo lo que he leí­do al respecto (excepción hecha del magní­fico escritor y marino militar Luis de la Sierra). Yo, que carezco de ella, uso las fuentes que más me gustan.

Tengo otros libros sobre el tema, pero la mayorí­a de los más antiguos son muy parciales a favor de un bando, mientras que los más modernos son - en mi opinión - lo mismo, pero a favor del otro. Sigo, pues:

=====

Con la situación en tierra más clara a partir del 21 / 22 de Julio (el alzamiento habí­a triunfado solo en Marruecos, Canarias, Aragón, Navarra, Castilla la Vieja, León y Galicia, no contando por tanto con las regiones mas ricas, pobladas e industriales del paí­s), es posible seguir con más exactitud los acontecimientos de la flota, que aunque pocos se dieran cuenta entonces, constituí­a la clave del rápido triunfo o fracaso del alzamiento.

Los nacionales necesitaban desesperadamente transportar a la pení­nsula al ejército de Marruecos, y si los republicanos conseguí­an evitarlo, la sublevación fracasarí­a. Veamos ahora la reacción de la marina republicana.

El 18 de Julio, se ordena a los buques situados en aguas de Marruecos que bombardeen Ceuta y Melilla. En los destructores “Sánchez B.”y “Alm. Valdés”, los oficiales partidarios del alzamiento se dirigen a las tripulaciones, tratando de conseguir que se sumen al mismo. Pero los marineros, que ya habí­an oí­do las proclamas de Madrid por radio, los detienen, constituyen comités, y regresan a Cartagena, donde su mera presencia constituye un factor importante para el dominio de la base.

El “Lepanto”, como hemos visto antes, evita la sublevación de Almerí­a en la noche del 20 al 21 de Julio.

Pero no todos los buques obedecieron a Madrid. En el “Churruca”, los oficiales sublevados convencieron a los marineros para obedecerles, y en vez de bombardear Melilla, embarcó a 200 soldados nacionales y los llevó a Cádiz. El 19 de Julio, este barco hizo el viaje de regreso a Marruecos para realizar otro transporte de tropas, pero en esta ocasión la dotación se sublevó contra el comandante, y lo hizo entrar en Tánger. Este hombre habí­a sido demasiado confiado, ya que los militares sublevados de tierra le habí­an ofrecido una escolta en previsión de esto mismo, que el comandante del “Churruca”rechazó.

Y aún más importante, el minúsculo cañonero “Dato”y el casi microscópico torpedero “T-19”escoltaron a un mercante con mas de 1.000 soldados a bordo, de Ceuta a Algeciras. Con esas tropas, los nacionales consolidaron la toma de la ciudad, los fuertes del estrecho, y al dí­a siguiente hicieron lo propio con La Lí­nea.

Veamos lo sucedido en La Carraca, base naval de Cádiz. Allí­ habí­a pocos buques. En los cañoneros “Cánovas del C.”y “Lauria”, la marinerí­a se enfrentó a los oficiales, por lo que hubo lucha, daños en los barcos, y algunas bajas por ambas partes. La situación se decanta a favor de los nacionales tras el ataque de los aviones procedentes de Sevilla. El 23 de julio, se se rinden los barcos, y se toma el arsenal y la base.

Bien, los nacionales tení­an ahora en el estrecho solo el viejo y pequeño “Dato”, y los minúsculos y casi inservibles “Torpedero 19”y guardacostas “Uad Kert”, no pudiendo, evidentemente, ejercer el dominio del estrecho con tan reducidas fuerzas.

En Cartagena, la situación fue dramática. Los permisos de verano comenzaban el 16 de Julio, pero muy pocos oficiales los cogieron, ya que en el aire se “olí­a”lo que se avecinaba. El 17 y 18 de Julio salieron del puerto cinco destructores y cinco submarinos. Tras eso, los oficiales de los buques restantes (la mayorí­a en los diques de reparación), trataron de hacerse con la base. En una primera fase, los marineros les obedecieron. Pero cuando el 19 regresó a puerto el primero de los buques que patrullaba el estrecho con sus oficiales arrestados (el “Almirante Valdés”), los marineros de la base siguieron su ejemplo, detuvieron a los oficiales, que enviaron a un barco prisión, donde les aguardaba un destino terrible.

El acorazado “Jaime I”, y los cruceros “Libertad”y “Miguel de Cervantes”, salieron de El Ferrol con rumbo al estrecho, con la orden de impedir el transporte de tropas procedentes de Marruecos a la pení­nsula. Las tripulaciones se amotinaron contra los mandos poco antes de llegar a Cádiz. En esos momentos recibieron la orden del famoso radiotelegrafista republicano de Madrid “enrojeced el agua con los cadáveres de los comandantes y oficiales”. Algunos oficiales murieron luchando. Fue mejor para ellos. Hay una famosa e impresionante pintura de Sáenz de Tejada que refleja la lucha dramática que se desarrolló en el puente del “Jaime I”.

Los restantes, prisioneros, fueron a parar al buque prisión de Cartagena, donde vivieron en espantosas condiciones, para ser ejecutados igualmente, pero de forma innecesariamente cruel. Algunos fueron arrojados por la borda, vivos, atados en racimos para que se ahogaran.

Del escalafón de oficialidad de la marina del año 36, el 64 por ciento de los oficiales no sobrevivió a la guerra, y de éstos, la mayorí­a asesinados (¿) ejecutados (¿) en los primeros meses de la guerra. Nótese que siempre que trato este tema, dejo al libre albedrí­o de cada uno el calificar esas muertes como asesinato o ejecución.

Existe abundantí­sima documentación de los hechos ocurridos esos dí­as en los barcos de guerra y en Cartagena, en los archivos navales de Madrid, y en el archivo de la guerra civil de Salamanca. Hechos nunca negados por los republicanos. Se podrá discutir sobre la procedencia o no de aplicar la pena de muerte a un militar sublevado. O si la obligación de un inferior en rango es la de obedecer a su inmediato superior jerárquico, o al alto mando. Pero creo que en cualquier caso, era innecesaria tanta crueldad. Si hay que aplicar la pena de muerte a alguien, no basta con fusilarle…???

Bien, volvamos ahora a los tres buques grandes (acorazado “Jaime I”, y los cruceros “Libertad”y “Miguel de Cervantes”), frente a Cádiz el 19 de Julio. Zarparon y se trasladaron a Tánger. Allí­, el HMS “Whiteall”de la real flota británica observa su llegada, entre aclamaciones de los tripulantes de los demás barcos republicanos surtos en puerto. Su capitán trata de averiguar que les ha sucedido a los oficiales. La única respuesta que recibe es que la flota está mandada “por un comité soviético a las órdenes del suboficial Antonio González Dopico, del crucero Libertad”.

Como quiera que Tánger era una ciudad neutral, mandada por un consejo internacional con representantes de Francia, España, Italia y Gran Bretaña, sus representantes protestaron, pidiendo a los barcos que abandonaran el puerto, temiendo una represalia aérea de los nacionales, y pidieron a Franco que mantuviera a su muy activa aviación alejada.

El 21, a última hora, los barcos republicanos abandonaron Tánger arrumbando a Gibraltar, donde fondearon en “aguas territoriales”(ejem...) británicas, cerca del rompeolas. De acuerdo con la costumbre, los ingleses enviaron un oficial al buque al mando para presentar los saludos de rigor, y averiguar los motivos de la visita. El oficial inglés informó a su regreso que no habí­a logrado ver al comandante del buque, ni al almirante, pero que tras esperar bastante, se presentó un tipo vestido de capitán de fragata, pero sin mucho aspecto de serlo, ya que hasta “habí­a olvidado ponerse los calcetines”.
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La marina al comienzo de la guerra (II)

Notapor manuelmas el Lun May 18, 2009 5:03 pm

Bien, en Gibraltar la flota republicana (Jaime I, Libertad, Cervantes y destructores) no consiguió petrolear (ni carbonear el viejo Jaime), pero al menos consiguieron ví­veres y agua.

Ante el temor a bombardeos de la aviación nacional contra los buques, los ingleses “instaron”a la flota a abandonar aquel fondeadero, como así­ hizo el 23, yendo entonces al norte de la bahí­a de Algeciras. Aquella misma noche levaron anclas, dirigiéndose a Málaga “la bella”, aún - y todaví­a durante meses - en manos del gobierno.

Partiendo de Málaga - a solo dos horas y pico o tres o cuatro de navegación del estrecho, según los buques, pues no era lo mismo los apenas 19 nudos que era capaz de dar el Jaime, de los más de 30 de los cruceros y los casi 36 de los destructores - la escuadra bombardeó Ceuta el 24 y Melilla el 25, causando pocos daños.

Pero la marina republicana poseí­a ahora el valiosí­simo dominio del estrecho, dominio que durarí­a hasta finales de Septiembre.

El 5 de Agosto, sin embargo, en una operación audací­sima, los nacionales llevaron a cabo el “convoy de la victoria”(unos mercantes transportando tropas de Marruecos a la pení­nsula). A la sazón contaban solo para escoltarlo con el cañonero Dato, pequeño buque de 1000 tn, armado con cañones de 101 mm, y capaz de dar solo 15 nudos, mas los insignificantes torpedero T-19 (con cañones de 47 mm), y guardapescas “Uad Kert”(poco más que un lanchón).

Con aquella escolta, y constantemente apoyados desde el aire por algunos viejos hidros, y por tierra por las baterí­as de costa de ambos lados del estrecho, inició el convoy su arriesgada navegación de solo poco más de dos horas, que debieron hacerse muy largas.

A poco más de dos millas de Punta Europa, y observado el espectáculo por muchos oficiales de la marina británica, apareció el ágil y moderno “Alcalá Galiano”, que con su artillerí­a de 120 mm, tubos lanzatorpedos y 36 nudos de velocidad, debió haber destrozado el convoy. Pero el Dato, buque “chulo”donde los haya, le ahuyentó con su frialdad y tiro preciso. El convoy pasó sin daños (al Alcalá Galiano le dispararon hasta con fusiles los legionarios y regulares del convoy), y las tropas desembarcadas (tres mil soldados de elite) fueron de gran importancia para los nacionales en aquellos momentos para asegurar el dominio de la zona, ya que fueron las últimas en cruzar el estrecho por mar en las siete vitales semanas posteriores. Hubo “puente aéreo”, claro, pero aunque eso permití­a llevar tropas, no se podí­an transportar los pesados pertrechos, municiones y artillerí­a.

El 7 de Agosto, una importante sección de la flota republicana, compuesta del acorazado Jaime (15.000 tn y artillerí­a de 305 mm), el crucero Libertad (8 / 9000 tn y artillerí­a de 152 mm), y dos destructores con artillerí­a de 120 mm, decidieron castigar al chulo del cañonero Dato por su brava escolta del “convoy de la victoria”.

Primero silenciaron las baterí­as costeras ligeras de Algeciras, y cuando disparaban a la ciudad y al puerto… el Dato les presenta batalla. Huelga decir que los impactos de 305 mm convirtieron al Dato en un colador, en un amasijo de hierros. Pero, hasta que su último cañón pudo ladrar, el Dato se batió con heroí­smo. Con el tiempo, pudo ser reparado y volver a combatir. Hay buques con largo y glorioso historial, mientras que otros menos afortunados son a veces hundidos en su primera singladura. El Dato pertenecí­a, sin duda, a la primera categorí­a.

Veamos ahora lo ocurrido en la base naval de El Ferrol, como antes hemos visto con La Carraca (Cádiz), y Cartagena. No me cabe ninguna duda de que, si los nacionales no se hubiesen hecho con el control de El Ferrol, hubiesen perdido la guerra.

De El Ferrol obtuvieron su escasa flota inmediata; el acorazado España (gemelo del Jaime, y aunque más viejo y en peor estado, mejor aprovechado que su contraparte republicano), el crucero Cervera (gemelo de los Libertad republicanos), y el destructor Velasco (gemelo de otros dos republicanos, aunque muy inferior a los de la clase Sánchez B.), pero sobre todo, su flota “futura”, los comparativamente formidables Canarias y Baleares, entonces en dique seco, casi terminado el primero y en avanzado estado el segundo.

E insisto, no me cabe NINGUNA DUDA, insisto, NINGUNA, de que sin esos buques los nacionales hubiesen PERDIDO la guerra.

El comandante del arsenal, un contralmirante, era un conocido partidario republicano. La mayorí­a de las tripulaciones de los buques arriba mencionados, también. Y además, contaban con el apoyo de la mayorí­a de la población civil (obreros de la base y de los astilleros). En conjunto, habí­a en la base unos 2.000 hombres de armas opuestos al alzamiento, unos 100 pasivos, y solo unos 150 partidarios del alzamiento, según el almirante nacional Francisco Moreno, opinión compartida también por el marino británico Peter Gretton, del que obtengo mi fuente de información preferida.

La ciudad de El Ferrol habí­a sido tomada por las fuerzas del ejército (infanterí­a y artillerí­a), pero la basa naval era otra cosa. Solo la mitad de uno de los seis grupos de marineros apoyaba al alzamiento, más las escasas fuerzas de Infanterí­a de Marina, que en realidad fueron claves para conseguir la victoria. El resto de marineros se opuso, combatiendo duramente. El 20 de Julio, las dotaciones de los buques (excepto la del Velasco) desarmaron a sus oficiales, matándolos. Afortunadamente para los nacionales, un grupo de oficiales decididos, con hombres “de confianza”habí­an desembarcado el 19, estableciéndose en la jefatura del arsenal, en una combinación de alarde y valor. El crucero Cervera, en manos de los marineros republicanos en dique seco, utilizó su artillerí­a de 152 mm contra ese edificio, que tuvo que ser desalojado por los nacionales.

La dotación del Cervera logró enlazar por radio con Madrid, solicitando instrucciones, pero un avispado y rápido oficial de la estación de radio del arsenal contestó en la misma longitud de onda, haciéndose pasar por Madrid: “Rí­ndanse para evitar inútil derramamiento de sangre”.

El capitán de naví­o Francisco Moreno, hermano de Salvador, se acercó al España sin armas y escoltado solo por tres hombres, frente a los 400 armados y hostiles del España. Desde el muelle, pidió su rendición. Dada su valiente actitud y fuerza de argumentos, logró persuadir a los republicanos, que se rindieron en grupos numerosos, y fueron arrojando sus armas al abandonar el acorazado.

Los nacionales ahora, ganada la base de El Ferrol (y con ello, aunque aún no lo podí­an saber, su única posibilidad real de ganar la guerra), se enfrentaban al problema de salir con sus buques al mar con los barcos de El Ferrol, con el objeto de apoyar las operaciones terrestres, y hacer frente a la comparativamente muy superior flota republicana.

El destructor Velasco, con algunos de sus antiguos tripulantes aún a bordo - los pocos que no apoyaron a la república - fue el primero en zarpar. Pero el Cervera era el problema más difí­cil. Sus marineros habí­an dado agua al dique seco con el fin de disparar contra el edificio antes citado, causando averí­as al buque por hacerlo sin previo acondicionamiento. Además, durante la lucha se habí­an producido importantes desperfectos.

Pero el capitán de fragata Salvador Moreno consiguió el milagro de hacerse rápidamente a la mar con la mitad de la dotación… improvisada, constituida sobre todo por voluntarios sin experiencia de mar, y algunos de los tripulantes del buque de los que, aún habiendo apoyado a la república solo tres dí­as antes, no eran de los cabecillas. En cuanto a oficiales los nacionales no tuvieron escasez, claro, pero improvisar a casi todos los tecnificados tripulantes de un buque - radiotelegrafistas, artilleros, personal de máquinas, suboficiales, cabos, etc - no es tarea fácil.

Su problema fue justo el contrario del de los republicanos, sobrados de esa clase de personal, en su mayorí­a de fuertes convicciones polí­ticas, pero escasos de oficiales.

El 21 de Julio, los nacionales también lograron que se hiciera a la mar el España, con exactamente los mismos problemas del Cervera, solucionados de la misma improvisada forma. El 28 de Agosto entró en El Ferrol el buque escuela Galatea, después de una dramática lucha a bordo, en la que oficiales, guardiamarinas e infantes de marina lograron imponerse a marineros y suboficiales. Huelga decir que su dotación vino a los nacionales como agua de Mayo para completar un poco las del España, Cervera y Velasco.
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Re: INTERVENCIONES NAVALES EXTRANJERAS, Y LA "NO INTERVENCIí“N"

Notapor Gus el Jue May 21, 2009 9:25 pm

Buenas,

unos posts muy interesantes manuelmas, gracias por compartirlos.... :)

Saludos
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La marina al comienzo de la guerra (III)

Notapor manuelmas el Jue May 28, 2009 5:22 pm

Esa modesta flota nacional del norte (España, Cervera y Velasco), se hace enseguida con el dominio del mar en la costa cantábrica. A mi juicio, una decisión muy acertada, ya que mandarla a disputarle el dominio de estrecho de Gibraltar a la flota republicana, dada la desproporción de fuerzas, hubiera resultado descabellado.

Hasta finales de Agosto, esos buques nacionales bombardean a placer la costa norte. Además, el comandante del guardacostas (especie de lanchón armado) "Uad Martí­n", en un audací­simo golpe de mano personal, apresa al Torpedero T - 2 republicano (más de 40 tripulantes), y lo suma a la flota nacional. Y el remolcador de altura armado nacional "Galicia" hundió al submarino republicano B-6 el 19 de Septiembre.

Los buques republicanos con base en Bilbao no hicieron casi nada para enfrentarse a los nacionales, y los dos submarinos con base en ese puerto permanecieron inactivos, dejando a los nacionales el dominio del mar en esa costa.

Ricardo de la Cierva estima que el 80 por cien de los oficiales de marina eran nacionales, y el 80 por cien de las dotaciones, republicanas. También hace la observación de que mientras en tierra y en el aire la mayorí­a de los hombres obedecí­an a los oficiales, en cualquiera de los dos bandos, en la marina eso no sucedió.

Y aquí­ una de las frases más definitorias de lo que sucedió, escrita por el buen Petter Gretton: "Creo que las tradicionales actitudes separaban a oficiales y marineros, permitiendo la formación de comités en los barcos, sin ser detectados. La vida encerrada de los barcos de guerra, con su inevitable separación fí­sica entre oficiales y marineros por un lado, pero a la vez su cercaní­a por otro, requiere de un esfuerzo consciente y determinado por parte de los oficiales para evitar que surja el espí­ritu de NOSOTROS Y ELLOS. La marina nacional lo aprendió rápidamente, y el espí­ritu a bordo fue pronto excelente".

Bueno, aquí­ viene un poco a cuento referirme a mi opinión sobre la separación de hombres y mujeres a bordo de buques de guerra, que hice en "Mujeres en armas" de la sección "TEMA LIBRE", donde decí­a que quizá no era adecuado mezclar hombres y mujeres en el reducidí­simo espacio disponible en un submarino, por ejemplo. Puede que efectivamente esa opinión sea arcaica, no se. La verdad es que arcaicos son mis conceptos y escasos conocimientos militares, que se basan en la - supongo - errónea creencia de que al ejército se va por vocación y patriotismo, con espí­ritu de sacrificio, listo para combatir por tu patria si fuera necesario, y no para constituir una especie de ONG donde todos y todas son buení­simos, salvan a negritos y a chinitos, apagan incendios, y salen cogiditos de la mano en anuncios que parecen una mezcla de hermanitas de la caridad con ecologistas en acción. Bueno, acabo el inciso y sigo con la guerra civil en el mar.

A mediados de Septiembre finalizaban los combates "preliminares" en tierra, por así­ decirlo, los que habí­an servido para definir las zonas de las dos españas, y aunque todaví­a no habí­a comenzado la batalla de Madrid, la situación militar estaba casi estabilizada. Comparemos las fuerzas disponibles ahora en cada marina:

REPUBLICANA
Acorazado JAIME I
Cruceros LIBERTAD, CERVANTES y MÉNDEZ Níší‘EZ
Doce destructores (10 de ellos muy superiores al único destructor nacional), y cuatro más en construcción
Doce submarinos

NACIONAL
Acorazado ESPAí‘A (con solo la mitad de su artillerí­a de 305 mm en servicio)
Crucero CERVERA
Un destructor VELASCO
Aparte de eso, el viejo crucero REPíšBLICA, inservible, iba a ser puesto en servicio, pero no se pudo acabar hasta 1938, y por otro lado, los formidables esfuerzos para poner en servicio al CANARIAS y al BALEARES en Ferrol, pronto darí­an sus frutos.

Por consiguiente, Franco tuvo que recurrir al primer puente aéreo de la historia para transportar al ejército de Africa a la pení­nsula, tras el único y accidentadí­smo paso naval del "Convoy de la Victoria". A fecha 28 de Septiembre, habí­an pasado a España 18.000 hombres del ejército de Marruecos, de los cuales solo menos de 5.000 lo habí­an hecho por mar.

Como veremos después, a partir de entonces, los nacionales lograron la iniciativa en el estrecho, logrando establecer un sistema de convoyes normalmente escoltados, transportando tropas y abastecimientos. Ya no se volvió a necesitar el puente aéreo, y los aviones pudieron ser destinados a labores propiamente militares, y no de transporte.
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Re: La marina al comienzo de la guerra (III)

Notapor armada62 el Vie May 29, 2009 2:13 pm

manuelmas escribió: La verdad es que arcaicos son mis conceptos y escasos conocimientos militares, que se basan en la - supongo - errónea creencia de que al ejército se va por vocación y patriotismo, con espí­ritu de sacrificio, listo para combatir por tu patria si fuera necesario, y no para constituir una especie de ONG donde todos y todas son buení­simos, salvan a negritos y a chinitos, apagan incendios, y salen cogiditos de la mano en anuncios que parecen una mezcla de hermanitas de la caridad con ecologistas en acción. Bueno, acabo el inciso y sigo con la guerra civil en el mar.

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La marina al comienzo de la guerra (IV)

Notapor manuelmas el Mar Jun 02, 2009 8:18 am

Los nacionales obtuvieron un importante éxito militar al unir por Extremadura sus dos zonas (Norte y Sur), al conquistar Badajoz a mediados de Agosto. El primer tren nacional que, a los pocos dí­as, partió del Sur hacia el Norte, llevaba precisamente munición y otros instrumentos para los cruceros que estaban alistándose en El Ferrol.

A pesar de la falta de armas antiaéreas, torpedos y artillerí­a secundaria, el Canarias, comandado por el capitán de naví­o Bastarreche, realizó un crucero de adiestramiento del 15 al 20 de Septiembre, y se le calificó como "listo para operar". Es precioso considedar esto - dicho por el almirante Gretton - como el periodo de "rodaje" más corto de la historia para cualquir clase de buque de guerra, y el hecho de que gran parte de la dotación fueran voluntarios sin ninguna - o con muy poca - experiencia de mar, lo hace aún más notable.

A los pocos dí­as, y con el grueso de la armada republicana desplazada al norte - abandonando con ello el estrecho de Gibraltar - los nacionales deciden un audací­simo golpe de efecto. Mandan al Cervera y al recién alistado Canarias al Sur. En la amanecida del 29 de Septiembre, estos cruceros cogieron desprevenidos a los destructores republicanos que patrullaban el estrecho.

El Canarias abrió fuego a una distancia increí­ble contra el Ferrándiz, que resultó alcanzado a la segunda o tercera - según autores - salva, a unas 17.000 yardas de distancia ... ¡¡¡ El Canarias solo consumió 87 proyectiles, y el Ferrándiz se hundió a menos de una hora del primer avistamiento, pereciendo gran parte de su dotación. El Canarias recogió 31 supervivientes, y un mercante francés, otros 25. El comandante del Ferrándiz, alférez de naví­o Barbastro, desapareció con el resto de sus hombres.

A muchos metros de profundidad, su cuerpo y el de sus hombres, encerrados en su ataud de acero, la mejor mortaja para un marino, descansan en paz.

El Cervera avistó al Gravina, pero este destructor estaba brillantemente manejado por su comandante, que pudo evitar a los peligrosos proyectiles de 152 mm del Cervera (que consumió nada menos que 290, consiguiendo solo un impacto que no explotó).

Aquel mismo dí­a, el transporte nacional Montecillo - fuertemente escoltado por los cruceros - trasladó las primeras tropas por mar, siete semanas después del "convoy de la victoria". A partir de entonces, los nacionales cruzaron siempre que quisieron el estrecho, sin encontrar oposición.

El rápido alistamiento del Canarias, que tanto sorprendió a los republicanos, tuvo así­ una importancia DECISIVA en el curso de la guerra.

Yo carezco de la habilidad y brillante manejo de la pluma de la que hace gala el admirado Luis de la Sierra, posiblemente el mejor escritor militar naval de lengua española de todos los tiempos. Pero de la lectura continuada de todos sus libros he conseguido que me quede clara una idea, que me gustarí­a transmitir a mis amigos del foro: "Sin dominio del mar no se puede ganar una guerra en tierra".

Eso lo entendieron bien los nacionales, que con sus escasas fuerzas navales, utilizadas sin descando y a despecho de las pérdidas (acorazado España y crucero Baleares), consiguieron hundir o apresar a casi 400 mercantes enemigos (por solo uno perdido), asegurar el transporte de tropas de Marruecos a la pení­nsula, bombardear los frentes costeros terrestres, y en suma, dominar el mar, negándoselo al adversario.

Sin una flota que trasladase a nuestras soldados, jamás hubiésemos conquistado América. Y sin una flota que la protegiese - tras la pérdida de Trafalgar - no conseguimos conservarla. Y para que hablar del desastre del 98 ... por falta de una flota a la altura de las circunstancias.
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Sigue (V)

Notapor manuelmas el Mié Jun 03, 2009 3:48 pm

El 3 de Octubre, el Canarias y Cervera, basados ahora en Cádiz, hicieron el primero de sus muchos y fructí­feros cruceros de castigo por la costa mediterránea republicana. En este, bombardearon los depósitos de combustible de Almerí­a, y se dejaron ver intimidatoriamente frente a Barcelona y Alicante. Luego tocaron Palma de Mallorca - que se convertirí­a en la importante y estratégica base mediterránea nacional - y regresaron al estrecho de Gibraltar, donde escoltaron otro convoy de tropas. El Cervera aprovechó para hundir dos "bous" armados republicanos frente a Estepona. A partir de ese momento, los buques de guerra republicanos se retiraron de Málaga, y cambiaron a Cartagena, puerto protegido por la contundente artillerí­a de costa de 305 mm y abundantes medios antiaéreos, frente a la desprotegida Málaga.

Por esas mismas fechas, en Bilbao, los marineros del Jaime I, a los que debí­a parecerles muy arriegado salir al mar con un montón de destructores y dos cruceros a buscar a su gemelo el España (más antiguo, con solo la mitad de su artillerí­a en servicio, y con la escolta de un solo destructor), se entretuvieron asaltando al buque prisión "Cabo Quilates", surto en puerto, donde asesinaron a 40 detenidos.

El 15 de Octubre zarpó de nuevo la escuadra republicana hacia el Sur, dejando en Bilbao a dos destructores y a los submarinos. La - comparativamente - fuerte agrupación naval republicana se componí­a de un acorazado, dos cruceros y varios destructores. Por aquellas mismas fechas, el Canarias y el Cervera, cruzando por fuera el estrecho de Gibraltar, a pesar de su inferioridad, buscadan a la flota republicana para enfrentarse a ella, ansiosos por combatir.

El almirante Francisco Moreno describe en uno de sus libros de forma muy sincera los errores que condujeron al fracaso de la interceptación de la flota republicana, y que para no cansar, resumiré como una concatenación de falsas alarmas, informes imprecisos, etc. No obstante, el mismo almirante reconoce que "lo sucedido fue lo mejor", porque la artillerí­a de 152 mm del Cervera estaba en muy mal estado, y el Canarias solo, sin destructores, hubiera debido enfrentarse a un combate que siendo al cañón, no pintaba bien (8 cañones de 203 mm nacionales contra 8 de 305 y 16 de 152 mm republicanos), y siendo al torpedo (enjambre de destructores republicanos), aún peor (en uno de esos combates torpederos perdieron los nacionales al Baleares, un año y pico después).

Ha sido muy criticado el traslado republicano de la flota al Norte, tanto por los historiadores pro-nacionales, como por sus contrarios pro-republicanos. Hasta los asesores navales rusos clamaron contra ese desatino. Los resultados de semejante burrada fueron catastróficos para la república.

En solo dos semanas, cambió por completo la situación estratégica. En el Norte, los nacionales consiguieron el dominio del mar. En el Sur, los nacionales cruzaban el estrecho con sus convoyes, y sus pesqueros faenaban libremente, llevando sus preciosas capturas a los estómagos de la población. En el Mediterráneo, aunque serí­a exagerado decir que los nacionales ya lo dominaban - ningún bando lo hací­a - eran sin embargo capaces de llevar convoyes a Palma y regresar, de amenazar el tráfico de cabotaje que llevaba armas rusas y suministros de boca a la república, y comenzar a bombardear las ciudades costeras.

Como insiste Peter Gretton, por estas fechas "en el bando republicano, los buques estaban dirigidos por comités. No es necesario decir más".

En octubre y noviembre, comenzaron a llegar los asesores navales rusos. Por aquel entonces, la marina rusa no era gran cosa, y sus oficiales eran bastante incompetentes.

También la república movilizó a muchos marinos mercantes, y se "fichó" a oficiales extranjeros, entre ellos a dos británicos (el alférez de naví­o G. Marshall fue uno). Se ascendió a suboficiales. Se hizo lo que se pudo. Pero seguro que, por aquellas fechas, en la marina republicana ya se lamentaban de la orgí­a de sangre contra la oficialidad de los primeros dí­as.
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Los Cervera

Notapor manuelmas el Mié Jun 03, 2009 4:33 pm

Aunque esto trata de la guerra civil en el mar, creo oportuno desviar un poquito el tema para hablar de los Cervera.

En otro post relacionado con un asunto naval pude leer que a algunos no les parecí­a muy bien que en la marina hubiese unos cuantos apellidos que se repetí­an con frecuencia, y llegaban a calificar la situación como de "endogámica".

Por otro lado, en el post que trata del desastre del 98, se llega a descalificar de forma bastante dura al almirante Pascual Cervera y Topete, para mi indiscutible héroe de Cuba.

Yo no puedo estar más en desacuerdo con ambas afirmaciones. Y que conste que no tengo el gusto de conocer personalmente a ningún Cervera.

Paso a comentar la primera. En mi opinión, si hay muchos miembros de determinadas familias en la armada, es la consecuencia lógica de que, mientras en sus familias se les enseña una determinada formación desde niños, en la mayorí­a de la sociedad española cuesta cada vez más encontrar vocaciones militares. Por tanto, no vas a decir a un aspirante a guardiamarina que se apellide Colón o Cervera o Churruca o como sea que, por el hecho de pertenecer a familias con insigne tradición marinera, se van a dedicar a la crí­a del avestruz, que no se les admite en la escuela naval, y que a cambio entre otro aspirante con peores calificaciones.

Si yo fuera descendiente de alguno de esos marinos, estarí­a muy orgulloso de serlo. No creo que se les deba marginar por ello.

Y por otro lado, sobre la actuación militar del almirante Cervera en la guerra de Cuba, creo que hizo lo que pudo, con lo que tuvo, y de la mejor manera posible. Me estoy documentando lo mejor posible al respecto, y cuando - dentro de meses - acabe con la guerra civil en el mar, procederé a defender lo que Cervera hizo en su momento en el foro donde se le tachaba poco menos que de atontado.

Dicho todo esto, paso a publicar una noticia sobre esta familia a la que, a pesar de no conocer personalmente, deso todo lo mejor, y agradezco que sigan prestando a sus hijos a la armada española generación tras generación.

=====

http://www.lavozdigital.es/cadiz/200905 ... 90510.html

La familia Cervera, de triste actualidad por la desaparición de uno de sus miembros en el mar, está Á­ntimamente ligada a la provincia de Cádiz desde hace varias generaciones y especialmente está vinculada a la Marina.

Las raí­ces del árbol genealógico de este apellido nacen en el obispo Cervera, que es trasladado de Denia (Alicante) a Medina y se trajo con él a su sobrino Juan Cervera Ferrera, que serí­a el padre del conocido almirante Pascual Cervera Topete, héroe de la guerra de Cuba. Dicho almirante es el primero de la saga que nace en la provincia, exactamente, en Medina Sidonia, el 18 de Febrero de 1839, «procedente de familias patriarcales y abolengo cristiano», como indican los documentos de la época.

El almirante contrajo matrimonio con una señorita de Villamartí­n, Ana Jácome y Pareja. El enlace se celebró en la parroquia de San Antonio, en Cádiz, donde consta que el nuevo matrimonio asentó su nueva residencia en la calle Veedor. La familia crece y llegan seis hijos: Juan, Ángel, Luis Rosario, Pascual y Ana Cervera Jácome. Los constantes traslados de una ciudad a otra hacen que sólo uno de los chicos, Ángel, nazca en Cádiz. Su hermano, Juan, también vio la luz en la Bahí­a, aunque en la Isla de León.

Pese a los cambios de domicilio, varios de ellos entroncan en su madurez con familias gaditanas y se quedan a vivir en esta zona. Entre ellos, cabe señalar a Juan Cervera Jácome que se casa con Marí­a Luisa Garcí­a de Paredes y Jácome. Uno de sus hijos, Pedro Cervera Garcí­a de Paredes, contrae matrimonio con Marí­a Luisa Corbacho; y su otro vástago, Ángel, hace lo propio con Rafaela Cabello Bernabéu.

De la siguiente generación, Ángel Cervera Cabello también permanece en Cádiz, casándose con la gaditana Socorro Álvarez-Ossorio Bensusan y mantienen su residencia en la ciudad sus cuatro hijos: Ángel, Rafael, Luis, Adela y Socorro. Otras de las hijas del almirante, Rosario Cervera Jácome se casa con Juan Cervera Valderrama. Entre sus descendientes que residen en la ciudad cabe citar a los Cervera Govantes.

Otro de los sucesores del insigne militar se casa con Milagros Abreu Herrera y extiende los lazos de la familia hacia Algeciras, donde siguen hoy residiendo sus descendientes. Hoy la familia Cervera se encuentra repartida por numerosos puntos de España e incluso fuera del paí­s.

Una de las señas de identidad de este linaje ha sido siempre su servicio y lealtad a la Marina, y por este motivo tienen como protectora a la Virgen del Carmen.

Hoy en dí­a ya hay más de 260 Cerveras en Cádiz como: Josefa Cervera Valderrama, Vicente Cervera Góngora, Marí­a Dolores y Josefa Cervera Jarava y Vicente Cervera Gracia.
Esta rama andaluza, descendientes todos ellos del almirante, organiza cada cuatro años un encuentro familiar.
Suelen citarse en la capital gaditana o en Madrid. Pero su afán por no dejar caer en el olvido sus raí­ces les ha llevado a crear un boletí­n semestral, donde publican los últimos acontecimientos familiares, así­ como noticias y artí­culos de interés.

Cada cuatro años también editan un catálogo, con la ficha de todos los miembros que componen la familia Cervera. Hoy los últimos descendientes del almirante constituyen la sexta generación.
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor armada62 el Mié Jun 03, 2009 6:08 pm

El 2º comandante de la dotación inicial del Prí­ncipe de Asturias, era un Cervera Govantes. Yo si he conocido personalmente a alguno de ellos.
Espero ese "resumen" con ansiedad, manuelmas.....
Un saludo
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Sigue (VI) - La ineficacia del arma submarina republicana

Notapor manuelmas el Jue Jun 04, 2009 5:24 pm

El que los nacionales no tuviesen submarinos al comienzo de la guerra (cosa que se trató de solucionar parcialmente con la ayuda italiana durante el transcurso de la misma), y la república contara con 12 (los seis clase C bastante correctos para el año 36, y los seis clase B muy inferiores, basados en modelos de la I GM, con torpedos pequeños de 450 mm, pero aún operativos) tuvo que haber influido poderosamente en el transcurso del conflicto, y no lo hizo. Razones ??? Hubo muchas, pero una principal y muy contundente.

Si todos podemos comprender la importancia de la profesionalidad de los mandos en un buque de guerra de superficie, multipliquemos ese factor por MUCHO (5, 10, 20 ???, no se), y obtendremos la necesaria en un submarino.

El cine ha difundido mucho las pelí­culas de submarinos. Y casi todos los aficionados a la II GM hemos leí­do bastante sobre el tema, principalmente sobre los alemanes en el Atlántico, pero también sobre los americanos en el Pací­fico.

Si una unidad mediana o pequeña en tierra pierde a sus oficiales, puede en ciertas circunstancias continuar combatiendo muy bien bajo el mando de un suboficial, y en casos excepcionales, hasta de un cabo o soldado decidido.

Pero en los submarinos, si cae el primer oficial, solo puede ser sustituí­do por algún oficial de rango inferior. En algún caso de la II GM en que submarinos alemanes perdieron en combate a TODOS sus oficiales, los suboficiales bastante hicieron con conseguir regresar a la base.

Pues bien, el que el bando republicano exterminara a la gran mayorí­a de oficiales disminuyó graví­simamente la capacidad combativa de la flota de superficie, pero prácticamente anuló por completo la de los submarinos.

Algún oficial se salvó de la matanza inicial, y fue puesto de nuevo al mando de algún submarino. Pero aunque un comisario polí­tico y varios marineros te vigilen constantemente, si estás decidido a no hundir barcos enemigos porque simpatizas con ellos, puedes conseguir que tus resultados militares sean mediocres o nulos.

¿Quien vigila por el periscopio de combate? ¿Quien calcula las coordenadas para el lanzamiento de los peces de acero? ¿Quien y cuando ordena inmersión? Pues eso.

Desde agosto, los buques republicanos surtos en Cartagena solí­an pasar la noche fuera del puerto, para evitar los bombardeos nocturnos nacionales.

El 22 de noviembre, el Cervantes estaba fondeado fuera del puerto, con varios destructores, cuando fue torpedeado por dos veces. El crucero tuvo pocas bajas, y fue trasladado al interior del puerto, con gran escora, por dos remolcadores. Los republicanos especularon bastante con quien pudo ser el submarino que llevó a cabo la acción.

En primer lugar, pensaron en una de sus propias unidades, el B-5, el cual creí­an que se habí­a pasado a los nacionales. No era así­. El B-5 se hundió en octubre frente a Málaga por ataque de avión nacional.

Pensaron también en los alemanes. Pero, aunque la ayuda alemana a los nacionales fue muy variada, no se trataba de un submarino alemán, sino italiano, el "Torricelli". Por supuesto, Italia lo negó, pero hacia diciembre, en los ambientes navales republicanos ya se daba por descontado que el atacante era italiano.

Y mientras tanto, que hací­an los submarinos republicanos??? En la costa cantábrica tuvieron multitud de ocasiones de torpedear a la flota nacional. Sobre todo, al viejo, enorme y lento acorazado España, que además cuando bombardeaba objetivos terrestres prácticamente lo hací­a parado, para mejorar la efectividad de su tiro. El B-6 se perdió en septiembre, y el C-5 en diciembre. El C-2, C-4 y C-6 no hicieron nada.

En el sur, los submarinos con base en Málaga consiguieron lo mismo: nada, a pesar de la multitud de blancos de barcos nacionales que cruzaban el estrecho con un precioso cargamento de tropas y armas a la pení­nsula. El B-5 se perdió por ataque de avión en octubre, como hemos visto antes, y el C-3 se perdió a consecuencia de una explosión, perdiendo algunos hombres.

Y como dice Peter Gretton: "Estos resultados tan pobres hay que atribuirlos principalmente a la carencia de entusiasmo por la causa republicana de los oficiales que permanecí­an en los barcos. Sobre este aspecto, se muestran coincidentes dos fuentes tan distintas como el almirante nacional Francisco Moreno, y el ruso Kutnetsov. Indudablemente, los comandantes debieron dejar pasar los blancos ante sus periscopios, sin enterarse las dotaciones de lo que ocurrí­a".

Posteriormente, algunos submarinos republicanos fueron mandados por ex-suboficiales ascendidos "de urgencia", y otros por oficiales rusos (C-2 y C-6). En todos los casos, los resultados fueron igualmente deplorables.
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor TYPHOOM7 el Jue Jun 11, 2009 7:43 pm

Poned fotos, leñe, que con tanta letra me aburro... ¡¡¡ ilustrad el texto al estilo de Juanan !!! . :twisted:

Imagen

Buenas rachas de mistral...
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor manuelmas el Vie Jun 12, 2009 11:50 am

Estimado Typhoon:

¡¡¡ Ya me gustarí­a saber poner fotos !!!

Gracias a las pacientes explicaciones "off-topic" de Orel, y con mucho esfuerzo por mi parte, conseguí­ poner la frasecita de abajo de los mensajes, y la imagen de la bandera (única que pude encontrar que por "pí­xeles", "medidas" y "tamaño" cabí­a, ya que lo que yo querí­a poner no me entraba ni por asomo. Pero poner fotos, me temo, ya excede mis pobres capacidades tecnológicas.

Yo - aunque por la edad supongo que no tendré que ir ya a ninguna guerra - si tuviera que hacer algo en el ejército, servirí­a poco más que como infante fusilero / insultante al enemigo (como Gila). En la marina servirí­a para baldear cubiertas del buque, y en aviación, para dar lustre al fuselaje del avión. Y como espí­a, para nada. En cuanto viniera el enemigo, me pillarí­an porque me pondrí­a colorado. :oops:

Así­ que te agradeceré que pongas cuantas fotos te parezcan oportunas, ya que, por cierto, la que has pegado es preciosa ¡¡¡ :D
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor Orel el Vie Jun 12, 2009 4:03 pm

Manuelmas, para poner imágenes tienes un tutorial aquí­:
viewtopic.php?f=2&t=273&start=0
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El mar en la guerra civil española - Fotos

Notapor manuelmas el Mié Jul 01, 2009 8:04 am

Amigo Orel, y los demás que os habéis apiadado de mis pobres conocimientos informáticos, manifestados públicamente: :oops:

Os agradezco mucho vuestros esfuerzos por enseñarme a poner fotos. Pero voy a seros sincero: no me apetece nada ponerme a la labor. No voy a ponerme a pegar fotos de momento.

Si alguno de vosotros es tan amable y le apetece, para decorar mis posts puede colgar cuantas fotos quiera de la guerra naval en el mar, o de Farra Fawcet Majors en escueto bañador rojo. Yo os lo agradeceré, sobre todo las segundas. :besoapasionado:

Por mi parte, seguiré escribiendo - cuando tenga tiempo - los larguí­simos y posiblemente áridos posts sin foto sobre este asunto.
Gracias de nuevo a todos. :b4
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor Orel el Jue Jul 02, 2009 10:38 am

Bueno, como prefieras, Manuelmas.
Un saludo :wink:
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