El mar en la guerra civil española

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El mar en la guerra civil española

Notapor manuelmas el Lun May 11, 2009 5:34 pm

Estimados amigos:

Tras repasar lo mejor que he sabido y podido los diferentes asuntos abiertos, tanto en la sección histórica como en la de navales, me parece que no he encontrado este tema. Si ya existe, por favor, redireccionadlo. Muchas gracias.

La mayorí­a de los escritores que tratan la guerra civil española en su conjunto tienden a soslayar casi por completo su faceta naval, tanto los pro-nacionales, como los pro-republicanos, como los supuestamente neutrales (casi todos anglosajones, y en realidad, bastante tendenciosos en su mayorí­a).

Como muy bien decí­a mi admirado Luis de la Sierra en varios de sus libros, la importancia del mar en la guerra civil española fué enorme. Los nacionales, a pesar de su gran inferioridad en buques, imprimieron desde el principio una actividad frenética a sus pocas unidades.

No solo consiguieron apresar más de 400 mercantes con suministros para el enemigo (por solo uno perdido por los nacionales en toda la guerra por los mismos motivos), bloquear con bastante eficacia las costas enemigas en diferentes fases de la guerra, y embotellar a la -autodenomidada - flota roja en puerto, sino que además colaboraron con numerosos bombardeos de sus cruceros a la guerra terrestre, entablaron batallas navales con frecuencia -forzosamente limitadas en sus efectos por la modestia de los medios empleados - y ejercieron el dominio del mar, negándoselo al adversario.

Por su parte, la república desperdició su enorme superioridad en medios navales, se autolesionó con en el exterminio de la mayor parte de la oficialidad, tiró por la borda el dominio del estrecho, tuvo una actitud dubitativa respecto a la zona de actuación de la flota al principio (norte / estrecho), no trató de golpear en batallas decisivas a la flota nacional, rehuyendo los enfrentamientos directos tanto como pudo, y en resumen, ofreció una lamentabilí­sima imagen militar.

En resumen, como en tantas cosas en la vida, y especialmente en temas militares; "hizo más quien quiso que quien pudo". Ese serí­a un resumen muy escueto de un tema que da para bastante.

En mi opinión, se podrí­a subdividir en:

- Los comienzos. Sublevación / alzamiento. Fuerzas de cada bando. Buques. Bases. Hombres.

- El estrecho. Primer convoy de la victoria.

- El norte. Una guerra naval dentro de la guerra naval. La pérdida del España. El Velasco: "hoy nos salvamos todos o morimos todos".

- La no intervención. Acciones de la flota británica en defensa de la libertad de comercio de sus mercantes, que sólo favorecieron a la república.

- Submarinos, todos republicanos. Sin oficiales, no te sumerjas. Ayudas italianas; submarinos "legionarios".

- Como hacer de la necesidad virtud en la flota nacional, ante la falta de unidades. Bous armados en el norte. Mercantes utilizados como cruceros auxiliares.

- La sovietización de la flota republicana.

- El Cervera, el Canarias y el Baleares. Como los cruceros deben actuar sin escolta de destructores. El Baleares, el crucero "clase York" de vida más efí­mera. El Canarias, el más longevo.

- La importancia de la colaboración aérea.

- El bloqueo naval a la zona republicana / roja. Mas de 400 mercantes caen en manos nacionales, por solo uno en las republicanas.

- El fiasco de Cartagena, con la guerra casia acabada, y la mayor pérdida de vidas en el mar para los nacionales, en un episodio casi marginal para el desarrollo de la guerra.

- Internamiento de la flora republicana / roja en Bizerta, y la recuperación de la misma por los nacionales.

- La mí­stica de la muerte en la flota nacional. Flechas navales, oficiales provisionales, cadetes prematuramente ascendidos, falangistas reconvertidos en marineros.

etc, etc, etc ...
manuelmas
 
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Los Flechas Navales

Notapor manuelmas el Mar May 12, 2009 3:42 pm

Y como empiezo por donde me apetece, aquí­ van los Flechas Navales:

El texto lo he descargado de internet, de la conferencia que da recientemente un falangista sobre el tema.

Por supuesto, el conferenciante no es - ni creo que lo pretenda - objetivo, apolí­tico o neutral. Pero como los hechos sobre los que trata su conferencia fueron de una honda significación polí­tica, no me parece descabellado transcribirla, y que cada uno obtenga las conclusiones que quiera:

"Después de una larga noche de siglos, un grupo de falangistas soñando con el resurgir patrio, ponen en marcha el sueño de la mar, porque en definitiva, la institución de los FN no fue más que eso: el intento de devolver la Marina de España al lugar preeminente que por su historia le correspondí­a.

Pero, no adelantemos valoraciones, veamos -aunque, por razón de la escasez de tiempo, sea de forma somera- qué fueron aquellos Flechas Navales.

Como es bien sabido, poco después de estallar el Alzamiento Nacional se instituyó en el seno de FE de las JONS las OO.JJ., dentro de las cuales figuraba la denominada Legión de Flechas. Esta Legión estaba compuesta por niños y jóvenes voluntarios que anteriormente, y por poco tiempo, fueron llamados, al modo italiano, Balillos.

Los orí­genes y primeros pasos de los FN los encontramos precisamente en Baleares. En efecto, entre los miembros de la Legión de Flechas de Palma de Mallorca fueron seleccionados los primeros FN en España.

Según nos cuenta uno de los fundadores, camarada Juan Sastre (a la sazón Delegado Local de Palma), la Escuela de los FN fue creada por las OO.JJ. de Falange el 19 de noviembre de 1936. Era Delegado Provincial Francisco Roselló Pericás.

Así­, vemos que su origen es debido a la particular iniciativa de varios camaradas; los dos Delegados (provincial y Local) citados anteriormente Y también a Nadal Antelmo Janer, piloto de la Marina Mercante, que además era padre de un flecha naval y conocí­a gente en la Marina, con lo cual pudo facilitar el progreso de la idea. De esta manera, todos juntos, decidieron crear una escuela de marinos en el seno de las OO.JJ.

Esta Escuela inicial estuvo compuesta por Flechas de los llamados Vanguardistas, es decir, jóvenes de entre 14 Y 17 años.

Como quiera que no podí­a ser muy numeroso el grupo de FN en aquellos momentos, se estableció el lí­mite del 10% de los encuadrados en cada cuartel (Hogares), agrupación o puerto de mar de Mallorca.

Desde el principio un reglamento orgánico y un plan de estudios vinieron a regular el ingreso en la Escuela y la vida y formación de los FN, tanto en sus aspectos profesionales corno polí­ticos, de tal forma que entre los diversos conocimientos exigidos para ser Vanguardista
de primera se debí­a saber:

1 ° La historia de la bandera.
2º Hacer ocho clases de nudos y aplicarlos.
3º Cantar bien el himno y tres canciones patrióticas.
4º Como se socorre de urgencia a un accidentado.
5º Recorrer un Km. en 10 minutos.
6º Saber orientarse con la brújula y sin ella de dí­a y de noche.
7º Disponer un guiso cualquiera sin más utensilios que una sartén.
8º Tener una hucha o una libreta de ahorros, etc ...

El programa de estudios de los FN comprendí­a todo el año natural. Durante el invierno las clases se impartí­an en un cuartel de Palma y durante el verano en un viejo barco de origen griego llamado ZAFFI que estaba a punto de desguace.

Al principio esta escuela de FN estaba totalmente dirigida y controlada por Falange Española, ya que se trataba de una sección especializada de su rama juvenil. Los flechas que ingresaban en la Sección Náutica lo hací­an con la categorí­a de grumetes, ascendiendo de categorí­a a medida que pasaban un examen de 12 temas; las categorí­as establecidas eran:

a) Marinero
b) Patrón
c) Contramaestre

Cabe destacar que las materias objeto de los diferentes exámenes eran principalmente de carácter técnico y no doctrinal. Pero no se crea que las enseñanzas y las actividades de aquellos primeros FN resultaron fáciles de realizar. Los medios disponibles entonces eran muy precarios debido a la Guerra de Liberación que estaba en su apogeo.

La primera Escuela fue la de Palma, y éstos, los primeros
Flechas Navales de España

Sin embargo, pronto aquella situación de precariedad serí­a salvada por lo menos en parte-. En efecto, tras este perí­odo inicial, la Armada demostró su interés por tal experiencia. En aquellos momentos andaba muy escasa de señaleros y radiotelegrafistas. El Almirante Bastarreche, enterado de la existencia de esta iniciativa de la Falange se dispuso a apoyarla con todos los medios disponibles. Gracias a su impulso se consiguió la creación de una Escuela Naval adecuada, facilitando también uniformes, profesorado, material de prácticas y por último, debido sobre todo al incremento de alumnos, se cambió el viejo ZAFFI por el buque UNIí“N, cedido por un comerciante de Soller. Este nuevo barco disponí­a de alojamiento para unos 60 alumnos, debiendo significar que tanto la enseñanza como la manutención de los flechas era gratuita, puesto que la Escuela se mantení­a con las aportaciones de simpatizantes y de diversos protectores.

La primera Escuela de FN se inauguró oficialmente el 2 de mayo de 1937 en el buque UNií“N, con la asistencia de las primeras autoridades, tanto militares como civiles de Mallorca, así­ como de los cónsules de Alemania y Portugal y un almirante italiano.

Un fragmento del himno de aquella Escuela de Flechas Navales dice:

"Proa al futuro con mano de acero
surcar los mares en gestos grandiosas
de la Falange nos cubre el alero
y en nuestras flechas florecen las rosas.
Somos los nietos de aquellos marinos
que en sed de mares conquistaron soles
dieron al mundo nuevos caminos
fueron cristianos al ser españoles."

A partir del momento en que interviene la Armada los Flechas Navales ya pueden lucir el uniforme reglamentario de ésta. En el denominado "Reglamento de Flechas Marí­timos" se establecí­a, entre otras cosas, " ... los Flechas Navales usarán un uniforme semejante a la Marina de Guerra española. Azul marino en invierno y blanco en verano (...) La inscripción de la cinta de la gorra dirá "Flechas Marí­timos" en amarillo y en ambos extremos el emblema de la Falange en rojo (...) el emblema (...) se llevará en la manga izquierda a diez centí­metros del hombro".

Los requisitos para el ingreso en esta Escuela eran:
• Haber cumplido los 14 años.
• Pertenecer a la Legión de Flechas.
• Ser presentado por sus padres.

El profesorado que impartí­a las clases era extraí­do tanto de la Falange como de la Armada. No obstante, dado el carácter esencialmente profesional de los estudios, siempre tuvieron mayor presencia y responsabilidad los de la Armada.

De los 60 alumnos internos y 30 externos, 70 acabaron sus estudios y fueron destinados para la realización de prácticas a diversos buques de la Armada, entre ellos el Baleares, Canarias, Almirante Cervera, etc. ,embarcándose en calidad de aprendices de marina (lo que en el Ejército de tierra se denominaba "Educando").

En el mes de febrero de 1938, después de haber obtenido su plaza por riguroso concurso, doce de aquellos primeros FN fueron destinados al crucero Baleares.

En efecto, una vez pasada la correspondiente revisión médica los doce Flechas embarcaron en el Baleares y pasaron a ocupar sus puestos como señaleros y radiotelegrafistas; ya que esas eran las tareas para las que se habí­an preparado en la Escuela.

En el crucero Baleares los Flechas Navales hací­an prácticamente la misma vida que el resto de la marinerí­a. Tení­an sus horas de servicio y su tiempo de descanso. Así­ llevaban su vida diaria con cierta rutina y asimilando poco a poco su cometido y el funcionamiento del barco.

Nos dice un antiguo Flecha Naval Nadal Antelmo Morey, "cada dí­a era igual que el otro, a la hora de comer Á­bamos a comer, hací­as la siesta, luego hací­as la escucha de radio y cuando te tocaba la hora de ir a dormir te ibas a dormir, se tocaba diana a las 6 h., Y así­ cada dí­a".

Sin embargo, esa monotoní­a que nos refiere nuestro Flecha, se vio rota trágicamente la noche del 6 de marzo de 1938. Hací­a casi dos semanas que habí­an embarcado los Flechas cuando se produjo el encuentro nocturno entre el Baleares y la flota republicana a resulta del cual fue alcanzado el crucero por cierto número de torpedos de los doce que lanzó la escuadra enemiga.

De entre los cerca de ochocientos muertos que tuvo la dotación del crucero, nueve fueron Flechas Navales; los ocho que estaban destinados al puente de mando (los señaleros) murieron al instante y el noveno, que estaba destinado en la estación de Telegrafí­a Sin Hilos (TSH), en la popa, no pudo sobrevivir a las penalidades del
naufragio.

Así, de los doce Flechas solamente sobrevivieron tres: Nadal Antelmo Morey, de 14 años; Amadeo González Rodrí­guez. de 14 años; y José Leyva Solla, de 16 años.

En el informe que redactó el oficial que tomó el mando tras el torpedeamiento (Teniente Cervera) se hace una mención especial al comportamiento de los Flechas Navales: "( ... ) personal de TSH y Flechas radiotelegráficos se mantuvieron en sus puestos con perfecto orden y serenidad, logrando con su competencia mantener el servicio con igual exactitud que en tiempo normal".

Después de las penalidades sufridas, los supervivientes tuvieron un gran recibimiento al llegar al puerto de Palma de Mallorca. Uno de los Flechas Navales superviviente recuerda: "La llegada a Palma fue apoteósico, antes habí­an llegado los destructores con los heridos graves, mi madre me estaba esperando y me abrazó."

En el año 1940 el Ministerio de Marina les concedió, a los nueve Flechas Navales caí­dos en la batalla, además de la Medalla de Campaña, la Cruz Roja del Mérito Militar y la Cruz de Guerra. Posteriormente, con motivo del XXV aniversario del hundimiento del Baleares, la Delegación Nacional del Frente de Juventudes les concedió la Medalla de Oro al Valor.

Durante mucho tiempo (siguiendo una tradición instaurada por el F. de J.) cada año, el Dí­a de la Madre, una comisión de Flechas Navales, junto con un profesor de la Escuela, visitaba a las madres de los Flechas Caí­dos.

La Escuela de Flechas Navales de Mallorca estuvo en activo varios años más, después del hundimiento del Baleares, y su organización se utilizó como modelo para la creación de otras muchas escuelas en otras partes de España. En la publicación Organizaciones Juveniles, de abril de 1938, se dice "Nuestras provincias del litoral, las isleñas y Marruecos preparan en sus Organizaciones Juveniles, Secciones Navales".

Después de la Guerra

Al finalizar el conflicto, y después de un examen, muchos de aquellos Flechas fueron promovidos al empleo de timoneles, señaleros y radiotelegrafistas, ya que la Armada consideró de interés tenerlos en sus filas. Pero, además de eso, debido al buen resultado de la experiencia de la Escuela de Palma, se pensó en la conveniencia de establecer otras Escuelas de FN extendidas por el litoral español; idea ésta que fue muy bien acogida por varios Jefes de la Armada, encabezados por el Almirante Feo. Bastarreche y Dí­ez de Bulnes, e impulsada también por FET y de las JONS.

La promoción de la idea se inició con la participación de los Flechas Navales en el primer desfile de la Victoria, y posteriormente, con el viaje de prácticas que, ese mismo año de 1939. realizaron aquellos jóvenes a numerosos puertos españoles a bordo de la motonave Ciudad de Alicante; lo que dio como resultado que al año siguiente se encontrasen ya funcionando ocho escuelas en toda España.
Considerando la importancia que tuvo en su momento. para la divulgación de los Flechas Navales en España. señalaremos brevemente el periplo que realizaron a bordo del Buque Escuela Ciudad de Alicante. La motonave zarpó de Cádiz el dí­a 13 de junio de 1939, visitando Pasajes. Bilbao. La Coruña, Ferrol, Vigo, Marí­n, Lisboa, Ceuta, Palma de Mallorca, Ibiza. Barcelona, Valencia, Alicante, finalizando su viaje en Cádiz el 17 de julio siguiente; es decir, realizaron una singladura de 34 dí­as de duración.

Sin embargo, lo que realmente impulsó la espléndida iniciativa fue la Ley de 14 de diciembre de 1940, de organización de la Sección Naval del F. de J., que vení­a a desarrollar, en este ámbito, la anterior Ley de 6 de diciembre de 1940, de constitución del Frente de Juventudes. En efecto, esa norma legal otorgaba todas las competencias para atender a la formación marinera de la juventud española y ello permitió que, al paso del tiempo, su expansión resultase verdaderamente espectacular, constituyéndose Centros, tanto en tierra como en buques, a lo largo de todo el litoral nacional, e incluso se contó con una Escuela en Madrid.

Los objetivos profesionales que se marcaron aquellas primeras escuelas buscaban la cualificación de los alumnos en los oficios propios de la Suboficialidad de la Armada, como radiotelegrafistas, mecánicos, timoneles-señaleros, mayordomos, maquinistas navales, etc ... pero también se les preparaba para que, en su momento, pudieran incorporarse a la Marina Mercante o de Pesca. Todo ello enmarcado lógicamente en el ideario de FET y de las JONS. Para ese último objetivo, en todas las Escuelas, el puesto de Director recaí­a en una Jerarquí­a del Movimiento, por entender, según el escritor historiador D. José Carlos de Luna, que debí­a estimarse "la prioridad indiscutida de la formación del espí­ritu sobre el orden técnico".

En el año 1940 estaban en funcionamiento las Escuelas de FN de Huelva, Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Sevilla, Algeciras, Málaga, Palma de Mallorca y Barcelona, total ocho. De éstas, cuatro estaban ubicadas en buques y el resto en tierra.

Los estudios en las Escuelas de FN se realizaban en régimen de internado y la vida en ellas era la propia de un establecimiento militar, pero atemperada lógicamente a la edad e idiosincrasia de los alumnos. Este tipo de vida se entendí­a que era el apropiado para proporcionar a la Marina Española unos hombres rectos, disciplinados, valientes, patriotas y cristianos. Evidentemente, esa pretensión significaba el contrapunto de lo que, por desgracia, nutrió durante mucho tiempo los barcos de nuestra Armada.

En un escrito de la época puede leerse: "Con las Escuelas de Flechas Navales se pretende (y se puede decir que esto ha empezado a ser realidad) encauzar esas aficiones, de acuerdo con las capacidades de cada muchacho y orientar su porvenir hací­a la especialidad que le agrade y pueda desempeñar dignamente. Ahora el aprendizaje de marino dejará de ser un calvario de penalidades sin cuento al uso de truculentos actores de folletí­n. El espí­ritu de la Falange pone también buen orden en ello".

"A los 16 años el Flecha Naval debe tener normalmente la instrucción preparatoria para embarcar en viajes de prácticas de cabotaje en buque de condiciones adecuadas ( ... ) ése es el momento crí­tico en que deberá orientarse su vida hacia la especialidad para la que se halle capacitado."

En cumplimiento de lo expresado anteriormente varios alumnos de la primera promoción de Flechas Navales de la Escuela José Antonio, de Barcelona, fueron enviados en marzo de 1940 a San Fernando (Cádiz) donde realizaron varios cursos de perfeccionamiento para incorporarse de forma efectiva en la Armada.

La Sección inicialmente la formaba una Centuria, llevaban un uniforme idéntico al de los marinos de la Armada. Con el tiempo nuestros Flechas también dispusieron de una banda de cornetas y tambores que actuaba en desfiles y actos.

La vida en la Escuela de Flechas Navales era lo que en aquellos momentos pos bélicos se consideraba la adecuada. Es decir, la implicada con los aspectos castrenses, considerados entonces métodos de contrastada eficacia. Así, viví­an en un régimen casi militar con sus formaciones, guardias, revistas, actos solemnes ... y contaban con su correspondiente equipo individual completo; entre otras cosas, casco de acero, cartucheras reglamentarias y un fusil (por supuesto inutilizado). En el buque se contaba también con un pequeño cañón de desembarco.

El historiador naval D. Alejandro Anca Alamillo nos narra lo que era un dí­a cualquiera de un Flecha Naval de la Escuela José Antonio de Barcelona:

"Horario:

07,00: Diana, Aseo, desayuno y baldeo
09,00: Clase de aritmérica
10,00: Clase de Geografí­a
11,00: Clase de Gramática
12,00: Comida
13,00: Descanso
15,00: Clases de Historia y Navegación
18,30: Cena
19,30: Estudio
22,30: Silencio

Escapaban a esto rutina los sábados, en los que por lo mañana se leí­an las leyes penales dejando la tarde para el descanso, Y los domingos, en los que se celebraba una misa a bordo permitiendo o los jóvenes salir por la tarde a dar un pequeño paseo, eso sí­. siendo examinados antes por el oficial de guardia que controlaba de una manera estricta sus horas de entrada y salida. En verano la relajación aumentaba, y a la mayorí­a de ellos se les enviaba a pasar las vacaciones a un campamento donde conviví­an por unos dí­as con sus camaradas del resto de las Organizaciones Juveniles de la Falange".

Dentro de los anales de la historia de nuestra Escuela, 1942 figura como un año memorable porque un grupo de Flechas Navales de Barcelona acudió a visitar Italia. formando parte de una expedición organizada por la Delegación Nacional del F. de J., invitada por la "Gioventu Italiane del Utorio (GIL). En efecto una Centuria compuesta por una Falange de Flechas Navales, procedentes de varias Escuelas; una Falange de Aprendices de Aviación, y una Falange de Montañeros, se desplazó al paí­s hermano para realizar la visita durante un mes y medio. Al frente de la expedición iba Soro. De la Escuela de Flechas Navales de Barcelona acudieron nueve Flechas, seleccionados entre los mayores.

Una vez en Italia, no solo se realizaron las vistas de rigor a los lugares más señeros de la época (incluido lo caso natal de Mussolini, en Predapio), sino que se les facilitó lo convivencia con jóvenes de la GIL, pre - marineros, en un gran campamento en el Sur de Italia, donde afloró la camaraderí­a que, como aprendices de marinero y sujetos de las mismos raí­ces culturales, cabí­a esperar entre los españoles y los italianos.

Nos cuenta Juan Pablo Martí­nez de Salinas, en un escrito que publicó el número 39 del boletí­n LUCERO, que: "Una noche se incendió un bosque vecino y ayudamos con los más de mil muchachos a la extinción del fuego. Fue importante, citados en la Orden del Dí­a fuimos muy felicitados ( ... ). Mención especial para la vista al Vaticano. Fuimos recibidos por S.S. Pí­o XII en audiencia exclusiva para la expedición o Centuria, acompañados por el Embajador de España. Todos de rodillas en el gran salón, aparece el Papa y tras él caminan de rodillas los dos diplomáticos. Pasa su Santidad y nos da a cada uno un pequeño sobre con una bonita cruz que conservo".

También resulta de interés señalar que durante ese verano de 1942 visitó el Buque Escuela el Jalifa de Marruecos, quien fue debidamente atendido, recibiendo una detallada explicación sobre el velero a cargo de un avispado Flecha.

Según consta en la publicación Historias de la Mar, correspondiente a enero/febrero de 2004, "El primer equipo docente de la Escuela estuvo dirigido por José Alonso Pedemonte, siendo subdirector Esteban Florence Aguilar, Oficial 10 Auxiliar y de los instructores Jesús Martí­nez Pérez, Salvador Torres Quiroga, Ramón Rodicio y Francisco Llatjos Garcia. Todos bajo el mando del Comandante de Marina de Barcelona, capitán de naví­o Lutgardo López Ramí­rez".

Así­, podemos ver en ese cuadro docente una genuina representación del Nacionalsindicalismo de la época, señal inequí­voca de la vocación marinera y de la visión clara de objetivos que nuestros veteranos camaradas tení­an. No en balde figura en los Puntos Programáticos de la Falange aquel que rotundamente dice: España volverá a buscar su gloria y su riqueza por las rutas del mar. España ha de aspirar a ser una gran potencia marí­tima, para el peligro y para el comercio. Fieles a ese postulado y con los medios que aquellos tiempos permití­an disponer, un número importante de falangistas se volcaron en la misión de formar para España, a través de las cosas del mar, una legión de jóvenes españoles.

Conclusiones

De todo lo expuesto se puede concluir que la iniciativa para la creación de los Flechas Navales correspondió a un pequeño grupo de falangistas residentes en Palma de Mallorca. En efecto, todos los datos bibliográficos recogidos apuntan al Delegado Provincial de las OO.JJ. de Mallorca, camarada Francisco Roselló Pericas, al Delegado local de Palma, camarada Juan Sastre, y al Piloto de la Marina Mercante, camarada nadal Antelmo Janer (padre de un flecha superviviente del Crucero Baleares) como iniciadores de la obra. Ellos decidieron crear, a finales de 1936, en plena Guerra de Liberación, esta especialidad dentro de la Legión de Flechas de Baleares; no sabemos, sin embargo, si ello fue resultado de una iniciativa innovadora original, o se debió a la imitación de otros movimientos juveniles que, como la GIL o las Juventudes Hitlerianas ya contaban con sendas Secciones Navales o de pre-marinos.

Sea como fuere, lo cierto es que dicha iniciativa fue muy bien vista por los altos mandos de la Armada Nacional y, a principios de 1937 el Almirante Bastarreche decidió apoyar la obra y dotarla de todo lo necesario para su correcto funcionamiento.

Al respecto no debemos olvidar que la Armada Nacional se encontraba, por aquel entonces, muy necesitada de personal especialista para completar las dotaciones de sus buques. Es bien sabido que un importante contingente de la marinerí­a de la Flota de Guerra se habí­a amotinado contra sus mandos y pasó a formar parte activa de la flota de la República. Así, pues, parece que la intencionalidad de los altos jefes de la Armada Nacional cubrí­a dos objetivos importantes. Por una parte se trataba de dotar a los buques de guerra nacionales de personal cualificado en ciertas actividades técnicas, Y por otra parte, se garantizaba la fidelidad ideológica de este personal, con la vista puesta, lógicamente, en el próximo futuro que verí­a acceder a estos jóvenes aprendices de marineros a puestos de responsabilidad dentro de la Armada. Se estaba sembrando para impedir, o evitar en lo posible, una repetición de los sangrientos amotinamientos ocurridos durante los primeros dí­as del Alzamiento Nacional.

Como hemos visto, la experiencia de la Escuela de Flechas Navales de Palma pronto cobró popularidad y, a su imagen y semejanza, empezaron a aflorar otras .por todo el litoral español. En fecha tan temprana como abril de 1938 ya nos encontramos con una Escuela de Flechas Navales en Melilla.

Pero en realidad fue después de la Cruzada cuando tuvo una verdadera expansión la Obra. La Ley Fundacional del F. de J. de 6 de diciembre de 1940, y la posterior Ley de desarrollo de la Sección Naval del F. de J., de 14 de diciembre del mismo año, fueron los eficaces resortes que impulsaron la creación y desarrollo de las Escuelas de Flechas Navales, de tal forma que el año 1960 figuraban censadas en la Delegación Nacional del Frente de Juventudes 18 Escuelas de Flechas Navales en todo el territorio nacional.

Poco a poco Y como es lógico, debido a los cambios que progresivamente se iban verificando en la sociedad española, estas Escuelas se fueron adaptando a los nuevos modos que las circunstancias exigí­an. Es decir, fueron perdiendo el fogoso contenido del ideario nacionalsindicalista, se les desprendió de sus formas militares y en sus últimos tiempos no fueron más que Centros de Formación Profesional en las ramas de los trabajos del mar.

El proceso de desarrollo que experimentó nuestro Paí­s en la década de los 60, y el normal funcionamiento de las Escuelas de Suboficiales y los Cuarteles de Instrucción y Marinerí­a de Cádiz, de Cartagena y Ferrol, que cubrí­an las necesidades que de este tipo de personal se demandaba, hicieron que su muerte se produjera de manera “natural”.

Es difí­cil cuantificar cuantas Escuelas han existido a través de los tiempos, porque mientras algunas de ellas se
extinguieron en fechas más o menos tempranas, como la de Palma, otras iban naciendo en otras partes de España. Ya hemos dicho que en el inventario de 1960, realizado por la Delegación Nacional del Frente de Juventudes, aparecieron 18 Escuelas de Flechas Navales.

Una valoración objetiva, desde una perspectiva puramente profesional, nos permite llegar a la conclusión de que en algunas de estas Escuelas se cumplió el objetivo de capacitación técnica del alumnado. Muchos de nuestros Flechas han llegado a ocupar puestos de responsabilidad en el mundo naval (tanto en la Armada como en la Marina Civil). Ahí­, tenemos los casos tan cercanos de nuestro camarada Juan Antonio Sánchez-Bustamante, y los hermanos Costa Barbosa, Alemán, Busquets ...

No obstante, en el aspecto ideológico, nos encontramos con el inevitable efecto de la presión de la corriente dominante. Es decir, el pensamiento polí­tico - cultural dominante en el mundo occidental, al cual pertenecemos, han hecho prácticamente incompatible los postulados Nacionalsindicalistas inculcados a aquellos Flechas Navales con tanto amor y ansias revolucionarias. Cuando nuestros Flechas salí­an al mundo real, éste era irreconocible para ellos. Nosotros sabemos que la tarea de cambiar un orden injusto por otro mejor está reservada únicamente a las minorí­as selectas.

Sin embargo, estoy seguro, todaví­a hoy encontrarí­amos profesionales de la mar, educados en estos Centros, orgullosos de haber formado parte de aquella Sección Naval del Frente de Juventudes. Incluso, pienso, habrá entre los hombres del mar surgidos de nuestras Escuelas, muchos con la suficiente inteligencia y sensibilidad como para apreciar el legado que de esta maravillosa Obra del Frente de Juventudes recibieron.

Lo que sí­ resulta incuestionable es que hoy, con sus luces y sus sombras, la realidad de nuestra Armada, de nuestra Marina Mercante y de nuestra Marina de Pesca, es debida, en parte, a la ingente tarea que con muy pocos medios, pero con gran ilusión, realizaron unos enamorados de España, de su juventud y de las cosas del mar. A ellos, como a todos los que trabajaron en favor de la juventud durante esos años de nuestra historia que hoy se pretende silenciar, cuando no tergiversar, se les debe un homenaje, España les debe un
homenaje.

Finalmente, como dato anecdótico, pero significativo al mismo tiempo, de la popularidad que alcanzaron nuestros "marineritos", hemos de señalar la irrupción en el cine comercial de los Flechas Navales. En el año 1962 se estreno la pelí­cula "Pachí­n Almirante", cuya trama discurre en el seno de una Escuela de Flechas Navales (concretamente la de Huelva) Y refleja la vida de disciplina, orden y alegrí­a que en ellas reinaba.

Nada más, espero y deseo haber contribuido modestamente al descubrimiento (o, como mí­nimo, a refrescar la memoria de algunos) de una realidad histórica muy poco conocida pero, como tal, no exenta de importancia dentro del próximo pasado de nuestra Patria.

Muchas gracias por vuestra atención.

Nota: Los Flechas Navales, Caí­dos por Dios y por España en el crucero "Baleares" fueron nueve:

Felipe Crespí­
Miguel Rosas
José Esteve
Francisco Solom
Guillermo Garí­
Pablo Jover
Antonio Roca
Modesto Codina
Antonio Mata
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Los cruceros auxiliares nacionales

Notapor manuelmas el Mar May 12, 2009 4:24 pm

Y ahora, muestro un artí­culo sobre los cruceros auxiliares nacionales:

LOS CRUCEROS AUXILIARES EN LA ARMADA NACIONAL. 36-39
por Miguel Valverde Espí­n

En el decurso de la guerra incivil 36-39, la Armada Nacional adaptó como cruceros auxiliares a numerosas unidades de la Marina Mercante, entre ellos a los correí­llos gemelos de la Compañí­a Transmediterránea "Vicente Puchol" y "Antonio Lázaro" de 2.900 Tn. de desplazamiento, dándose en éstos la circunstancia que lo fueron además como minadores, pues se carecí­a de esta clase de buques y mientras no se finalizaba en el Ferrol la construcción iniciada antes de la guerra, de los grandes minadores "Júpiter", "Marte", "Vulcano" y "Neptuno". Las obras de modificación del "V. Puchol" y A. Lázaro" se iniciaron en el mes de noviembre de 1936 en los astilleros gaditanos de Echevarrieta y Larrinaga (actualmente Astilleros Españoles), donde fueron dotados de un sistema especial para el lanzamiento de las minas por popa, bastante estrafalario y reñido con las estilizadas siluetas de ambos buques.

Fueron, además, artillados en principio, cada uno de ellos, con una pieza de 120mm. Vickers; 2 piezas de 101 mm. de igual marca; un Nordenfeldt de 57 mm.; dos Vickers de 47mm. a/a. y una ametralladora Breda de 13,3mm. de procedencia italiana.

Estos buques terminaron su transformación y armamento en febrero de 1937, zarpando seguidamente para el Mediterráneo con la misión principal de minar aguas enemigas. Actuaron también como transportes, hasta mediados de 1937 en que fueron sometidos a nuevas obras consistentes en "amputarles" partes de sus largas chimeneas y desmontarles el aberrante, aunque útil, sistema de minado, quedando convertidos en cruceros auxiliares propiamente dichos. Asimismo sufrió modificación su artillado, pues fueron cedidas piezas para el armamento de los correí­llos de la citada compañí­a naviera, «J.J. Sister" y "Rey Jaime II" de parecido tonelaje. A cambio se les instalaron otras piezas de igual calibre, por lo que quedaron prácticamente con igual o parecido armamento. Actuaron en aguas del Mediterráneo Central, llegando el "V. Puchol" a operar hasta la altura del Cabo Matapán. A finales de 1937 se incorporan a las fuerzas Navales del estrecho, de cuya Jefatura dependieron operativamente. En el verano de 1938, el "A. Lázaro" estuvo operando en el Cantábrico, en persecución del escasí­simo tráfico que aún mantení­an con puertos franceses del Atlántico buques españoles procedentes de Rusia o paí­ses bálticos.

El buque de la citada Compañí­a Transmediterránea, "Ciudad de Mahón", de 2.150 Tn. de desplazamiento, quedó en la "zona nacional", concretamente, en el archipiélago canario. En Las Palmas fue artillado con 2 piezas de 101mm. procedentes del inoperativo cañonero "Canalejas" y otra de 76mm. del guardacostas "Arcila", y en calidad de crucero auxiliar zarpó el 4 de octubre de 1936 hacia la Guinea Española, aún afecta al gobierno de la república, para intentar capturar a los buques de la citada Naviera "Ciudad de Ibiza" de 2.300 Tn. y, sobre todo, a la noví­sima motonave de la misma Compañí­a "Fernando Poo", de 9.650 Tn., recién terminada su construcción e incorporada a la ruta Barcelona-Guinea, con escalas en Cádiz y las Palmas (esta travesí­a la iba a cubrir con su gemela "Dómine").

El dí­a 14 del citado mes llegó el "Ciudad de Mahón" a Santa Isabel con el falso nombre de "Ciudad de Macao" y enarbolando bandera portuguesa, donde no encontró ningún buque. Allí­ se enteró de que el "C. de Ibiza" habí­a zarpado unos dí­as antes para la zona republicana, por lo que seguidamente continuó su ruta hacia Bata donde sorprendió al "Fernando Poo" al que redujo y hundió a cañonazos".

Personalmente opino que este drástico final fue un disparate al carecer de otra información más detallada, pues se trataba de una moderna y espléndida motonave recién incorporada al servicio, carente de defensas de ningún tipo, excepto su mayor velocidad, y que a lo sumo sólo dispondrí­a su dotación de algunas armas cortas. Pienso que se debió agotar toda clase de argumentos y argucias para apoderarse de la nave, pero seguramente el temor a que pudiera escapar decidió que se disparase nada más avistarlo. Ensoñándome en el tema llego a pensar que el mando del "Ciudad de Macao" tal vez quiso emular al célebre utópico D. Quijote de la Mancha en el episodio de su descomunal batalla contra un colosal y demoní­aco gigante que en sueños se le habí­a aparecido, por lo que, espada en mano, habí­a arremetido contra un montón de "cueros" de vino tinto almacenados en su aposento. Craso error, pues ESPAí‘A perdió el noví­simo buque y la Armada nacional otro magní­fico crucero auxiliar como su gemelo "Dómine". Supongo que el Comandante del "Ciudad de Mahón" no recibirí­a ninguna felicitación por ello, ya que realizó lo más fácil. Si todos los buques de la Armada Nacional hubieran procedido igual, la Marina Mercante española habrí­a desaparecido.

La motonave de la Transmediterránea "Dómine", de 9.650 Tn. de desplazamiento, llegó a las Palmas de Gran Canaria una vez iniciada la guerra, de donde zarpó el 14 de septiembre de 1936 en arriesgado viaje a Vigo conduciendo fuerzas nacionales. Posteriormente, fue transformada en crucero auxiliar en el astillero ferrolano, incorporándose el 16 de noviembre a las fuerzas de bloqueo del Cantábrico, pero durante muy poco tiempo, toda vez que en enero de 1937 se dispuso su desmovilización para, en concepto de buque mercante, conducir una peregrinación de "notables" y "Caides" marroquí­es a la Meca. Zarpó del puerto de Melilla con el supuesto nombre de "Mogreb-El-Aksa" en un viaje de gran importancia polí­tica, pues se trataba de agradecer con ello la excepcional cooperación y ayuda que a la causa nacional prestaban las autoridades marroquí­es y cábilas, aportando hombres en gran cantidad para nutrir las unidades de Regulares y vengativas "Harkas rifeñas" que luchaban vilmente contra los españoles, sin distinción de edad y sexo, dándose la infausta circunstancia sangrante de que muchos de ellos habí­an luchado ferozmente contra España y los españoles un DECENIO antes. ¡Las paradojas de la vida! Asimismo, se trataba del primer viaje al extranjero que llevarí­a a efecto un buque mercante de la España nacional. Fue escoltado por los cruceros nacionales por aguas del norte africano y por buques de la Regia Marina italiana después, hasta llegar a las proximidades del Canal de Suez. Una vez finalizada tan sangrada, para ellos, peregrinación a la Meca, estuvo 3 semanas en Masau en la Eritrea italiana y regresó a Ceuta en el mes de marzo, siendo igualmente protegida su recalada por la Marina italiana y nacional. (En los años 38 y 39 esta misión fue desempeñada por el trasatlántico "Marqués se Comillas" de 13.500 Tn. de desplazamiento, recién capturado al enemigo).

Tras este viaje pasó a transformarse en transporte rápido de guerra, en cuyo papel sirve el resto de la campaña, arbolando unas veces bandera alemana con el nombre de "Archenfels" y otras italiana como "Stelvio". En uno de sus viajes fue detenido por dos destructores republicanos en aguas próximas a la costa del levante español, consiguiendo pasmosamente escapar cuando, izando bandera italiana, solicita imperiosamente la inmediata protección de unidades navales de ese paí­s. El Dómine hizo un gran papel durante toda la guerra.

En el mes de octubre de 1936 y escoltados por el destructor italiano "Niccolo Zeno" zarparon desde Palma de Mallorca rumbo a la Spezia (Italia) los buques de la Transmediterránea "Ciudad de Palma" de 5.560 Tn. de desplazamiento; el "Mallorca" de 2.900 Tn. y el "Rey Jaime I" de igual desplazamiento, donde fueron transformados en cruceros auxiliares. El "C. de Palma" ostentando el nombre italiano de "Ariadne" fue artillado con dos piezas de 120mm. y otras dos de 76mm., pasando a relevar al "Dómine" en el bloqueo del Cantábrico.

Posteriormente fue transformado en buque hospital con 500 camas. En calidad de tal tuvo una destacada intervención durante la gran batalla del Ebro, recibiendo en Bilbao numerosas expediciones de heridos procedentes de los hospitales de campaña, los cuales distribuí­a a su vez por todos los puertos del litoral que contaban con centros hospitalarios. Dio una treintena de viajes.

El "Mallorca", ostentando el nombre italiano de "Isarco", fue artillado con un cañón de 120 mm. y otro de 76mm. Posteriormente, en La carraca se le desmontó el de 76 y sustituyó por otro de 47mm. a/a. Además, se le añadió un lanza cargas de profundidad y un telémetro. Este crucero auxiliar operó siempre con base en Palma de Mallorca, realizando frecuentes incursiones hasta el Mar Jónico. Transportó las dotaciones españolas que marinaron los obsoletos destructores adquiridos en Italia, que fueron rebautizados como "Melilla" y "Ceuta", a los cuales añadieron una cuarta chimenea (inoperativa) con ánimo de que se pareciesen en algo al español "Velasco", citándolos incluso como "Velasco-Melilla" y "Velasco-Ceuta", ignorando a quién pretendí­an engañar con tal "seudo-camuflaje". Asimismo, condujo a Italia las dotaciones de los submarinos "Mola" y "Sanjurjo". En el otoño de 1937 pasó a depender de las Fuerzas Navales del Estrecho, participando muy activamente en capturas y control de buques. En enero de 1939 participó en la rendición de la isla de Menorca. Al final de marzo fue uno de los buques que condujo a Bizerta parte de las dotaciones que se hicieron cargo de los buques ex-republicanos internados en dicha base naval francesa en Túnez.

El "Rey Jaime I" ("Buccari") fue artillado en la Spezia de idéntica forma que el "Mallorca", sufriendo las mismas modificaciones en su armamento, ejerciendo parecidas actividades en el Mediterráneo central, para pasar después a depender de las F.N. del estrecho. En el año 38 estuvo operando sobre la costa del Marruecos francés.

Los dos correí­llos de la Transmediterránea capturados por el crucero "Canarias" en el mes de octubre de 1937, cuando se dirigí­an desde Barcelona a la isla de Menorca, "J.J. Sister" y "Rey Jaime II", pasaron a ser cruceros auxiliares en los astilleros gaditanos de Matagorda y Echevarrieta, respectivamente, artillándolos con dos piezas de 101mm., una ametralladora de 13,2mm. y un varadero para cargas de profundidad. Ambos buques realizaron frecuentes viajes a las Canarias.

Posteriormente se incorporaron a las Fuerzas de Bloqueo del Mediterráneo.
Durante los meses de agosto-septiembre-octubre de 1937, operaron con la Flota nacional y bajo pabellón español los cruceros auxiliares "Lago" y "Rí­o", que eran en realidad los italianos "Adriático" y "Barletta" de 1.975 Tn., afectados al Control Naval de No Intervención. El último de los citados fue alcanzado por la aviación republicana en aguas de Palma de Mallorca.

La motonave de la C. Transmediterránea "Ciudad de Alicante", de 2.900 Tn., fue transformada en crucero auxiliar en el astillero gaditano de Matagorda en el mes de octubre de 1936, artillándolo con un cañón de 120mm. desmontado del fuerte de Cortadura de Cádiz; dos de 101mm. y uno de 47mm., entrando en servicio en los primeros dí­as de diciembre en aguas del estrecho y, desde Ceuta, fue comisionado a Fernando Poo y a la pacificación posterior de la colonia de Rí­o de Oro, regresando al Estrecho a mediados de abril del 37. Seguidamente operó en el Mediterráneo Central, con frecuentes entradas en puertos italianos para repostar, cooperando simultáneamente al transporte de tropas y material.

En el mes de enero del 38 sube al Cantábrico con el bacaladero artillado "Galerna" y realizan dos raids o incursiones hasta el Canal de Bristol y Gran Sol, regresando al Mediterráneo a colaborar al transporte de fuerzas y material.

Colaboró en el reflotado del destructor republicano "Ciscar", hundido en el puerto de Gijón, y al final de la guerra transportó de Ferrol a Cádiz a equipos de expertos operarios del arsenal para que formasen parte de las dotaciones que se iban a mandar a Bizerta para repatriar las unidades de la ex-Escuadra republicana.

La también motonave "Ciudad de Valencia" gemela del "C. de Alicante", fue artillada en la misma factorí­a gaditana con un armamento similar. Seguidamente fue asignada a las F.N. del estrecho y realizó un viaje a Fernando Poo. En marzo del 37 pasó al Cantábrico en donde participa, hasta su final, en la campaña del norte. Colaboró asimismo al reflotamiento del destructor "Ciscar", bajando seguidamente a las Baleares. En otoño regresa al golfo de Vizcaya para participar con su gemela "C. de Alicante" en una notable y poco conocida operación que paso a describir:

Las dos citadas motonaves, originalmente camufladas sus siluetas, fueron las escogidas por el Estado Mayor de la Armada nacional (y la cooperación del Servicio de Inteligencia alemán) para llevar a cabo en el otoño del año 1938 una genial y eficaz operación en el Mar del Norte, que por lo insólito y atrevido iba a causar asombro sin lí­mites en el gobierno inglés y su Almirantazgo, pues desde los lejanos tiempos de la I Guerra Europea no habí­a vuelto a sonar el cañón naval en el Mar del Norte, del cual ellos se suponí­an dueños, y ahora tronaba, ¡sin su conocimiento y permiso y ante sus propias barbas! Increí­ble episodio que llenó de estupor y de inseguridad a las cancillerí­as europeas. Un sector bastante numeroso de la opinión pública mundial achacaba a los alemanes tal iniciativa, sin pensar en lo lógico de tal operación, que no era otra, que ACABAR con el tráfico marí­timo que seguí­a ejerciendo una parte no muy importante de la marina mercante republicana, con y desde puertos ingleses, franceses, bálticos y escandinavos, transportando material de guerra y toda clase de carga y negociando fletes que les serví­an para adquirir divisas para el sostenimiento y prolongación de la guerra. Por ello, los dos cruceros auxiliares gemelos, protagonistas de los raids, operaron conjuntamente y con gran habilidad y tenacidad, apareciendo como "un solo buque fantasma" que con el nombre supuesto de "Nadir" y sin bandera, hundieron al gran mercante "Cantabria" (ex "Alfonso Pérez"), efectuado en esta ocasión por el "C. de Valencia" en el mismo lí­mite de las aguas jurisdiccionales británicas del Mar del Norte, y la captura del "Rí­o Miera" y su conducción a España por el "C. de Alicante", Asimismo, la pérdida del "Guernica" en el Skagerrach el 19 de noviembre en que embarrancó en la costa noruega al tratar de evitar su captura.

Asimismo los cruceros fueron los causantes del internamiento en Inglaterra del "Sil" y del "Josiña" y "Cabo Quintres" en Bergen (Noruega). Ambos cruceros, y tras no pocas dificultades, repostaron en LYNDEN. (Supongo que se trata de un "fondeadero" germano, pues debo confesar que no he sido capaz de localizarlo por este nombre así­ escrito en diversas publicaciones especializadas, entre ellas: "El Atlas de nuestro tiempo", de selecciones del Reader's Digest (5ª edición de 1962) o "Atlas del Mundo", del Club Internacional del Libro. Barcelona 1990; después de consultar mapas y relaciones por orden alfabético de todos los puertos del Mundo).

El "C. de Alicante" efectuó 4 raids y 3 el "C. de Valencia". Tras estas operaciones no se movió ya ni un solo buque mercante republicano por aguas atlánticas europeas. El éxito de los raids fue rotundo en sus aspectos militar y polí­tico y sin duda fueron los más audaces llevados a cabo por la Marina de guerra nacional durante toda la guerra.

BIBLIOGRAFíA: "La Marina mercante y el tráfico marí­timo en la guerra civil", de Rafael González Echegaray. Editorial San Martí­n. Madrid 1977.
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Cruceros clase WASHINGTON

Notapor manuelmas el Mar May 12, 2009 4:30 pm

En el primer mensaje denominaba por error al Baleares y Canarias como cruceros clase "York", cuando querí­a decir cruceros clase "Washington" (10.000 toneladas y artillerí­a de 203 mm), como ya os habréis dado cuenta.
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Las fuerzas de cada bando

Notapor manuelmas el Mar May 12, 2009 6:04 pm

Al comenzar la guerra, tras los primeros dí­as, las fuerzas de cada bando quedan así­:

Flota sublevada o nacional:

Acorazados: 1 en servicio reducido y muy gastado, el “España”, de 15.700 tn., 8 cañones de 305 mm, y 19.5 nudos teóricos (ya no superaba los 16 / 17)

Cruceros:

1 excelente de 9.200 tn., 8 cañones de 152 mm y 34 nudos de velocidad “Almirante Cervera”

2 extraordinarios, pero aún en construcción, “Canarias”y “Baleares”, de 10.000 tn estándar y 13.000 a plena carga, 8 cañones de 203 mm, 8 de 120 mm y 33 nudos.

1 ligero muy viejo y gastado, en reparación, y que no pudo entrar en servicio hasta 1938, el “República”(rebautizado más tarde como “Navarra”)

Destructores: 1 regular de 1.200 tn., 3 cañones de 101 mm, 4 tubos lanzatorpedos y 34 nudos, el “Velasco”.

Submarinos: 0

Varias unidades menores: Cañoneros: Dato, Lauria Cánovas (en reparación), Canalejas (en Canarias). Guardacostas: Uad-Kert, Alcázar, Larache (en reparación), Arcila (en Canarias), Uad-Martí­n (El Ferrol). Torpederos: T-19 (Estrecho), T-9 y T-2 (El Ferrol) y T-7 (en reparación). Júpiter, Marte, Vulcano y Neptuno (minadores).

Flota republicana, gubernamental o roja:

Acorazado: 1, el “Jaime I”, gemelo del “España”pero en bastante mejor estado operativo.

Cruceros:

2 excelentes, el “Libertad”y el “Miguel de Cervantes”(gemelos del “Cervera”)

1 correcto de 5.000 tn., 6 cañones de 152 mm y 29 nudos, , el “Méndez Núñez”.

Destructores: 2 regulares, el “Alsedo”y el “Lazaga”, gemelos del “Velasco”

Y los 14 (catorce) clase “Churruca”, unos extraordinarios y moderní­simos destructores de 1.700 tn., 5 cañones de 120 mm, 6 tubos lanzatorpedos, y un andar de 36 nudos, todo un lujazo para nuestra armada de entonces.

De ellos, 8 operativos: “Sánchez Barcáiztegui”, “Almirante Valdés”, “Almirante Ferrándiz”, “Churruca”, “Almirante Antequera”, “José Luis Dí­ez”, “Lepanto”y “Alcalá Galiano”, 2 casi terminados “Almirante Miranda”y “Cí­scar”, y 4 en construcción “Escaño”, “Gravina”, “Jorge Juan”y “Ulloa”.

Submarinos: 12 (doce). Seis regulares de la clase B, veteranos de 600 pero aún operativos, y seis buenos y modernos de la clase C, de casi 1.000 tn.

Varias unidades menores: Cañonero: Laya. Guardacostas: Uad-Muluya, Uad-Lucus, Xauen, Tetuán. Torpederos: T-14, T-20, T-21, T-22, T-16, T-17 y T-3

Como se ve, la desproporción de fuerzas era gigantesca, ya que aún poniendo en servicio de inmediato al "España", y teniendo en construcción al Canarias y al Baleares, los nacionales solo podí­an oponer un acorazado viejo, un crucero bueno y un destructor regular, contra un acorazado regular, dos cruceros buenos y uno regular, ocho destructores buenos y dos regulares, y seis submarinos buenos y seis regulares de los republicanos.

En cuanto a las bases navales, afortunadamente para los nacionales, la situación no era mala, ya que disponí­an de El Ferrol y Cádiz como principales, y Mallorca como secundaria. Los republicanos disponí­an de todo el litoral Mediterráneo hasta bastante más abajo de Málaga, y en el norte, todo desde la frontera con Francia hasta Asturias. Como base principal Cartagena, y secundaria Mahón.

Los nacionales disponí­an de oficialidad de sobra, pero les faltaban suboficiales y marineros de confianza en número suficiente, cosa que solucionaron a una velocidad increí­ble movilizando antiguos suboficiales y marinos mercantes, ascendiendo a cabos de confianza, y empleanco como marineros a voluntarios a los que adriestraron a marchas forzadas.

Los republicanos, por su parte, mataron (para unos ejecutaron, para otros asesinaron) a una gran parte de la oficialidad, aunque aún disponí­an de suficientes como para haber mandado los buques de los que disponí­an. Por supuesto, en cuanto a suboficiales y tropa, no tení­an ningún problema. Sus problemas eran otros, sobre todo de actitud (leed "Los cabos mandan la flota").
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor Orel el Mar May 12, 2009 6:12 pm

Tienes un mensaje privado, Manuelmas.
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Fuentes

Notapor manuelmas el Mié May 13, 2009 7:22 am

Estimados amigos:

Las páginas web de donde he obtenido la información sobre algunos de los temas anteriores son:

Flechas navales:

http://www.plataforma2003.org/sobre_ja/16_sja.htm

(Con algunas fotos estupendas)

Cruceros auxiliares:

http://www.islabahia.com/arenaycal/1999 ... Miguel.htm

Sin fotos.

Un cordial saludo: Manuel Mas
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Oficiales submarinistas

Notapor manuelmas el Mié May 13, 2009 7:51 am

Este es un claro ejemplo de oficial al que la guerra sorprendió en la "zona equivocada".

La república, escasa de oficiales submarinistas, le hizo navegar al mando de uno de sus submarinos, vigilado estrechamente por comisarios polí­ticos y tripulantes ideológicamente afines.

Pero no contaban con un factor que a menudo decide acciones concretas, y a veces incluso batallas; el heroí­smo individual y el espí­ritu de sacrificio. Sin ellos, es muy difí­cil entender la vocación militar para la mayorí­a de la gente. He aquí­ su historial:

"Don Carlos de Barreda y Terry nace en el Ferrol, hijo del Capitan de Naví­o D. José Antonio de Barreda y Miranda y de Dª Elena Terry Urizar. Ingresa en la Escuela Naval el 2 de enero de 1915. Embarca sucesivamente en el Alfonso XIII, el Carlos V, el Cataluña y el España.

Asciende a Alferez de Fragata en 1919 y a Alferez de Naví­o al año siguiente. Embarca de nuevo en el Carlos V, en el Giralda, y en el Recalde. Despúes lo hace como 2º Comandante del Proserpina.

Pasa a la Escuela de Submarinos de Cartagena el 1 de enero de 1923, para realizar el Curso de Guerra Submarina. Embarca como 2º Comandante del Recalde el 18 de junio de 1923 y, el 1 de octubre del mismo año embarca de 2º Comandante al Giralda.

Asciende a Teniente de Naví­o el 1 de mayo de 1923, embarcando en el Proserpina, como 2º Comandante el 6 de febrero de 1924. Contrae matrimonio con Dª Josefina de Aldamiz-Echevarria y Hernaiz, teniéndo dos hijos, Carlos y Mauricio.

El 28 de mayo de 1924 embarca en el Hernán Cortés como 2º Comandante y participa, a bordo del Alfonso XIII en el desembarco de Alhucemas y en los combates africanos, siendo condecorado con la Cruz del Merito Militar de 1ª Clase con Distintivo Rojo, la Cruz del Homenaje y la Medalla de la Paz.

El 31 de diciembre de 1925 embarca en el submarino B-5 y el 14 de febrero de 1928 en el buque nodriza Kanguro, como 2º Comandante.

Seguidamente embarcará como comandante en el A-1 y en el C-5. Asciende a Capitan de Corbeta el 4 de julio de 1931. Es nombrado comandante de quilla del D-1. Embarca como 2º Comandante en el Sánchez Barcaí­ztegui el 22 de febrero de 1935. donde permanece hasta el 18 de julio de 1936, cuando es desembarcado y mas tarde obligado a embarcar en el B-5 bajo control del comite politico impuesto por el Gobierno Republicano. Desde esa fecha permanece en Málaga incluso cuando el submarino se traslada a Cartagena para ser reparado.

El Comandante Barreda estuvo bajo vigilancia por la propia tripulacion y por un comisario politico del PCE, siendo desarmado debido a sus convicciones monárquicas. En una ocasión comentó a su esposa su deseo de pasar al bado nacional. Por otro lado habia comentado a compañeros de promocion que, en caso de no poder pasarse a zona nacional, se limitaria a no atacar a objetivos nacionales, mientras la tripulacion se lo permitiera y que, en el momento de no poder aguantar más la situación, procederí­a al sabotaje de buque.

Este sabotaje se lo explico detalladamente a varios compañeros de promoción, que luego declararí­an en su expediente de habilitacion. El sabotaje consistirí­a en que, cuando el submarino estuviese en superficie, el Comandante ordenarí­a desde abajo, en el puesto de mando, inmersión, sin apretar el botón que en la escotilla de arriba avisaba de la orden, haciendo inmersión sin que la escotilla estuviese cerrada.

El 17 de octubre de 1936, el B-5 desaparecerí­a en extrañas circunstancias con toda su tripulación"

Esta es una de las fuentes consultadas, por internet. Dispongo de otras opiniones al respecto de diversas fuentes, escritas en papel (libros y revistas).

Como me da pereza copiarlas, y no me funciona el scanner, me limitaré a decir que mientras unos autores creen que el autosacrificio de este oficial fué un mito nacional, y que el buque se debió perder por accidente, otros creen que realmente hizo hundir su submarino a propósito, sacrificando su vida por lo que el entendí­a que era la España que habí­a jurado defender.

Yo, personalmente, y tras haber leí­do muchas opiniones en ambos sentidos, me inclino a creer lo segundo.
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La pérdida del España. "Hoy nos salvamos todos, o morimos to

Notapor manuelmas el Mié May 13, 2009 8:02 am

Cito tres fuentes diferentes sobre la pérdida del "España":

=====

"El España, muy gastado, estaba en El Ferrol con tripulación reducida y casi fuera de servicio. El buque caerí­a en manos de los nacionales después de algunos combates. Se le puso en servicio a toda prisa (12 de agosto), y en compañí­a del destructor Velasco se empleó en el bloqueo de la costa norte republicana y en el apoyo a las fuerzas de tierra ante la ausencia de barcos de guerra enemigos.

El 31 de agosto le alcanzó un torpedo del submarino republicano C-4 pero no explotó.

Con el Almirante Cervera y el Velasco, el España participó en la conquista de San Sebastián. Cuando finalmente los republicanos desplazan su flota al norte, los nacionales evitaron los encuentros ante la superioridad enemiga. Cuando la flota republicana abandonó el norte, el España volvió a sus labores de bloque y bombardeo.
Finalmente el 30 de abril de 1937 frente a Santander, el destructor Velasco descubrió un mercante que intentaba burlar el bloqueo, y pidió ayuda al España, cuando este se aproximaba a la costa para apoyar al Velasco, tocó una mina que produjo el rápido hundimiento del viejo acorazado. El Velasco abandonó la persecución y rescató a la tripulación del España con solo cinco bajas".

=====

"Con la entrada en servicio del minador "Júpiter" fondearon los nacionales "campos de minas" en el Cantábrico -aun cuando ya lo habí­an hecho con anterioridad algunos "bous"- con la lógica intención de que "volaran" en ellos los buques de guerra enemigos y mercantes que intentasen burlar el bloqueo, pero se dio la paradoja, que creo que la única ví­ctima de estos artefactos fue el "abuelo", el acorazado "España", el cual se hundió en pleno dí­a frente a Santander, el dí­a 30 de abril de 1937, seguramente por estar erróneamente señalizado en las cartas de navegación el campo de minas que ellos mismos habí­an fondeado. Los más de 700 hombres de la dotación del "España" fueron transbordados con gran riesgo a su vez, al pequeño destructor "Velasco", que gracias al buen tiempo reinante pudieron llegar sin mayores incidentes a Ferrol, pues con temporal y tantí­simos hombres apiñados en sus sollados y cubierta, no sabemos qué hubiera sucedido"

=====

Durante la guerra civil el "España" formaba parte de la marina sublevada contra el gobierno de la República. Los franquistas lo utilizaban para hostilizar el litoral e interceptar los buques que se dirigí­an a los puertos republicanos del Norte.
En tal misión estaba en la bahí­a de Santander, el 30 de abril de 1937, colaborando con el destructor "Velasco" para la captura de un buque inglés que intentaba burlar el bloqueo, cuando a cuatro millas de la costa fue atacado por una escuadrilla de seis aviones "Gourdou Lesseurre-32" de la Aviación Republicana, que habí­a despegado desde Sondika, portando bombas de 100 kilos.
Tratando de eludir el ataque aéreo, el "España" comenzó a navegar muy forzado a toda máquina y en zig-zag, pero no pudo evitar una mina que estalló junto a su casco, en el preciso momento que estallaba sobre el pañol de munición una bomba de 100 kilos lanzada desde un "Gorudou Lesseurre".
Eran las 7.30 y de inmediato se fue a pique, logrando ser salvada gran parte de la tripulación por el destructor "Velasco"

=====

En el libro "Estelas gloriosas de la escuadra azul", que como podéis imaginar es un "poquití­n" partidario de los nacionales, se narra con bastante detalle la pérdida del España.

Un detalle cierto es que el oficial al mando del buque, de superior graduación, ordenó al comandante del destructor "Velasco" que se alejara del campo de minas sin salvar a la tripulación del España, ya que para los nacionales perder su único destructor podí­a ser terrible.

El comandante del "Velasco" desobedeció la orden, con la frase "hoy nos salvamos todos, o morimos todos", y procedió al salvamento de los mas de 700 tripulantes del España, de los que solo se perdieron cinco.
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor Gus el Mié May 13, 2009 9:51 pm

Buenas,

manuelmas escribió:....
En mi opinión, se podrí­a subdividir en:

- Los comienzos. Sublevación / alzamiento. Fuerzas de cada bando. Buques. Bases. Hombres.

- El estrecho. Primer convoy de la victoria.

- El norte. Una guerra naval dentro de la guerra naval. La pérdida del España. El Velasco: "hoy nos salvamos todos o morimos todos".

- La no intervención. Acciones de la flota británica en defensa de la libertad de comercio de sus mercantes, que sólo favorecieron a la república.

- Submarinos, todos republicanos. Sin oficiales, no te sumerjas. Ayudas italianas; submarinos "legionarios".

- Como hacer de la necesidad virtud en la flota nacional, ante la falta de unidades. Bous armados en el norte. Mercantes utilizados como cruceros auxiliares.

- La sovietización de la flota republicana.

- El Cervera, el Canarias y el Baleares. Como los cruceros deben actuar sin escolta de destructores. El Baleares, el crucero "clase York" de vida más efí­mera. El Canarias, el más longevo.

- La importancia de la colaboración aérea.

- El bloqueo naval a la zona republicana / roja. Mas de 400 mercantes caen en manos nacionales, por solo uno en las republicanas.

- El fiasco de Cartagena, con la guerra casia acabada, y la mayor pérdida de vidas en el mar para los nacionales, en un episodio casi marginal para el desarrollo de la guerra.

- Internamiento de la flora republicana / roja en Bizerta, y la recuperación de la misma por los nacionales.

- La mí­stica de la muerte en la flota nacional. Flechas navales, oficiales provisionales, cadetes prematuramente ascendidos, falangistas reconvertidos en marineros.

etc, etc, etc ...


creo que también serí­a importante señalar la activa participación de las armadas alemana e italiana en la guerra a favor de los sublevados.

Saludos
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INTERVENCIONES NAVALES EXTRANJERAS, Y LA "NO INTERVENCIí“N"

Notapor manuelmas el Jue May 14, 2009 3:51 pm

En el mar, sobre la ayuda italiana a los nacionales (sin duda la más importante), y la alemana, así­ como intervenciones menores de otras naciones, publico lo siguiente, que además me viene estupendamente por la "No intervención":

=====

La Intervención Internacional

Aunque ningún paí­s tomo parte en los acontecimientos que desencadenaron el conflicto, las naciones europeas tomaron posiciones ante la guerra civil desde el inicio de las hostilidades. La ayuda empezó a afluir a ambos bandos a los pocos dí­as. La primera intervención naval fue para la evacuación de súbditos extranjeros y refugiados por parte de las armadas alemana, francesa, italiana, americana, argentina, portuguesa y otras pero en especial por parte de la Royal Navy que hizo una labor humanitaria digna de encomio. Pronto como hemos dicho, alemanes e italianos apoyaron al bando nacional, mientras soviéticos y franceses (aunque estos oscilando del apoyo claro a la neutralidad) a los republicanos.

Gran Bretaña y la No Intervención

La polí­tica naval internacional fue condicionada, fundamentalmente, por la actitud británica. La Royal Navy era la armada más potente del mundo y el gobierno británico dirigió su polí­tica a garantizar la libertad de navegación. Inglaterra negó, por tanto, el derecho de beligerancia a ambos bandos (es decir fundamentalmente el derecho de detener e inspeccionar barcos acusados de contrabando fuera de las tres millas que el gobierno británico consideraba aguas territoriales). Los dos bandos se consideraron perjudicados por esta actitud. Los republicanos que se consideraban el gobierno legí­timo (y estaban reconocidos como tal por Gran Bretaña) no veí­an reconocido su derecho a interceptar a los barcos que aprovisionaran a los rebeldes. Estos, que intentaban ejercer un bloqueo sobre la costa norte republicana, veí­an burlados sus esfuerzos por la armada británica que protegí­a a sus mercantes (algunos de los cuales lo aprovechaban para llevar armas) hasta las tres millas (donde eran protegidos por la baterí­as de costa), en especial durante el bloqueo de Bilbao. En dicho bloqueo hubo numerosos incidentes entre los buques nacionales y británicos, aunque sin consecuencias graves.

Otra constante de la polí­tica británica fue el intento de apaciguamiento de la Italia de Mussolini, en consecuencia se ignoraron flagrantes violaciones italianas de la No Intervención, en un intento de evitar una extensión del conflicto.

En agosto-septiembre de 1.936 por iniciativa inglesa (y apoyo francés) se constituyo un Pacto de No Intervención controlado por el Comité de Londres. La mayorí­a de los paí­ses (incluso Alemania, Italia y la URSS) aceptaron pronto el pacto. Pero cuando se hizo evidente que el pacto era constantemente vulnerado, se constituyó una Patrulla Naval de No Intervención (abril de 1.937) formada por buques de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia. La presencia de alemanes e italianos resultaba un sarcasmo (los rusos no participaron por diversas razones). Y dado que los buques de la Patrulla Naval solo podí­an inspeccionar a los mercantes que voluntariamente se sometí­an a ella (y solo en aguas internacionales) en la practica el flujo de armas y hombres a los dos bandos siguió constante. Por otro lado la presencia de un número importante de barcos de guerra produjo un gran número de incidentes (la mayorí­a por error) que sirvieron para atizar las acusaciones entre los dos bandos españoles y sus apoyos extranjeros lo que termino condenando a la Patrulla Naval en unos pocos meses.

Posteriormente serí­a la Royal Navy la que llevarí­a el peso de la patrulla organizada con Francia (y luego Italia) tras los acuerdos de Nyon contra los ataques de los submarinos italianos en el Mediterráneo.

En conjunto la guerra civil española supuso un considerable esfuerzo para la Royal Navy que además tuvo que pagar un tributo de hombres y daños como consecuencia de los numerosos incidentes.

La intervención italiana

Sin duda la intervención naval más importante fue la de la Regia Marina. Inicialmente Italia envió a los submarinos llamados "Legionarii". El Torricelli fue uno de estos submarinos legionarios que dieron apoyo encubierto a los nacionales durante el primer periodo de la guerra. Estos submarinos eran italianos a todos los efectos y solo contaban con un oficial español de enlace. Operaron durante cuatro meses hasta febrero de 1937. En total intervinieron treintiséis submarinos, pero nunca operaron más de seis simultáneamente. Incluso excepcionalmente, los italianos emplearon buques de superficie. El 13 de febrero de 1.936 el crucero italiano Eugenio di Savoia bombardeó Barcelona y los cruceros Emanuele Filiberto Duca d'Aosta y Raimondo Montecuccoli Valencia el dí­a 14. Ninguno de los bombardeos hizo demasiados daños pero el temor a la reacción internacional en el caso de ser descubiertos condujo a la retirada de los buques italianos.

En conjunto y salvo el torpedeamiento del Cervantes la campaña no satisfizo ni a los italianos ni a los nacionales.

Italia participó en la Patrulla Naval de No Intervención pero se retiró con Alemania en junio de 1.937 tras el bombardeo del crucero auxiliar Barletta(26 de mayo) y los incidentes con buques alemanes.

Una campaña notablemente más intensa se desarrolló en agosto-septiembre de 1937 con menos restricciones y sin oficiales españoles. Cuarentiocho submarinos operaron en todo el Mediterráneo contra los mercantes en camino a España. E incluso algunos destructores italianos, y los cruceros auxiliares que izaban bandera española y con tripulación mixta: Barletta (nombre español Rí­o) y Adriatico (nombre español Lago), en el canal de Sicilia. La operación consiguio bastantes hundimientos y apresamientos (y tel tropedeamiento del Churruca). Y obligó a los rusos a desembarcar sus suministros en Francia y desde allí­ hacerlos pasar por la frontera. Como es lógico el escándalo internacional (agravada con el ataque al destructor británico Havock por un submarino italiano) fue enorme provocando una reunión en Nyon (Suiza) a la que no acudió Italia. Mussolini comprendió que habí­a llevado la intervención más lejos de lo que Gran Bretaña estaba dispuesta a tolerar y retiro todos los barcos a principios de septiembre. Después Italia acepto los acuerdos y las patrullas de Nyon participando en las mismas.

Ante las insistentes peticiones de ayuda de los nacionales, pero decidida a no participar directamente, Italia vendió en octubre de 1.937 cuatro destructores y cedió durante cuatro meses cuatro submarinos que fueron integrados en la Armada nacional (con nombres españoles pero tripulaciones italianas) junto a otros dos comprados a Italia que fueron tripulados por españoles (General Mola y General Sanjurjo).

A partir de febrero de 1.938 los italianos no participaron directamente en la guerra naval y se limitaron al enví­o de armas, equipos e información.

La intervención alemana

Mucho menos importante que en el frente terrestre, la intervención alemana consistió fundamentalmente en el enví­o de armamento, material e información. Sin embargo en diciembre de 1936 en combinación con los italianos y sin contar con los nacionales organizó la operación "Ursula" enviando dos submarinos a las costas republicanas sin éxito. Pero cuando el U-34 ya de vuelta y fuera de su zona torpedeó y hundió al submarino republicano C-3 frente a Málaga, los altos mandos alemanes parecieron asustarse de las repercusiones internacionales y renunciaron a ulteriores acciones enterrando el incidente que solo se descubrió hace pocos años.

Como consecuencia de los intentos republicanos de frenar el enví­o de armas y material alemán tuvo lugar un incidente importante con el apresamiento del vapor alemán Palos, al que los alemanes respondieron con algunos apresamiento de mercantes republicanos como represalia.

La Kriegsmarine, tuvo una importante participación en la Patrulla Naval. Pero cuando unos bombarderos republicanos tripulados por rusos bombardearon (seguramente por error) al acorazado Deutschland el 28 de mayo de 1.937 y le causaron 31 muertos, Hitler ordeno el bombardeo en represalia de Almerí­a por el Admiral Scheer el dí­a 31 causando 19 muertos. Las dos acciones desencadenaron un graví­simo incidente internacional que junto al "presunto" torpedeamiento del crucero Leipzig (bien un error de apreciación o una excusa alemana) condujeron al abandono de Alemania de la Patrulla Naval.

A partir de este momento los alemanes abandonaron el Mediterráneo y la intervención naval directa.

La intervención soviética

La intervención naval rusa en el mar fue incomparablemente menor que en tierra. La armada soviética no estaba en condiciones de montar operaciones en las aguas españolas, y su aparición en el Mediterráneo hubiera llevado a un choque directo con Italia.

Los rusos se limitaron, pues, a mandar un número indeterminado de asesores y personal en parte de otros paí­ses) algunos de los cuales llegaron a mandar submarinos y unidades de superficie españolas. El suministro de material se redujo a unas pocas lanchas torpederas (de tan poco éxito como las que alemanes e italianos enviaron a los nacionales), algunos equií­pos y armas ligeras.

La mayor parte del esfuerzo ruso se dedicó al enví­o de buques mercantes con armas hasta que el hundimiento del Konsomol, les hizo cambiar de polí­tica y pasaron a utilizar preferentemente mercantes españoles o neutrales.

Es curioso que incluso muchos Brigadistas Internacionales que eran antiguos marinos no lucharon en la armada republicana si no en tierra.

Francia

La actitud del gobierno del Frente Popular francés era claramente favorable a la República. La presión de Inglaterra le obligarí­a pronto a detener el enví­o de armas y a cerrar la frontera. A lo largo de la guerra la posición francesa serí­a más o menos favorable a la apertura de frontera y al enví­o de armas en función de las circunstancias pasando incluso por periodos en los que cerraba los ojos al trafico de armas.

La armada francesa participó en la Patrulla de No Intervención y en la de Nyon pero con no demasiados buques y sin muchos incidentes.

=====

Y como siempre, citaré la "fuente" de la información:

http://www.kbismarck.com/mgl/interve.htm
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El Canarias y el Baleares

Notapor manuelmas el Jue May 14, 2009 5:59 pm

Como dije anteriormente, el Canarias y el Baleares fueron los dos cruceros clase "Washington" (10.000 tn y artillerí­a de 8 pulgadas / 203 mm) de vida más larga (1936 / 75) y corta (1937 / 38), respectivamente.

El historial del Canarias es impresionante; podeis ver un video sobre este buque insignia de la armada española en

http://www.youtube.com/watch?v=WFWeW5Y2wP8

En WIKIPEDIA resumen su historial como sigue:

El crucero pesado Canarias fue un buque de la marina de guerra española. Diseñado por Mr. Watts, se basaba en la clase County británica y dio nombre a su clase.

Ordenada su construcción durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, el Canarias fue puesto en grada el 15 de agosto de 1928 y su botadura tuvo lugar el 28 de mayo de 1931 en presencia del recién nombrado ministro de Marina, Casares Quiroga, cuya esposa fue la madrina. No entró en servicio hasta septiembre de 1936.

Guerra civil española

Tomó parte en la Guerra Civil Española con los sublevados.

Su velocidad de 33 nudos, junto con su artillerí­a, hizo que fuese muy temido por los barcos de la Marina de la República durante la Guerra Civil, al igual que su gemelo, el Baleares; parecí­a que ambos podí­an aparecer en cualquier lugar en cualquier momento.

Su potente artillerí­a hizo que participase en varios bombardeos de costa, como en la ocupación de Málaga en 1937, donde civiles fueron masacrados en su huida hacia Almerí­a, o en 1938, al puerto de Barcelona.

Su primera acción fue en la Batalla del cabo Espartel, en septiembre de 1936, cuando hundió en aguas del Estrecho al destructor Almirante Ferrándiz, de la clase Churruca, después de inutilizar una de sus calderas con un tiro casi imposible (la tercera salva a 20 km de distancia), con lo que el Estrecho de Gibraltar quedó libre para el paso del ejército sublebado de África a la pení­nsula.

El 12 de diciembre de 1936 hunde al vapor soviético Konsomol frente a Orán, hundimiento que tuvo repercusión internacional e hizo a los soviéticos más reticentes a utilizar sus mercantes en apoyo a la República.

En operaciones de bloqueo naval del Mar Cantábrico apresó varios buques con armas y suministros para la República.

En marzo de 1937 tomó parte en la batalla del cabo Machichaco.

El 25 de abril de 1937, junto con su gemelo, el crucero Baleares, acosó a la escuadra de la República cuando entraba en Cartagena tras bombardear Málaga. Después de un corto intercambio de disparos, los cruceros de los sublebados, se alejaron para evitar a las baterí­as de costa de 380 mm.

El 6 de marzo de 1938 participó en la batalla del cabo de Palos, en la que fue torpedeado y hundido el crucero Baleares.

En agosto de 1938 interceptó al destructor José Luis Dí­ez que intentaba pasar al Mediterráneo, obligándole a refugiarse en Gibraltar.

Segunda Guerra Mundial

Tras el hundimiento del acorazado alemán Bismarck por la Royal Navy, salió a la mar para buscar supervivientes, sin éxito.

(yo añado que solo pudo recoger algún resto flotante del acorazado alemán, y me parece recordar que algún cadaver)

Guerra de Ifni

Participó en la guerra de Ifni, efectuando bombardeos de costa y apoyando a las unidades terrestres sitiadas por el enemigo.

Hizo una demostración de fuerza para intimidar al Gobierno de Marruecos, entrando dentro del puerto de Agadir y apuntando su artillerí­a, sin disparar, contra la ciudad.

Evacuación de Guinea Ecuatorial

En 1969, junto a los transportes de ataque Aragón y Castilla, participó en las operaciones de evacuación de Guinea Ecuatorial.

Fin de su servicio en la Armada

Su dotación era de más de 1.000 hombres, y mientras estuvo navegando lo mandaron 43 capitanes de naví­o e izaron su insignia en él 31 almirantes.

Se convirtió en la más célebre unidad de la Marina de Guerra española, de la que fue su buque insignia durante casi cuarenta años, en los que sufrió no pocas reformas para mantenerlo operativo.

Fue dado de baja el 17 de diciembre de 1975, cuando era el último “Washington”(cruceros de acuerdo a lo reflejado en el Tratado Naval de Washington) en activo. Hubo intentos por parte de las ciudades de Barcelona, Cádiz, Santander, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y Ferrol, que se interesaron en salvarlo del desguace e iniciaron gestiones para lograr su cesión y convertirlo en buque museo. Ninguna llegó a fructificar, siendo finalmente desguazado en 1977.

En 1980, una de las cuatro hélices del crucero fue entregada a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife para su exposición en parque público conservándose además:

Un cañón de 120mm en Las Palmas de Gran Canaria.
Una de las torretas de 203 mm en la ENM de Marí­n.
El mobiliario de la Cámara del Almirante en la ENM de Marí­n.
La campana del buque, el telémetro y la caña del timón en el Museo Naval del Ferrol.
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Un soldado de infanterí­a de marina salva un crucero

Notapor manuelmas el Jue May 14, 2009 6:16 pm

El Soldado de Inf. de Marina Lois, Natural de Á“rdenes, (La Coruña), embarcó en el crucero Baleares durante la Guerra Civil, por el bando nacional.

Los hechos que ocurrieron el dí­a 7 de septiembre de 1937 quedan narrados en el libro Historia de la Infanterí­a de Marina española de José Enrique Rivas Fabal, historiador del Cuerpo y antiguo Comandante General del mismo:

"Otro impacto (del Crucero Libertad) en la chimenea barre la cubierta servida por la Infanterí­a de Marina... Cae herido el comandante de la baterí­a, alférez de naví­o don Miguel Pardo de Donlebun, y ve con terror cómo se hincha una caja de urgencia, lo que le hace pensar que arden los iluminantes...; consciente del peligro que ello representa para la seguridad del buque, grita: "¡Un voluntario para abrir esa caja!"... Se abre paso entre sus compañeros nuestro héroe, soldado Lois, telefonista del cañón número 4, sereno y consciente del peligro que corre... ase firmemente los cierres y abre la tapa. Recibe en su cuerpo toda la carga mortí­fera y queda de momento sumido en un mar de fuego... El espí­ritu del infante de marina se sobrepone a su dolor fí­sico y coge con sus manos, hechas un ascua, una de aquellas cargas al rojo vivo.
Sus carbonizados músculos se niegan a obedecer a su férrea voluntad; cae al suelo, y en él empuja con su pecho el infernal artefacto, que rueda hacia el mar... El peligro ha pasado"

Llevado a la enfermerí­a, le dice su comandante: "No te apures, Lois, que cuando te pongas bueno, te daré dos meses de permiso y un beso para tu madre..."

A las 18 horas expiraba el héroe; el bravo comandante, con lágrimas en los ojos, al tiempo que impone a sus restos la Medalla naval, le besa y dice: "Manuel Lois, te doy el beso prometido..."

Le fue concedida a tí­tulo póstumo la Laureada de San Fernando (30-5-1939), B.O.153.

Pertenecí­a a las fuerzas del Cuerpo de Ferrol (lo que es hoy el Tercio del Norte).
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La muy deficiente preparación del alzamiento en la marina

Notapor manuelmas el Vie May 15, 2009 7:52 am

Poco habí­an hecho los sublevados por contar con el apoyo de la marina, dando por descontado que lo tendrán con absoluta seguridad.

Por ejemplo, el almirante Pascual Cervera Valderrama, destituido en marzo del 36 como comandante general de la base de Cartagena, estaba retirado y en su casa, y no se enteró del alzamiento hasta el mismo 18 de julio. Este almirante pronto serí­a nombrado jefe del Estado Mayor de la marina nacional, por lo que sorprende aún más que no fuera informado a su debido tiempo.

El general Mola solo tení­a esbozadas someramente las lí­neas generales de actuación para la marina en sus - por otro lado - detalladí­simas directrices para el alzamiento. En general, la organización rebelde en la marina era escasa y deficiente.

Aunque es de suponer que Franco - cuyo padre habí­a sido oficial de marina - debió comprender bien la importancia de contar con la fidelidad de la armada, el hecho de encontrarse aislado en Canarias no debió permitirle mucho margen de maniobra en los preparativos del alzamiento, como si tuvo Mola.

En general, no parece descabellado afirmar que los militares del ejército de tierra que prepararon el alzamiento no comprendí­an la importancia del dominio del mar para el éxito de sus planes, lo que tuvo graves consecuencias.

Sin embargo, aunque el gobierno de la república pecó de imprevisión en muchos aspectos relacionados con la prevención del alzamiento, en lo tocante a la marina no lo hizo tan mal. El 16 de julio, tomó sus precauciones con objeto de evitar el traslado de tropas de Marruecos a la pení­nsula. El 17 de Julio, la actitud decidida del entonces capitán de fragata Fuentes - comandante del Lepanto - impresionó al gobernador militar de Almerí­a, que ante la potencia de fuego del buque, decidió no sublevarse.

Desde mucho antes, cuando en Febrero del 36 el Frente Popular llegó al gobierno, el ministro de marina reforzó su poder en las filas de la armada, concediendo amnistí­a a los marineros con “tropiezos”polí­ticos, designando a algunos de los no muy numerosos oficiales simpatizantes con el gobierno para cargos de confianza, y retirando a los sospechosos de deslealtad (como el anteriormente citado Cervera).

El ministro de marina, Giral, era un hombre enérgico y decidido, y bajo su mando se tomaron rápidas medidas para tratar de evitar que la marina se sumase al alzamiento. Por iniciativa de un resuelto telegrafista y marineros republicanos, se tomó el Centro de Comunicaciones Navales de Madrid. Esto tuvo una importancia decisiva, pues permitió a los dirigentes republicanos enviar mensajes a la flota ordenando a los marineros ejecutar (¿) asesinar (¿) a los oficiales rebeldes. La orden fué "enrojeced el mar con la sangre de los oficiales"
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Re: El mar en la guerra civil española

Notapor armada62 el Vie May 15, 2009 12:14 pm

Están geniales los post manuelmas!!.....
La importancia del buen uso de la Armada era tal, y sobre todo con la superioridad de la flota republicana, que hubiera dado al traste con el traslado de tropas a la Pení­nsula. Sólo con ese tiempo ganado, les hubiera permitido organizarse y preparar en condiciones a las milicias y su ejército, y otro gallo les hubiera cantado (o no).
Saludos
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