Noticias sobre la Historia militar

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Re: NOTICIAS SOBRE LA HISTORIA MILITAR

Notapor A.M.E. Nº 4 el Dom Dic 07, 2008 1:57 pm

Los brigadistas olvidados de Suiza
Un superviviente relata la persecución sufrida al volver de la Guerra Civil


"No me gusta contar batallitas, yo no soy un deportista ni un héroe. Sólo fui un combatiente por una causa justa en un momento preciso y con una realidad polí­tica determinada". Con cierta sordera, Eolo Morenzoni mantiene una lucidez envidiable. Se define como "un comunista que siempre ha sido comunista". Tiene 88 años. Sus convicciones le empujaron a escaparse de casa a los 16 años para viajar a España. Era 1936, y Eolo Morenzoni decidió que debí­a combatir el fascismo. Dejó una carta a sus padres explicando su decisión y mintió sobre su edad para poder viajar hasta Girona.

Se incorporó al Batallón Chapaieff de la XIII Brigada, participó en las batallas de Teruel y Sierra Nevada y después formó parte de la Brigada Garibaldi.

Sobrevivió a la guerra. Pero al volver a su paí­s, lo metieron en la cárcel. Habí­a quebrantado la neutralidad de Suiza en los conflictos bélicos. Hasta la semana pasada, 70 años después, su lucha no ha tenido un reconocimiento oficial. La historia de los 850 brigadistas suizos de la Guerra Civil española no tiene nada que ver con homenajes, nostalgias, reconocimiento y respeto. Hoy sólo viven cinco. Morenzoni, nativo del Cantón Tesino, en la Suiza italiana, es el único de los supervivientes que goza de salud para contar su experiencia. Los otros veteranos, ya nonagenarios, son Elio Canevascini, Jakob Bosshard, Lucien Reymond y Alice Mí¼ller. En España murieron 185.

Para otros cientos que combatieron el fascismo ha llegado tarde la decisión del Consejo Nacional suizo (equivalente del Congreso de los Diputados) de aprobar esta semana una ley que rehabilita a los voluntarios que lucharon en la Guerra Civil española. Hasta hoy, lo único que su paí­s les habí­a dado era el estigma de la cárcel.

Morenzoni nació en el seno de una familia "visceralmente antifascista". Recuerda que ya de adolescente escribí­a artí­culos "en una publicación comunista". "No fui a la guerra de España por una locura de juventud, sino que yo era una persona comprometida polí­ticamente".

Salió de España en abril de 1938. En su paí­s no le esperaba ningún recibimiento. "Al dí­a siguiente de mi retorno a Suiza me arrestaron. Nunca entendí­ cómo supieron de mi llegada". Pasó una semana de prisión y luego 45 dí­as de confinamiento solitario. Muchos de los que sobrevivieron se enfrentaron en Suiza a penas de prisión por "haber servido en un ejército extranjero" rompiendo así­ la neutralidad helvética. En muchos casos, fueron condenados al ostracismo bajo la etiqueta de "peligrosos izquierdistas".

Para entender esta polí­tica suiza, los supervivientes intentan explicar el ambiente polí­tico que se viví­a en el paí­s en los años treinta. Eran los tiempos "en que Suiza ilegalizó al Partido Comunista" y toda actividad antifascista, como recuerda Morenzoni. El anciano brigadista no es el único en señalar con el dedo a las autoridades de Berna de la época acusándoles de "simpatí­as filonazis".

"El castigo al que fueron sometidos estos voluntarios se explica por un artí­culo del Código Penal Militar, que sigue aún vigente", explica Ralph Hug. Este historiador y periodista, fundador de la Asociación IG Spanienfreiwillige, se ocupa de defender los intereses de estos veteranos. Hug explicó que el gran problema de los voluntarios que fueron a España fue que "se les percibió como comunistas a sueldo de Moscú". De hecho, los combatientes en la Legión Extranjera o en la Resistencia francesa no pasaron por el mismo calvario.

Eran épocas en las que el paí­s alpino estaba profundamente marcado por un anticomunismo visceral y el temor a una eventual ocupación soviética en plena Guerra Frí­a. Ralph Hug recuerda que Suiza fue "el primer paí­s democrático en reconocer el régimen de Franco, en marzo de 1939".

Hans Hutter era un joven de 23 años que trabajaba de mecánico de coches en La Chaux-de-Fonds, en el cantón de Neuchí¢tel. En 1936 oyó que sus cualidades profesionales podí­an ser muy necesarias en Barcelona y decidió emprender el viaje a una España en guerra.

"Pero él no tení­a motivaciones polí­ticas. Era sólo un idealista que vio venir la catástrofe que se cerní­a sobre Europa y decidió echar una mano", explica su hijo Markus Hutter, diputado por el Partido Radical y una de las personas que más se emocionaron cuando se votó la ley. Su padre, fallecido en 2006, no pudo ver ese momento.

"Mi padre tení­a algo muy valorado en la Barcelona en guerra: su formación militar, pues habí­a estado en la Escuela de Reclutas en Suiza", comenta Hutter. Con esas credenciales se incorporó a la XI Brigada y combatió en las batallas de Brunete, Teruel, Guadalajara y el Ebro. Hans Hutter fue herido dos veces y terminó como experto tanquista del Batallón Thaelmann. Tras volver a Suiza en 1938, estuvo arrestado y fue privado del derecho de voto durante dos años. "Dentro de lo que cabe, salió bien librado", valora su hijo.

Hans Hutter fue autor del libro Spanien im Herzen (España en el corazón) y volvió tras la guerra para adoptar a dos niñas españolas. Una de ellas, Carmen, vive aún en la calle Vizcaya, de Barcelona. "Mi padre siempre dijo que su segunda patria era España".

El estigma de los voluntarios se ha mantenido 70 años, hasta que el pasado 2 de diciembre la totalidad del arco parlamentario (a excepción del partido de derecha nacionalista UDC-SVP) votó por la rehabilitación de estos combatientes de las Brigadas Internacionales. El socialista Carlo Sommaruga, relator del grupo parlamentario responsable de la ley, recuerda la "profunda emoción" que se vivió esa jornada en el hemiciclo en Berna.

"Suiza dio definitivamente la vuelta a una de las páginas más negras de su historia", afirma el diputado, satisfecho de esta "rehabilitación total, moral y polí­tica, que anula e invalida todo juicio previo". El reconocimiento es sólo moral. No hay ningún tipo de compensación económica por la injusticia.

Suiza se reconcilia con los más de 800 voluntarios que fueron a la cárcel por defender sus ideas en un paí­s extranjero. Sólo cinco viven. Sólo uno es capaz de contar su historia. ¿El reconocimiento? "Era algo que se debí­a hacer", concede Morenzoni. "Pero para nosotros ya no cambia nada. Nadie me puede quitar de encima la experiencia de la cárcel", concluye.

Fuente: EL PAíS
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Re: NOTICIAS SOBRE LA HISTORIA MILITAR

Notapor A.M.E. Nº 4 el Vie Dic 12, 2008 9:18 pm

CIEN Aí‘OS DE LA OCUPACIí“N Y FRUSTRACIí“N
1898: Nada justificó la intervención militar yanqui


Por Raúl Izquierdo Canosa*

[12.12.2008]- Actualización 1:40 pm de Cuba

Este año se conmemora el aniversario 140 del inicio de la lucha armada de los patriotas cubanos contra el colonialismo español en pos de su independencia y aquellos acontecimientos que atrajeron la atención internacional en la década de 1868''1878, lucha que fue sellada con el Pacto del Zanjón y la viril Protesta de Baraguá. Luego del fracasado intento de 1879'' 1880, la lucha armada de los cubanos se reinició el 24 de febrero de 1895 extendiéndose hasta 1898.

El triunfo de las armas cubanas y la aspiración a lograr la independencia no resultó posible debido a que en los momentos en que la situación polí­tica y militar inclinaba la balanza a favor de las armas cubanas, se produjo la oportunista intervención militar de Estados Unidos, de ello se cumplen ahora 110 años.

Desde la segunda mitad del Siglo XVIII, los fundadores de Estados Unidos, manifestaron abiertamente sus pretensiones expansionistas, anexionistas y hegemonistas con relación a América y también a Cuba.

En 1767, una década antes de que las Trece Colonias inglesas declararan su independencia, Benjamí­n Franklin, uno de sus padres fundadores, escribió acerca de la necesidad de colonizar el valle de Mississipi: (...) para ser usado contra Cuba o México mismo (...) 1 El polí­tico norteamericano John Adams, vicepresidente de Estados Unidos en 1789, reelegido en 1792 y electo presidente en el periodo 1796'' 1800, en carta fechada el 23 de junio de 1783, dirigida a Robert R. Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: (… ) es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable. 2

En 1787, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro, uno de los padres fundadores de esa nación, exhortó a que su paí­s creara un gran sistema norteamericano, superior al dominio de toda fuerza trasatlántica, y para lograrlo recomendaba: "La creación de un imperio continental americano que incorpore a la unión los demás territorios de América, aún bajo el dominio colonial de potencias europeas, o las coloque, al menos bajo su hegemoní­a". 1

Los hombres blancos o caras pálidas del oeste norteamericano, despojaron de sus tierras y exterminaron a cerca de once millones de cheyennes, cherokees, seminolas, sioux apaches, iroqueses, y otros, e hicieron celebre la frase de que el único indio bueno era el indio muerto.

Theodore Roosevelt, quien con el grado de coronel del ejército estadounidense, desembarcó en 1898, en Santiago de Cuba, al frente de los Roud Ridgers, y posteriormente fue presidente de ese paí­s en el periodo de 1901''1909; al referirse a ese exterminio dijo: (…) La tierra se tomaba en beneficio de la humanidad; esta era blanca, no piel roja. Es una torpe, perversa y estúpida moralidad la que prohí­be prácticas de conquistas que convierten los continentes en asiento de poderosas y florecientes naciones civilizadas. 3

Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, refiriéndose a la actitud de los gobernantes estadounidenses, dijo: (… ) Por lo que respecta a los Estados Unidos tal vez esté equivocado, pero en mi concepto su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosas para su nación (…) este es el secreto de su polí­tica y mucho me temo que cuanto haga o proponga sea para entretenernos y que no acudamos en busca de otros amigos más eficaces y desinteresados. 4

En 1898, los gobernantes estadounidenses hací­an realidad un sueño de más de 130 años, al intervenir militarmente y despojar a España del territorio cubano, apoderarse de la preciada Isla para anexarla a la Unión; siempre anhelaron apoderarse de Cuba y claradamente expusieron el desprecio y la subestimación hacia los nativos de la Isla.

Grover Cleveland, ex presidente de Estados Unidos que gobernó ese paí­s entre 1893 y 1897, lo evidenció en carta que remitió a su Secretario Richard Olney, el 26 marzo de 1900, al escribir: Me temo que Cuba debiera ser sumergida por algún tiempo antes de que pudiera ser un estado, territorio o colonia de los Estados Unidos del que estuviéramos orgullosos. 5

Enrique Collazo, general de brigada del ejército Libertador de Cuba, quién formó parte de la Comisión que viajó a Estados Unidos a discutir con representantes estadounidenses el inicio de la intervención militar de tropas de ese paí­s en el conflicto hispano''cubano, en 1905 escribió: (… ) El gobierno americano ha sido siempre un enemigo de la independencia cubana, su polí­tica ha sido siempre hostil a los cubanos y, es más, en momentos precisos en que su indeferencia sólo hubiera sido necesaria para desarrollar en Cuba el espí­ritu de independencia, fue agente poderoso que mató esos intentos en provecho del gobierno español. 6

La guerra de independencia de Cuba de 1895-1898 a diferencia de las anteriores se extendió de un extremo a otro de la isla, sus efectos fueron devastadores y los rigores de la misma afectaron a todos los territorios. En la parte occidental, que incluí­a las provincias de Las Villas, Matanzas, La Habana y Pinar del Rí­o, se concentraba el 74% de la población y el 80% de las riquezas del paí­s. El impacto de la guerra y la reconcentración en la población y la economí­a fue terrible, más de 300 000 personas, en su mayorí­a niños, ancianos y mujeres murieron a consecuencia de la misma. La base económica que sustentaba el mantenimiento del régimen colonial, quedó desarticulada, la producción del azúcar, el tabaco y otros productos agrí­colas fue destruida. La Isla estaba arruinada y endeudada, el costo material y humano resultaba insostenible para la metrópoli española que habí­a agotado hasta el último hombre y la última peseta.

España capituló el 12 de agosto de 1898, el 10 de diciembre se firmó el Tratado de Parí­s. El primero de enero de 1899 fue arriada la bandera española e izada la norteamericana, se iniciaba la ocupación militar de la Isla por tropas extranjeras. El General en Jefe del Ejercito Libertador de Cuba escribió unas proféticas palabras, en su Diario de Campaña: (… ) Tristes se han ido ellos y tristes hemos quedado nosotros, porque un poder extranjero los ha sustituido. Yo soñaba con la paz con España, yo esperaba despedir con respeto a los valientes soldados españoles, con los cuales nos encontramos siempre frente a frente en los campos de batalla(… ) Pero los americanos han amargado con su tutela impuesta por la fuerza, la alegrí­a de los cubanos vencedores, y no supieron endulzar la pena de los vencidos. La situación pues, que se le ha creado a este pueblo, de miseria material y de apenamiento, por estar cohibido en todos sus actos de soberaní­a, es cada vez más aflictiva, y el dí­a que termine tan extraña situación, es posible que no dejen los americanos aquí­ ni un adarme de simpatí­a. (… ) 7

El general Enrique Collazo, reflexionando acerca de aquellos hechos, escribió: (… ) Conscientes o inconscientes los hombres del gobierno y nuestra representación en el extranjero aparecerán ante la historia, como instrumentos del gobierno americano, que engañó al ejército de Cuba para obtener su cooperación, que engañó al mundo aparentando un exceso de desinterés y humanitarismo, para venirnos a sorprender luego, con una tutela odiosa e innecesaria y arrancarnos dos pedazos de tierra, si no grandes en extensión, con la suficiente para recordar al pueblo cubano mientras en ellos ondee la bandera americana, el engaño de que han sido ví­ctimas y la falta de honradez polí­tica, en los que los utilizaron como aliados y los trataron como enemigos despojándolos de parte de su tierra y de su independencia. 8

Nada justifica la intervención militar yanqui, salvo el hecho, posteriormente confirmado por la historia, de sus pretensiones de apoderarse de Cuba, como lo hicieron con Puerto Rico.

El Ejército Libertador, que combatió durante 30 años por independizarse de España; fue desarmado y licenciado; sus soldados recibieron unos mí­seros pesos en pago por el servicio a su patria; los patriotas cubanos de aquella generación tuvieron que ingerir el trago amargo de aquella intervención; soportar la humillante ocupación militar del paí­s por el que tanto habí­an luchado y tanta sangre se habí­a derramado; las botas de la prepotente soldadesca yanqui, sustituyeron a las españolas. (… ) tuvo el ejército que sufrirlo todo, el desprecio de los americanos que nos habí­an engañado, el odio latente del españolizado que considerándose rebajado, miraba con recelo al soldado cubano a quien envidiaba su gloria y le temí­a. (… ) El ejército cubano empezaba a ser un estorbo, un peligro, aquel grupo de hombres armados mal comidos y mal vestidos y a quien el malestar podí­a llevar al monte, era preciso que desapareciera; era pues indispensable su desarme. 9

El ejército yanqui de ocupación, humilló la dignidad del cubano, mancilló nuestro honor y el suelo patrio; despreció a los soldados cubanos, que fueron tildados de vagos, ladrones, parásitos e incapaces; laceró lo más puro de los ideales independentistas de los precursores de nuestra independencia: Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y Martí­.

Los gobernadores militares estadounidenses John R. Brooke, hasta diciembre de 1899 y el general Leonard Wood, hasta mayo de 1902, cumplieron la polí­tica trazada por el republicano William Mac Kinley, presidente de Estados Unidos, dirigieron mediante órdenes militares al pueblo cubano que desesperadamente se reponí­a de una devastadora y sangrienta guerra.

Bajo la supervisión del Gobierno Interventor y las autoridades estadounidenses, se organizaron las primeras elecciones para la constituyente, se eligió presidente de la República a Tomás Estrada Palma, quién para ello renunció a la ciudadaní­a estadounidense; se aprobó la Constitución de la República con una Enmienda Platt que cercenaba la soberaní­a del paí­s.

El presidente Tomás Estrada Palma, firmó preferenciales acuerdos con autoridades estadounidenses que lesionaron la soberaní­a nacional: la venta y entrega de parte del territorio cubano en Caimanera para el establecimiento de carboneras y bases navales, por tiempo indefinido; el Tratado Permanente de Reciprocidad Comercial y otros que propiciaron la penetración acelerada del capital financiero norteamericano; comprometieron y empeñaron el futuro desarrollo de la nación cubana.

La división de los cubanos, el surgimiento y proliferación de múltiples partidos polí­ticos: Nacional, Liberal, Moderado, Conservador; Autonomista, Constitucional y otros; las aspiraciones y ambiciones polí­ticas de Tomás Estrada Palma, José Miguel Gómez, Alfredo Zayas y otros, propiciaron pugnas y contradicciones que se manifestaron en forma violenta. Estrada Palma intentó reelegirse como presidente de la República y tras unas fraudulentas elecciones, provocó la cruenta guerrita, en la que se vieron enrolados un grupo de generales veteranos de la Guerra de Independencia contra el colonialismo español en el siglo XIX.; tales disturbios, dieron motivos a Estrada Palma a solicitar la segunda intervención militar estadounidense.

Enrique Collazo, en la dedicatoria de su libro a los cubanos, afirmó: (… ) El pueblo débil que confí­a la defensa de su libertad y su derecho a un pueblo vecino, poderoso y fuerte, merece ser esclavo y lo será. Aprendamos en la historia de nuestro pasado a desconfiar de nuestros humanitarios protectores, buscando en la paz desarrollar nuestra riqueza, para poder hacernos fuertes, si es que queremos conservar la independencia absoluta y la libertad, por las cuales hemos luchado medio siglo. 10

Sabias palabras, que han sido confirmadas por nuestra propia historia y constituyen hoy, una alerta permanente para nuestro pueblo, que desde hace ya cincuenta años, alcanzó: libertad plena, independencia absoluta y soberaní­a total; ellas fueron logradas a expensas de la sangre, el sudor y las lágrimas de varios centenares de miles de los mejores hijos del pueblo cubano, ellos se sacrificaron para lograrlo; a ellos y por ellos; a sus ideales y principios, no le fallaremos ni traicionaremos jamás.

1 D'Estéfano Pissani, Miguel: Historia del Derecho Internacional, desde la antigí¼edad hasta 1917. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1985, p 149.
2 Toste Ballard, Gilberto. Guantánamo: USA al Desnudo. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1983., p 8
3 Guerra, Ramiro: La expansión territorial de los Estados Unidos. Editorial Ciencias sociales. La Habana. 1975. pp 45 '' 47.
4 Céspedes, Carlos Manuel: Carta a José M. Mestre, en Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo: Carlos Manuel de Céspedes. Escritos, Tomo I, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1974, página 84.
5 Papeles de Richard Olney, colección documental en The Division of Manuscrits, The Library of Congress, Washingthon DC. Carta de Cleveland a Olney, 26 de marzo de 1900.
6 Collazo, Enrique: Los Americanos en Cuba. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1972, página 6.
7 Gómez Báez, Máximo: Diario de Campaña. Centenario 1868. Instituto del Libro. La Habana.1968. pp 371,372.
8 Collazo, Enrique: Obra Citada, página 230.
9 Collazo, Enrique, Obra citada, página 232.
10 Enrique Collazo, Obra Citada: Dedicatoria a los cubanos.

* Doctor en Ciencias e Investigador Titular, Presidente del Instituto de Historia y de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba

Fuente: EL HABANERO.COM
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Re: NOTICIAS SOBRE LA HISTORIA MILITAR

Notapor A.M.E. Nº 4 el Jue Ene 01, 2009 10:09 pm

Buscan avión militar argentino desaparecido en 1965 con 68 personas

Una misión oficial busca pistas de un avión militar perdido en 1965. Despareció con sus 68 pasajeros, poco después de despegar de EE.UU. Lo buscan en Costa Rica.

El Estado argentino sigue buscando al avión militar TC 48, desaparecido con sus 68 pasajeros en 1965 luego de despegar de la base Howard, de los Estados Unidos, en Panamá. La Fuerza Aérea completó este año dos misiones terrestres en la selva de Costa Rica, según publica el diario clarin, en su versión digital.


La primera fue en mayo; la segunda en noviembre. Dos militares regresaron con algunos datos que alientan alguna esperanza para los familiares que en todos estos años no han dejado de reclamar que se los busque. Y los han buscado ellos también.

La reacción del ministerio de Defensa se produjo luego de que Clarí­n publicara en noviembre del año pasado las quejas de los familiares de los oficiales y cadetes de la Fuerza Aérea que viajaban en el Douglas DC 4 que desapareció luego de reportar fallas en uno (¿o dos?) de sus cuatro motores. Para ellos, esta actitud nueva fue un vuelco. "Siempre subestimaron nuestro nivel intelectual; creyeron que la obediencia debida era para los civiles también", dice Regina Zurro, hija del comandante Mario Nello Zurro y de Clyde Pereira. Su madre tiene 76 años; su padre tení­a 38 años al partir. Habla de subestimación porque en décadas recibieron todo tipo de versiones, como que sus familiares fueron comidos por los tiburones. Ahora la misión Esperanza II trajo nuevas hipótesis sobre el probable paradero del avión con 54 cadetes -un peruano, el resto era argentino- y nueve tripulantes y cinco oficiales que viajaban como pasajeros. En total, 68 personas, todas desaparecidas.

El capitán Cristian Haller, de la Escuela de Apoyo Comando de la Fuerza Aérea, estuvo en las dos misiones que la Fuerza Aérea envió este año. En la última, junto con el primer teniente Juan Pablo Duartez. Estuvieron casi 20 dí­as de noviembre internados en la selva, cerca de la fila de Matama, en la zona de la cordillera de Talamanca. "Es un lugar cerrado, como impenetrable, con lluvia casi constante. Hubo un pequeño huracán y hasta un terremoto. Se ven muchí­simos trillos de dantas, como les dicen a los tapires. Pero pudimos recorrer ese polí­gono de unos cuatro kilómetros por tres en sus extensiones máximas palmo a palmo y podemos afirmar que el avión ahí­ no cayó. En el descarte de zonas nos vamos acercando a la verdad".

Para definir el lugar de búsqueda se utilizó un simulador. En el software se cargaron los datos técnicos del Douglas DC 4 y una de las primeras hipótesis: la falla en un motor cuando volaban sobre el océano. "El simulador arrojó que con un motor fallando el avión no pudo pasar los 2.000 metros de altura que tiene esa fila".

Haller y su ayudante trajeron información que fue recogida en entrevistas. Dos testigos coinciden en que desde el avión informaron que eran dos los motores que estaban fallando. Con los recuerdos aportados por Guido Sibaja, operador radioeléctrico de la torre de vuelo de La Sabana, antiguo aeródromo cercano a San José, y Alvaro Protti, comandante de una aeronave BAC 111 de la empresa LACSA, se hizo una nueva reconstrucción del posible itinerario del avión con dos motores detenidos. Los primeros resultados indican que:

* No pudo mantener la lí­nea de vuelo. Habrí­an realizado un suave descenso de aproximadamente 60 metros por cada minuto de avance. Para los voceros de la Fuerza Aérea esto explicarí­a por qué, en los primeros dí­as de búsqueda, en diciembre de 1965, encontraron en el mar algunos elementos como salvavidas. Las familias siempre descartaron esta hipótesis.

* Con ese régimen de descenso, considerando que volaban a 2.000 metros de altura y que se encontraban internados sobre el mar, se concluye que el avión pudo llegar a la costa pero no estaba en condiciones de atravesar la cadena montañosa de Talamanca. Aún con dos de los cuatro motores fallando, el TC 48 pudo haber llegado a tierra firme. Lo que si queda claro es en esas condiciones no era posible que atravesara la cordillera.

"Un dato que no manejábamos es que el destino final que la aeronave manifiesta a ambos es el aeropuerto de Managua", dice el capitán Haller. Con estos datos se espera que el próximo otoño vuelvan a la selva, en la Misión Esperanza III. "Nos vamos acercando a la verdad", insiste.
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Re: NOTICIAS SOBRE LA HISTORIA MILITAR

Notapor TYPHOOM7 el Vie Ene 02, 2009 9:34 pm

Hablando de Argentina... ¿Os habeí­s enterado del Galeón español que llevá enterrado en el fando tres siglos...?.

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:arrow: http://www.infobae.com/contenidos/42344 ... rto-Madero

:arrow: http://www.abc.es/20081231/cultura-arqu ... 10923.html

¿Curioso verdad?. Ahora que la gracia que le habrá hecho al constructor encontrarlo y que le paralicen la obra... ¡¡MALDITOS GODOS siempre jod...endo hasta después de muertos!! JAJAJAJA :twisted:

Buenas rachas de mistral...
Imagen Yo sobreviví a la Operación Malaya...
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Re: NOTICIAS SOBRE LA HISTORIA MILITAR

Notapor GIBRALTARESPAÑOL el Sab Ene 03, 2009 10:40 am

TYPHOOM7 escribió:¿Curioso verdad?. Ahora que la gracia que le habrá hecho al constructor encontrarlo y que le paralicen la obra... ¡¡MALDITOS GODOS siempre jod...endo hasta después de muertos!! JAJAJAJA :twisted:

Buenas rachas de mistral...


Joder como lo sabes comandante Ramius, y además en Puerto Madero, la nueva zona elegante o "milla de oro" de la ciudad, quizás muchos no sepan que muchos de los pisos de lujo que se están construyendo allí­ son comprados o han sido comprados por familias españolas adineradas, con el cambio actual del euro una vivienda en un sitio tan chic como Puerto Madero vine a salir entre 250.000 / 400.000 €, son viviendas que si estuviesen en Madrid o Marbella valdrí­an millones, y que cuando Argentina recupere el pulso los valdrán sin duda, el cambio del peso con el euro es de 5 a 1 aproximadamente :wink:
Última edición por GIBRALTARESPAÑOL el Dom Ene 25, 2009 12:32 pm, editado 1 vez en total
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Mar Ene 13, 2009 9:22 pm

Objetivo: Canarias

En junio de 1940, la Junta de Jefes del Estado Mayor del Ejército Británico prepara un plan para invadir Gran Canaria. Este plan, denominado en principio Puma, cambió de nombre y pasó a llamarse Pilgrim. 25.000 soldados fueron acantonados en Inveraray (Escocia) preparados para asaltar el Archipiélago. Entre ellos se encontraba el capitán Austin Baillon, residente en Puerto de la Cruz.


ANTONIO HERRERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE Dentro de los preparativos de la invasión de las dos islas principales del Archipiélago, Gran Canaria, que serí­a el recambio natural de base naval si Gibraltar hubiese caí­do en manos alemanas y Tenerife, donde se concentraba la mayor parte de la guarnición militar, el capitán Austin Baillon, nacido en Puerto de la Cruz, de padres británicos que se habí­a alistado en el Ejército de su paí­s, tuvo un papel destacado ya que por su conocimiento del idioma español fue uno de la treintena de comandos que fueron preparados para saltar en paracaí­das y sabotear instalaciones de vital importancia, en el caso de Tenerife, la Refinerí­a y el aeropuerto de Los Rodeos. El propio Baillon en unas declaraciones en 1994 narraba que: "Nuestra misión fue bautizada Ojo Dorado (Goldeneye) y partirí­a de Gibraltar a territorio español, donde tomarí­amos posiciones estratégicas en Andalucí­a con el fin de interrumpir las ví­as de comunicación y demorar el avance de las tropas alemanas hacia Gibraltar. De los 36 oficiales presentes, 18 aceptamos. Poco tiempo después fuimos informados de que la operación Félix (plan de invasión alemán de Gibraltar a través de la Pení­nsula Ibérica), habí­a sido cancelada por el alto mando alemán, dándole prioridad a la operación Barbarroja, el ataque a Rusia, y nuestro grupo fue dispersado por varios frentes".

acantonados en
inveraray, escocia

Durante el II Seminario Eco-histórico Multidisciplinar organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, "Espejismos y realidades en la exploración y geopolí­ticas atlánticas", llevado a cabo en 1994 en la capital tinerfeña, Austin Baillon, capitán del Special Operation Executive (SOE), del Ejército Británico durante la II Guerra Mundial, impartió una conferencia bajo el tí­tulo "Canarias y la operación Pilgrim", en la cual relató como el y el resto de compañeros que decidieron continuar adelante fueron trasladados a Gibraltar, tras recibir enseñanzas para saltar en paracaí­das en Escocia. Una vez en la Roca fueron desprovistos de todo tipo de insignias en el uniforme para que los numerosos espí­as alemanes que operaban en La Lí­nea de la Concepción, Cádiz, no pudiesen averiguar que aquellos jóvenes eran comandos que tení­an la misión de sabotear instalaciones vitales para el avance nazi en caso de invasión.
Winston Churchill comunicó a los EE UU que pensaba invadir Canarias a mediados de septiembre de 1941. Ante ello, Franco habí­a decidido el 9 de julio de 1940 que el general Ricardo Serrador Santés fuese nombrado General Jefe de todas las Fuerzas de Tierra Mar y Aire e Inspector de las tropas del África Occidental Española (AOE). Finalmente, el 5 de agosto de 1941 se creó el Mando Económico y Militar del Archipiélago, que recayó primeramente en el propio Serrador Santés y a su fallecimiento le sucedió el general Garcí­a Escámez.

Durante los dos años que duró la amenaza de invasión de Canarias por parte de Inglaterra se levantaron numerosas construcciones defensivas en Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife principalmente. Como prueba de ello están las casamatas que pueblan las estribaciones de la capital tinerfeña desde la costa de San Andrés hasta la montaña de Paso Alto, donde se situaban cinco búnkers de observación que serví­an no sólo de vigí­a sobre el puerto tinerfeño, sino que corregí­an el tiro de las baterí­as de costa, las antiaéreas, así­ como los dos reflectores de los que todaví­a queda como mudo testigo la galerí­a donde se ocultaban y los raí­les por donde se les hací­a circular para sacarlos al exterior. Todaví­a recuerdan los tinerfeños como iluminaban de noche al paso de algún avión. Estas instalaciones contaron con una exigua guarnición militar hasta principios de los años 70.

Conviene recordar que en esas fechas eran frecuentes los vuelos de aviones americanos y franceses, concretamente la Fleet Air Wing (FAW) 15 de la USNavy, en Kenitra (Marruecos) con sus aviones Catalina, así­ como la Aeronavale de la Francia Libre que lo hací­a desde Agadir y que violaban constantemente el espacio aéreo español.

Naufragio en Tijarafe
En todos los casos, las violaciones fueron contestadas bien por los disparos de la baterí­as antiaéreas o fueron repelidas por los cazas Fiat CR-32 (ataque a un Catalina el 10 de octubre de 1943, combate con dos PV-1 el 28 de octubre y derribo de un Catalina el 1 de noviembre).
El 31 de mayo de 1944, el minador Tritón de la Armada española buscó sin éxito a los náufragos de un avión de la USNavy caí­do en 28º 45´ de latitud Norte y 18º 5´ de longitud Oeste, cerca de La Palma. Tan solo una lancha, que salió de Tazacorte expresamente con tal fin, logró encontrar ese mismo dí­a a un náufrago cerca de Tijarafe, pero sin hallar ni rastro de los otros cinco tripulantes del avión. El náufrago dijo ser el oficial aviador John F. Carr, afirmó que habí­an naufragado a las 23:50 horas del 29 de mayo por falta de gasolina, desconociendo donde habí­an caí­do, pues pensaron que La Palma era Madeira. Señalar que el oficial del batallón español ubicado en Argual, Conrado Guimerá, le prestó sus ropas dado que por su gran complexión era el único que podí­a dejársela, hasta que pudo ser sacado a través del puerto de La Palma, con destino a Gibraltar.

La defensa de Tenerife estaba basada en la protección de las zonas por donde podí­a producirse un desembarco anfibio. A saber, Gí¼í­mar, El Médano, Los Cristianos, Guí­a de Isora, la playa de San Marcos, en Icod y Puerto de la Cruz.

Numerosos emplazamientos de artillerí­a fueron colocados a lo largo de la Isla.Así­ en Los Moriscos, San Andrés, el Bufadero, el barranco del Hierro, Almeida, Paso Alto y la Quinta Roja, en Santa Ášrsula fueron los lugares elegidos.Precisamente, sobre esta localidad norteña se producí­a el 10 de abril de 1944 el vuelo de un hidroavión Catalina americano, desconociéndose si la defensa antiaérea respondió.

Los vuelos de la aviación aliada fueron una constante a lo largo del perí­odo comprendido entre 1941-1944. Como nota curiosa destaca el aterrizaje el 23 de octubre de 1942 de un aparato Vickers Wellington británico en el cruce de Sardina, en Santa Lucí­a, en Gran Canaria. A bordo viajaban seis tripulantes quienes prendieron fuego al aparato.

informe alemán
Los ingenieros militares determinaron que los nidos de ametralladora en donde hubiesen cañones debí­an de abrir fuego cuando los lanchones de desembarco se encontrasen a 600 metros de la orilla. Los nidos debí­an ser capaces de resistir impactos directos de 150 milí­metros. Si aún el enemigo lograba sortear estas defensas se encontrarí­a con una segunda donde pozos de tirador, puesto de mando y trincheras servirí­an para detener el avance de los británicos. Al final quedaron divididas en posiciones defensivas, donde se colocó una posición de resistencia, mientras que las otras fueron de vigilancia y de observatorio.

El apoyo alemán llegó a las islas en forma de piezas de artillerí­a y junto a ellas vino una comisión técnica alemana, que pronto se dio cuenta de la escasez defensiva que presentaba el Archipiélago Canario. Alemania solicitó a España la cesión de una de las islas, todo ello con el pretendido disimulo de garantizar su defensa en caso de un ataque contra Gibraltar. Tras la negativa del Gobierno Español, el capitán de corbeta Krauss, enviado por la Alemania nazi se encargarí­a de elaborar el pertinente informe sobre la situación militar del Archipiélago Canario.
La otra parte del conflicto la desarrollaron los agentes de los servicios secretos británicos y alemanes que viví­an en Tenerife y Gran Canaria empleando para ello como tapadera las consignatarias o las navieras para las cuales trabajaban.

Ambos bandos se concentraban en las dos principales capitales. En Santa Cruz no era extraño ver a los anglófilos en el British Bar, donde comentaban el avance de la guerra. Además, era muy común que se reuniesen para los oficios religiosos en alguna de las dos iglesias anglicanas existentes en la Isla en aquellos momentos, la de la plaza de Los Patos, denominada de San Jorge, en Santa Cruz de Tenerife y dedicada hoy al culto católico y la ubicada en Puerto de la Cruz, junto a los jardines de Taoro, lugares donde no entraban los alemanes.

Lugares como el Balayo, en Igueste de San Andrés sirvieron para vigilar el paso de los naví­os de ambos bandos contendientes.

Pero si algún bando destacó en las labores de espionaje, sin lugar a dudas estos fueron los alemanes, el Abwehr. Como botón de muestra, a partir de 1940 los U-Boote alemanes, más conocidos como "manada de lobos" amenazaron sensiblemente el tráfico marí­timo aliados desde Groenlandia, pasando por la ruta Azores-Canarias y la de Sudáfrica entre Freetown y Ciudad del Cabo Era lo que se conoció como la Batalla del Atlántico.

La presencia de al menos seis submarinos del Eje en aguas cercanas al Archipiélago se hicieron constantes. Pero estos necesitaban avituallamiento, agua y ví­veres así­ como información puntual y en alguno de los casos hasta suministro de combustible.

Submarinos
En Gran Canaria, el vapor argentino Corrientes abastecí­a a los submarinos germanos hasta que fue torpedeado, según la versión británica, frente a la playa de Las Alcaravaneras. Muy probablemente, el servicio de abastecimiento de las unidades navales alemanas, la agencia denominada Etappendienst, tuvo que ver durante el tiempo que duró esta estrategia. Los Unterseeboote reaprovisionados en el puerto de La Luz bajo el nombre clave de operación Culebra, fueron el U.124, entre los dí­as 4-5 marzo de 1941, el U.105, los dí­as 5-6 de marzo, el U.106, los dí­as 6-7 marzo, el U.123, entre el 25-26 de junio, el U.69, el 30 de junio y el U.103, los dí­as 6-7 julio.

Estos sumergibles hundieron numerosos barcos aliados durante su permanencia en aguas canarias. Seis de ellos fueron echados a pique por aviones americanos y británicos. Incluso, uno de ellos que fue hundido por su propia tripulación en aguas de la playa del Burrero, en Gran Canaria serí­a reflotado años después. Tan solo se pudo salvar los torpedos que aún transportaba.

El Join Staff del Gabinete de Guerra presidido por Churchill, convencido de que la ocupación de la Pení­nsula Ibérica a manos de los alemanes, operación Félix-Isabella, se iba a producir de un momento a otro, movieron a que el Almirantazgo británico preparase la invasión del Archipiélago.

"En cualquier momento Hitler puede obtener bases aéreas en el sur de España o en el norte de África, desde las cuales inutilizar la bahí­a de Gibraltar para nuestra flota. En cuanto esto ocurra, puesto que estamos seguros que ocurrirá, enviaremos nuestras fuerzas expedicionarias, preparadas desde hace tiempo y esperando a ser embarcadas para ocupar Gran Canaria, las islas de Cabo Verde y una de las Azores". Winston Churchill.

Parte de la tropa que deberí­a participar en la invasión de Canarias habí­a participado en el intento de ocupar la base aeronaval francesa de Dakar, los dí­as 23 y 24 de 1940, operación que recibió el nombre de Menace.

Los aliados no cejaron en su empeño por conquistar Canarias y a raí­z del desembarco en Marruecos coincidiendo con la operación Torch, los aliados volvieron a considerar la ocupación del Archipiélago, pero esta vez de manera pací­fica. Se trataba de la operación Tonic, que recayó en el mando canadiense.

Fuente: La Opinión de Tenerife
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Sab Ene 24, 2009 7:16 pm

El helicóptero, arma letal en Vietnam


texto ADOLFO ROLDíN VILLÉN
Probablemente, cuando Juan de la Cierva creó el autogiro, no pensó que con su proyecto iba a resolver uno de los problemas que durante tantos años llevaban intentando solucionar otros inventores. El hombre siempre ha sentido deseos de volar. Leonardo da Vinci creó artefactos inspirados en el vuelo de los pájaros. Es el caso de un rudimentario ingenio formado por una superficie helicoidal con espiral continua, apto para efectuar el vuelo vertical y que puede ser considerado como el primer proyecto de helicóptero. Pero no fue hasta principios del siglo XX cuando, coincidiendo con la aparición del avión, hubo ensayos concretos. Los hermanos Wright, creadores del aeroplano con motor, dedicaron su atención al helicóptero y en 1905 el ingeniero francés Louis Breguet consiguió por primera vez en la Historia elevar a un hombre del suelo con un helicóptero. Pero no fue una realidad práctica hasta 1940.

En el desarrollo del helicóptero podemos destacar tres fases. Una primera generación (1945-1955), la de su nacimiento e infancia, en la cual se crea la industria que lo produce. Al producto fabricado no se le puede exigir aún demasiado en cuanto a caracterí­sticas y seguridad se refiere. En ella el predominio es americano; es el decenio en el que los helicópteros están equipados con motor de explosión y prácticamente todos los usuarios son militares.

Un salto vertiginoso
Una segunda generación (1955-1970) corresponde al periodo donde las caracterí­sticas y la fiabilidad del helicóptero dan un salto vertiginoso: se utilizan turbinas para su propulsión. La tercera generación (a partir de 1970) es el periodo en el que los constructores, al ser los productos suficientemente seguros, crean tecnologí­a especí­fica para este tipo de aeronaves. Más que de aumentar los rendimientos, se preocupan de la simplificación de los helicópteros, la reducción de costes de producción y la extensión de sus capacidades operativas (mayor confort, vuelos sin visibilidad...)

Al poco tiempo de aparecer los primeros modelos prácticos de helicópteros, pasaban de ser simple curiosidad a ser vehí­culos indispensables. Esta máquina voladora empezó a ocupar un lugar muy importante dentro del mundo de la aviación tanto civil como militar. Por sus caracterí­sticas y posibilidades, ocupa un espacio bien definido en la aeronáutica contemporánea. Recordemos cómo el primer rescate en el mar a través de un helicóptero se realizó en noviembre de 1945 frente al estrecho de Long Island (Nueva York) y que el primer salvamento desde la azotea de un edificio en llamas tuvo lugar en 1958, al quedar atrapados dos obreros cuando se construí­a la torre del Aeropuerto de Bruselas.

El ala giratoria
El ala giratoria debutó como instrumento militar en las postrimerí­as de la II Guerra Mundial, donde, en servicios auxiliares, desempeñó un papel de poca importancia: transporte de enfermos y heridos, colaboración en la lucha antisumergible y otras funciones. Es lógico que así­ fuera, porque el desarrollo de este ingenio llegó demasiado tarde para intervenir de forma más eficaz.

Finalizada dicha contienda, los estrategas militares se preguntan cuál puede ser el rol que podrí­a jugar el helicóptero en una futura batalla. Los norteamericanos deciden organizar escuadrones de helicópteros para dedicarlos a tareas de salvamento y enlace y a desembarcos de tropas helitransportadas. Al estallar las hostilidades en Corea, estos aparatos fueron utilizados al principio para reconocer el terreno, pero a las pocas semanas fueron requeridos para efectuar otra tarea más urgente: la evacuación de heridos hacia los hospitales de campaña. En este conflicto se utilizó el helicóptero muy intensamente, operando en la retaguardia y realizando bajo el fuego enemigo misiones diversas entre las que podemos citar las de enlace, vuelos de apoyo al mando, tendido de lí­neas telegráficas, localización de la artillerí­a enemiga, operaciones de salvamento, etc.

En sus comienzos se temió que el helicóptero fuera muy vulnerable a los ataques terrestres y aéreos del enemigo, pero la experiencia demostró que no era así­, pues quedaba protegido por el terreno montañoso contra el tiro de morteros y de la artillerí­a enemiga. Durante los tres años que duró la guerra se evacuaron con helicópteros 30.000 heridos del campo de batalla, reduciéndose considerablemente la tasa de mortalidad de los combatientes.

EE.UU. y el Vietcong
En el conflicto entre los norteamericanos y el Vietcong en Vietnam durante los diez años que duró, el helicóptero se reveló como un arma nueva insustituible para hacer frente y bloquear repentinamente las iniciativas de los guerrilleros en la jungla y para dar golpes de mano en zonas inalcanzables por medios terrestres. La adopción del concepto de movilidad aérea del ejército fue decisiva en este conflicto. Además de la evacuación médica, los helicópteros rescataban regularmente a pilotos de aviones derribados, transportaban aviones dañados a las bases para su reparación, suplementaban a los transportes blindados y los helicópteros armados daban apoyo a las tropas en los combates.

Esta máquina voladora ha participado, con un papel importante, en la Guerra de los Seis Dí­as entre Egipto e Israel, así­ como en la Guerra del Golfo. También en los conflictos de Afganistán, primero, con la Unión Soviética y, posteriormente, con Estados Unidos. Ha participado en la mayorí­a de los destacamentos humanitarios organizados en paí­ses del mundo, donde siempre se ha mostrado imprescindible, tanto para evacuaciones, como para transporte logí­stico en los paí­ses donde las infraestructuras terrestres no eran, o no son, muy buenas.

El helicóptero, en el estado actual de las doctrinas y técnicas militares, es un instrumento indispensable para la movilidad. Este instrumento, además de cumplir cierto número de condiciones (mantenimiento fácil, operar sin infraestructura terrestre, etc.), deberá poder realizar misiones de apoyo, de reconocimiento y vigilancia, de ataque y de transporte. La defensa contra submarinos en las fuerzas navales será una de las principales misiones de estos medios. Asimismo, en el ataque de costas para el desembarco de tropas, en el dragado de minas y en el salvamento en el mar, especialmente en la recuperación de tripulaciones siniestradas en los portaviones, el helicóptero es un medio que da inmejorables resultados.
Teniendo en cuenta las misiones que desarrollan en otros ejércitos, al helicóptero «aire» no le queda más que el transporte logí­stico. En este aspecto es irreemplazable, sobre todo en la protección y defensa de bases al poder helitransportar equipos de seguridad, en el abastecimiento de puntos aislados. Además, participa en otras misiones de carácter general, como el transporte de personalidades, el salvamento terrestre y las evacuaciones sanitarias.

También podemos destacar en el campo militar una de las más importantes misiones asignadas a este tipo de aeronaves: el Salvamento de Combate (CSAR). Este salvamento consiste en recuperar, rescatar y proporcionar ayuda a las tripulaciones de aviones propios o aliados derribados en territorio no amigo.

Misiones de seguridad

Por último, no quisiera finalizar sin mencionar las misiones que los helicópteros realizan en las fuerzas de seguridad: acciones de policí­a, de vigilancia de fronteras y de costas, de tráfico de drogas, operaciones de seguridad ciudadana y de orden público y tantas otras a favor de la sociedad. Respecto a la utilidad del helicóptero en el campo civil, nunca podremos elogiar suficientemente los servicios prestados por este sector aeronáutico. Las misiones de aeroambulancias, de vigilancia y control de las carreteras, de extinción de incendios, de transporte de ejecutivos, de vuelos turí­sticos, de fumigación de grandes extensiones de tierras, donde al avión le es difí­cil acceder, y tantas otras que serí­a prolijo sólo enumerarlas.
Por estas acciones, en épocas pasadas, a los helicópteros se les llamaba «ángeles de la guarda» y todaví­a hoy lo son por su participación en misiones humanitarias salvando vidas tanto en tiempo de paz como en conflictos. En velocidad y radio de acción, el helicóptero está muy a la zaga de sus hermanos de ala fija. Pero el vuelo vertical le da a esta máquina una cualidad única y, con ello, un poder singular. El vuelo vertical, además, satisface el antiguo anhelo del hombre de «volar como los pájaros».

Fuente: ABC
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Lun Ene 26, 2009 9:21 pm

La recta final de las obras del Museo del Ejército generará 92 empleos

Lunes, 26-01-09
ABC
TOLEDO. El Ministerio de Cultura invertirá once millones de euros y generará 92 empleos para terminar la obra del Museo del Ejército, según ha informado el Consejo de Ministros.

El Gobierno ha enmarcado esta inversión en los 184 millones de euros que el Ministerio invertirá este año en 106 infraestructuras culturales y en la rehabilitación de bienes del patrimonio histórico, entre las que también cita el Museo del Circo en Albacete.

El pasado 19 de diciembre, el Consejo de Ministros dio el visto bueno a un gasto de 7.735.336,21 euros correspondiente a la certificación final de las obras de construcción de la nueva sede del Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo. Este gasto se debe a actuaciones no previstas debidas, como nuevas conducciones de saneamientos, mejoras de cubiertas por aparición de puntos de filtraciones de agua y diversas modificaciones.

También responde a necesidades y modificaciones surgidas a requerimiento del Ministerio de Defensa, así­ como a la puesta al dí­a de equipos de nuevas tecnologí­as y a la necesidad de adaptaciones a nuevas normativas y a solicitudes del museo con respecto a iluminación y seguridad.

Por último, surgieron también modificaciones como consecuencia de la propia marcha de las obras y su carácter monumental, debido, sobre todo, a la aparición de restos arqueológicos.
Se calcula que la entrega de las obras del nuevo y flamante Museo del Ejército, anexo al histórico Alcázar de Toledo y llamado a ser uno de los más importantes del mundo, es «inminente» y «tendremos la posibilidad de inaugurarlo» mediado el año 2009, según dijo a Efe en una entrevista reciente su director, el general Luis Fernando Núñez Martí­nez.

«Estoy convencido de que seremos uno de los museos militares más importantes del mundo y de referencia dentro de los de su clase, principalmente por la calidad de los fondos expuestos y sobre todo por la museografí­a», aseguró el general Núñez, en situación de reserva

El Museo del Ejército tiene catalogadas cerca de 35.000 piezas de todos los tamaños, de las cuales, un 15 por ciento serán expuestas en el nuevo museo y el resto guardadas en nueve almacenes especialmente acondicionados en el área de Toledo, abiertos a estudiosos y ocasionalmente al público.
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Mar Ene 27, 2009 9:30 pm

La fragata 'Asturias' podrí­a acabar convertida en un museo naval en Gijón
ASIA habí­a propuesto en los últimos años el puerto avilesino como destino final del buque, que quedará de baja en verano


Gijón opta a albergar la fragata 'Asturias', que será dada de baja como barco de la Armada Española el próximo verano, para convertirla en museo naval o equipamiento visitable de carácter cultural, algo que para lo que la Agrupación Social Independiente de Avilés (ASIA) ha propuesto el puerto avilesino en los últimos años.


La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, ha transmitido a responsables de la Armada el interés municipal, y del sentido de la respuesta dependerá que el objetivo pueda ser mantenido. De momento, responsables municipales y de la Autoridad Portuaria de El Musel buscan espacio para atracar el barco y, según pudo saber este diario, se barajan varias opciones.

El proyecto gijonés, aunque «viejo», según las fuentes consultadas, adquiere actualidad por dos motivos bien distintos. Por una parte, porque la Armada tiene previsto dar de baja el barco el próximo verano y, por lo tanto, las decisiones sobre su futuro no pueden demorarse demasiado. Por otra parte, porque un proyecto similar referido a la fragata 'Extremadura', gemela de la que lleva el nombre del Principado, para Santander parece haber entrado en ví­a muerta por falta de ubicación adecuada en el puerto cántabro, si bien algunos partidarios del citado proyecto achacan su paralización a falta de interés polí­tico en la propuesta.

No obstante, en Cantabria llegó a crearse una Fundación Fragata Extremadura, en el que figuran como patronos los gobiernos de ambas regiones y la Asociación de Veteranos de la Armada, para impulsar la creación de un museo naval que podrí­a incluir, también, aulas para cursos de formación sobre temas navales y organización de experiencias sobre la vida a bordo.

Aunque el interés gijonés se refiere a otro barco y, por lo tanto, es plenamente compatible, se ha llegado a publicar que la Armada española preferirí­a no apoyar dos proyectos similares en puertos que apenas distan 200 kilómetros entre sí­, para que la falta de singularidad no merme interés en el museo.

Fuente: EL COMERCIO Oviedo
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Lun Feb 09, 2009 9:44 pm

El militar español que inspiró a Darwin

Un oficial oscense habló de la selección natural decenios antes que el inglés


Cuando el naturalista inglés Charles Darwin nació en la pequeña localidad de Shrewsbury, el 12 de febrero de 1809, un militar español, Félix de Azara, llevaba ya años hablando de la evolución de las especies por selección natural. Esta semana, cuando se conmemora en todo el mundo el bicentenario de su nacimiento, sugerir que el padre de la evolución se apropió de las ideas de un oficial aficionado a la Historia Natural parece un aspaviento patriotero, pero bien podrí­a no serlo.

En 1781, el lugarteniente Félix de Azara (Barbuñales, Huesca, 1742-1821), veterano en la guerra contra Argel, fue destinado a Paraguay para demarcar las fronteras de los territorios colonizados por España. Abrumado por la exuberante fauna de Suramérica, comenzó a apuntar en un cuaderno sus observaciones, que cuajaron en numerosos libros de Historia Natural. En algunos de sus viajes por el continente estuvo acompañado por su ayudante José Gervasio Artigas, posteriormente uno de los artí­fices de las independencias de Argentina y Uruguay.

Al cabo de 20 años, habí­a descrito más de 200 nuevas especies. Y, lo más importante, sugirió la existencia de mecanismos de adaptación de los animales al medio y admitió que las especies pueden extinguirse, una conclusión incompatible con la creación divina. Como resume en su libro Tras las huellas de Félix de Azara el catedrático de Geografí­a Humana Horacio Capel, de la Universidad de Barcelona, "Azara razonó, varios decenios antes que Darwin, de forma similar a como lo harí­a este y obtuvo conclusiones semejantes que, sin embargo, no generalizó".

Lecturas en el Beagle

Nadie sabe si Darwin portaba la obra más importante del militar, Viajes por la América Meridional (1809), en su travesí­a por el mundo a bordo del naví­o HMS Beagle. En el periplo, realizado entre 1831 y 1836, el inglés se percató de la habilidad de las especies para adaptarse a su entorno. Y con las conclusiones de este viaje elaboró buena parte de su obra.

Pero sus teorí­as no surgieron por generación espontánea. En su Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo, Darwin cita a Félix de Azara una quincena de veces. En El origen de las especies, dos. Y en El origen del hombre, una.

"Yo sí­ creo que Darwin llevaba consigo Viajes por la América Meridional a bordo del Beagle", expone Alberto Gomis, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid, inaugurará el próximo 23 de abril una exposición, comisariada por Gomis, sobre las obras de Darwin publicadas en castellano. Allí­, en las últimas páginas de más de un centenar de obras originales, estarán las citas al militar español. "Azara es uno de los autores más citados por Darwin, y es normal, porque Darwin pasó por muchos lugares por los que antes habí­a pasado Azara", explica.

El MNCN conserva algunos de sus manuscritos. Su director, Alfonso Navas, cree que Darwin se inspiró en muchos cientí­ficos, incluido el lugarteniente español: "La teorí­a de la evolución hubiera surgido incluso sin Darwin, porque las ideas evolucionistas palpitaban desde principios del siglo XIX". El Museo organizará en julio de 2009 la mayor exposición sobre Darwin en España y, "posiblemente", habrá presencia de la obra de Azara.

El director del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biologí­a Evolutiva, Andrés Moya, reivindica el papel del Darwin español, pero también el de naturalistas franceses como Jean-Baptiste Lamarck, Frédéric Cuvier o el conde de Buffon. "Me da rabia, porque la Historia siempre la escriben los vencedores", critica. "En este caso, los anglosajones sostienen que Darwin inventó el mecanismo básico de la evolución por selección natural, como si nadie hubiera aportado nada en otros paí­ses", añade.

Sin embargo, Moya no cae en el victimismo de la ciencia española: "También nosotros tenemos la culpa, porque si tuviéramos historiadores adecuados y hubiéramos cuidado el material que Azara trajo de América, la Historia serí­a diferente". Quizá, la fiesta de la evolución se hubiera celebrado en 1942, 200 años después del nacimiento de Félix de Azara.

El naturalista británico citó a Azara una veintena de veces en su obra

"Se habla de Darwin como si nadie más hubiera aportado nada"

Fuente: PUBLICO

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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor Orel el Mar Feb 10, 2009 12:45 am

AME ¡muchas gracias por tan original y desconocida noticia! Investigaré :wink:
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Mié Feb 11, 2009 8:57 pm

La Armada buscará en verano el "Santo Cristo de Maracaibo" y prohí­be rastrear frente a Cí­es

"Es un pecio muy interesante y no queremos que nos pase otro caso Odyssey", razona la institución


A. OTERO Objetivo: localizar el pecio del Santo Cristo de Maracaibo. La Armada iniciará el próximo verano la búsqueda del mí­tico galeón de la flota de Indias que se hundió el 5 de noviembre de 1702 frente a Cí­es, supuestamente, con una valiosa carga de oro. Dos buques realizarán esta misión: el cazaminas M31-Segura y el Neptuno, ambos provistos de sofisticados equipos de rastreo y tripulantes expertos en este campo. Los ministerios de Defensa y de Cultura asumirán el coste de la operación a través de un convenio de una partida inicial de 250.000 euros. El Gobierno quiere así­ evitar episodios como el expolio de la empresa Odyssey en Gibraltar. Y como primera medida de prevención, acordó prohibir cualquier trabajo subacuático en el ámbito de Cí­es.

El rastreo del pecio del Santo Cristo de Maracaibo forma parte de un plan ambicioso cuyo resultado final será la elaboración de una cata arqueológica de los fondos de soberaní­a española (la franja comprendida a 24 millas de la costa). La Armada comenzará la elaboración de esta cartografí­a patrimonial, además de por el galeón de Cí­es, también en la bahí­a de Cádiz, donde yace el pecio del Reina Regente. Este crucero regresaba de una última misión en Tánger cuando naufragó, el 9 de marzo de 1895, por las embestidas de un temporal. A bordo viajaban 410 marineros.

¿Pero por qué el Santo Cristo ha sido seleccionado para estas primeras expediciones? "Es un barco muy interesante y ya hemos visto merodeando por esa zona a varias empresas [cazatesoros]", responde el almirante Gonzalo Rodrí­guez González-Aller, director del Á“rgano de Historia y Cultura Naval del Ministerio de Defensa.

No parece exagerada la suspicacia de este departamento con los trabajos de determinadas compañí­as fuera de Cí­es. El último episodio que activó las alarmas lo protagonizó Subsea Resources, enviando al barco John Letbridge a la búsqueda del cobre de un mercante moderno sumergido también frente a Cí­es, pero que al final fue detectado navegando donde se cree está el Santo Cristo. Ese mismo buque habí­a operado con anterioridad con el nombre de Ocean Boomer bajo la dirección de la norteamericana Odyssey. "Hay que extremar las precauciones. No queremos otro caso como el Odyssey", argumenta González-Aller.
Oficialmente no hay constancia de la ubicación del legendario galeón, del que algunos historiadores aseguran que llevaba en sus bodegas 900 toneladas de oro. Los únicos datos disponibles sobre su paradero figuran en el diario de bitácora de John Baker, capitán del Montmouth. Este naví­o inglés de 66 cañones apresó el Santo Cristo en plena batalla de Rande. Su intención era remolcarlo hasta Inglaterra, "pero saliendo del puerto de Vigo, chocó contra una roca y se despanzurró de tal forma que el agua penetró hasta el puente inferior", declaró Baker en el consejo de guerra que sufrió tras el suceso.

"Primero tenemos que saber dónde se encuentra", insiste desde Defensa. Y nada parece indicar que esté sumergido junto a los bajos de Cí­es con los que chocó, conocidos como Os Castro de Agoreiro. Las numerosas y fallidas misiones, algunas demasiado aventureras, descartaron la existencia del pecio en esos fondos próximos a la costa. La teorí­a más solvente sitúa el casco a una profundidad de unos 500 metros. Esto supone que el rastreo de la Armada abarcará un amplio perí­metro, desde Baiona hasta Sálvora, y entre la franja de 24 millas.

Fuente: Faro de Vigo
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Mié Feb 11, 2009 8:59 pm

Una leyenda dorada bajo el agua

Se desconoce dónde yace el pecio y si contiene la valiosa carga que se le atribuye


A. OTERO
Cuando se habla del Santo Cristo de Maracaibo, nadie, incluido los expertos, distingue la realidad de la leyenda. El naufragio de este galeón ha traí­do de cabeza a buceadores aficionados, cazatesoros extranjeros e intrépidos aventureros locales. Fracasaron todas las expediciones para localizarlo, y pese a todo, los intentos se han venido sucediendo a lo largo de los últimos 50 años.Ahora la atención se centrará en la misión que iniciará en verano el Ministerio de Defensa. Sus expertos conocen con detalle a qué se enfrentan,y las incógnitas que deben despejar no son pocas. Porque además de desconocer con exactitud dónde yace sumergido, no está probado que llevase la valiosa carga que le atribuye la historia: 900 toneladas de oro.


“Al ministerio lo que menos le preocupa son las monedas que llevaba, sino el valor histórico del pecio”, asegura el almirante Gonzalo Rodrí­guez González- Aller, director del Á“rgano de Historia y Cultura Naval. Pero tanto en Defensa como Cultura reconocen que ha sido precisamente la atención que han puesto varias compañí­as cazatesoros en ese galeón lo que les ha hecho desconfiar.

Y por este motivo, el Santo Cristo es uno de los pecios elegidos para iniciar ese mapa arqueológico de España,y a partir de ahí­,“proteger este galeón de los expoliadores y conservarlos”. En ningún caso, añade González-Aller, la localización supondrí­a la extracción a la superficie del casco hundido. Otra cosa bien diferente es si al final se encuentra el pecio y los minisubmarinos que Defensa enví­e al fondo detecten el preciado oro. Una escena muy lejana en el tiempo para la que los ministerios aún no tienen respuesta.

En una visita aVigo con motivo del trigésimo aniversario de la batalla de Rande, el francés Jean-Ives Blot, una de las mayores eminencias de la arqueologí­a submarina en el mundo, razonaba así­ la leyenda en torno a este pecio: “Todo empezó en mil ochocientos sesenta y pico, cuando un coronel inglés con una gran capacidad para organizar buceos de rescate vino a Vigo. En su documentación plasmó que uno de los galeones que los ingleses habí­a apresado se perdió a la salida de las islas Cí­es, donde chocó y se hundió. El galeón,según los testimonios escritos, estaba intacto,pero sin las riquezas oficiales de la Corona”.

La llegada de John Potter
Hasta esta parte del relato, Jean-Ives Blot pone en duda la existencia de monedas de oro en las bodegas del Santo Cristo. Pero a partir de los años 50 vuelve a reavivarse la leyenda, esta vez de la mano del buzo nortea m e r i c a n o John Potter. Así­ lo narra el francés: “Potter y su equipo empezaron a bucear al sur de las islas Cí­es. El problema que tuvieron es que no investigaron y pensaron que el naví­o se hundió inmediatamente en las cercaní­as.”

Investigaciones posteriores realizadas por el Departamento de Arqueologí­a Naval delV Centenario desmontaron la extendida creencia de que el Santo Cristo yací­a próximo a la costa. Tras examinar la totalidad de los diarios de a bordo de los naví­os ingleses que acompañaban al galeón,entre ellos,el Monmouth, llegaron a la conclusión de que el galeón se hundió “mar adentro, muy lejos de la costa”.

Entre 1991 y 1993, un equipo dirigido por Jean-Ives Blot realizó una expedición patrocinada por la Sociedad Estatal Quinto Centenario. Se trataba de la inversión más cuantiosas realizada por el Estado en la búsqueda de los galeones de la batalla de Rande. El grupo del francés efectuó un pormenorizado estudio cinemático de la zona, teniendo en cuenta las corrientes y las mareas. En paralelo, otros especialistas escrutaron los diarios de a bordo de los más de 50 barcos que vieron cómo el Santo Cristo se iba a pique aquel 5 de noviembre de 1702. Al final, un robot submarino izó a superficie un pedazo de madera encontrado a 560 metros de profundidad. Las posteriores pruebas del carbono 14 determinaron que pertenecí­a a la misma época que el Maracaibo. Para el Gobierno, en cambio, ese análisis no es determinante.Y al menos oficialmente, la leyenda continúa.

Fuente: Faro de Vigo
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Mié Feb 11, 2009 9:04 pm

Una larga tradición en el litoral cantábrico

La construcción naval ha sido, desde antiguo, una de las grandes especializaciones de las poblaciones costeras de Cantabria. A diferencia de lo que sucedí­a en otros lugares del litoral español, como Asturias, Galicia, Andalucí­a o Levante, dedicadas casi en exclusiva a la pesca y al comercio, las provincias de Cantabria, Vizcaya y Guipúzcoa desarrollaron desde la Edad Media numerosos astilleros en los que, además de pequeños barcos de pesca, se botaban enormes balleneros, embarcaciones para el transporte de mercancí­as y, lo que es más importante, sofisticados galeones militares destinados a dar escolta a las flotas que participaban en la llamada 'carrera de indias'.

En Cantabria, los astilleros militares se emplazaron al abrigo de sus bahí­as: San Vicente de la Barquera, Santander, Guarnizo, Santoña, Colindres... También en el Paí­s Vasco sucedió lo mismo, y los astilleros quedaron dispuestos a lo largo de los espacios más resguardados de su litoral, como Pasajes, Orio o Zumaia en Guipúzcoa y Ondárroa, Lekeitio y Deusto en Vizcaya.

Tratándose de factorí­as en las que se construí­an y armaban galeones de guerra, primero, y naví­os de lí­nea, después, la protección tení­a por objeto evitar el saqueo de los astilleros por parte de las armadas enemigas. La construcción naval era, por entonces, la tecnologí­a militar más sofisticada, y cada barco constituí­a no sólo una enorme inversión para el Tesoro Real, sino que sus planos, sus medidas, sus lí­neas y las proporciones de sus cuadernas representaban, además, auténticos secretos de estado, a los que el enemigo no debí­a acceder en ningún caso.

Desde el Descubrimiento de América, en 1492, hasta un par de décadas antes de la batalla de Trafalgar, en 1805, la inmensa mayorí­a de las embarcaciones que integraban la Armada Española fueron construí­das en los astilleros de Guipúzcoa, Vizcaya o Cantabria, y su artillerí­a fundida en las factorí­as de la Real Fábrica de Artillerí­a de Liérganes o La Cavada. Sin esos astilleros, las posesiones de la Corona de España jamás habrí­an podido extenderse como lo hicieron. Y en ese proceso, siguiendo la metáfora utilizada por el historiador Casado Soto, Cantabria, Vizcaya y Guipúzcoa fueron el «Cabo Cañaveral de su tiempo», donde residí­a la más avanzada tecnologí­a.

Fuente: Diario Montañes
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Re: Noticias sobre la Historia militar

Notapor A.M.E. Nº 4 el Dom Feb 15, 2009 1:18 pm

Misiones de paz. Pioneros españoles en la guerra de Vietnam

VIRGINIA Rí“DENAS Actualizado Domingo, 15-02-09 a las 12:42

Al general Antonio Velázquez Ribera no hace falta que nadie le venga con pelí­culas. «Lo que yo vi en Vietnam es el “Platoon”de Oliver Stone: americanos a los que les importaba un carajo la vida de los otros porque lo único que querí­an era volver vivos a su paí­s, y que habí­an planteado la misma guerra de guerrillas que el Vietcong, donde “platoon”no es más que un pelotón, en hombres como una sección de las nuestras, veintitantos, en medio de combates muy duros, pero muy bien apoyados por el aire, donde eran los amos. Oí­amos un motor y te decí­an “recuerda siempre que ése es el sonido de los nuestros”y eso aliviaba mucho la tensión. O no tanto: Volando en uno de sus helicópteros camino de Saigón vi que empezaron a ametrallar al suelo; pregunté si nos estaban bombardeando, porque no habí­a oí­do nada, y un piloto que llevaba escrito en el casco “González”me respondió que “hay que gastar la munición que se caduca”y que estábamos sobre una “zona de tiro libre”, o sea que, o no habí­a nadie, o los que habí­a eran enemigos; y allí­ habí­a gente. Eran las bajas “colaterales”que luego nos llegaban al hospital de Go Cong con unos agujeros así­ de grandes en la espalda. Recuerdo que no pude sino soltarle una barbaridad, “¿y por qué no le tira al coño de su madre?”».

Velázquez tení­a 25 años, acababa de salir de la Academia en julio del 68, se habí­a casado en octubre y en marzo siguiente cuando partió hacia la sangrí­a de Vietnam estaba esperando una hija. ¿Y qué pintaba el entonces teniente médico Velázquez junto a una decena de militares españoles en un hospital de mala muerte en el delta del Mekong, en el mismo ombligo de la terrible guerra de la que tanto habí­an oí­do hablar? Simplemente, servir como voluntarios en la primera misión de ayuda humanitaria de nuestras Fuerzas Armadas

«Salimos de España muy discretamente. El Gobierno no querí­a hacer público su apoyo a EE.UU. aunque oficialmente estábamos con Vietnam del Sur. Se montó una buena discusión en las Cortes de entonces porque el ministro de la Guerra querí­a mandar tropas a luchar contra el comunismo, pero el ministro de Exteriores, Castiella, se opuso, y Franco cortó la polémica con la decisión de que fueran militares sanitarios, pero no combatientes. Los americanos querí­an que se viera que allí­ habí­a un paí­s occidental, pero Máximo Cajal, entonces embajador en Tailandia, se afanó en que nuestra presencia resultara casi invisible, hasta el punto de que no querí­a ni que lleváramos uniforme». Era el guiño de Franco a los americanos en el marco de los acuerdos entre ambos paí­ses y que se inscribió a través de la Oficina de Asistencia Militar del Mundo Libre (FWMAO) como Misión Sanitaria Española de Ayuda a Vietnam del Sur.

«Polí­tica y militarmente su guerra la tienen perdida debido a que el comunismo social agrada al pueblo», escribió Franco a Johnson antes de enviar 30 militares a Vietnam

Un apoyo para una guerra que el Caudillo ya daba por fracasada. «Polí­tica y militarmente —le escribió en agosto de 1965 a Lyndon B. Johnson— su guerra la tienen perdida debido a que el comunismo social agrada al pueblo vietnamita ya que ofrece más posibilidades que su sistema liberal occidental». Es más, el general español —según consta en la misiva que se conserva en los Archivos del Departamento de Estado norteamericano— le espetó al presidente de EE.UU.: «No conozco a Ho Chi Minh, pero por su historia y su empeño en expulsar a los japoneses primero, a los chinos después y a los franceses más tarde, hemos de conferirle un crédito de patriota al que no puede dejar indiferente el aniquilamiento de su paí­s. Y dejando ahora su carácter de duro adversario, podrí­a ser, sin duda, el hombre de esta hora, el que Vietnam necesita». No consta la reacción de Johnson, al que debió helársele la sangre ante el elogio a su terrible enemigo por parte del dictador español que demostró una lucidez y visión estratégica muy superior a la del Pentágono.

El primer equipo de militares llegó a Saigón en septiembre de 1966 y desde entonces, y hasta cinco años después, la bandera española ondeó en el delta del Mekong. Vestidos con uniformes de faena americanos, que se resistí­an a usar por si se le confundí­a, protegidos por un chaleco antibalas y un casco, y armados con un fusil M-40, treinta militares españoles llevaron a cabo una misión tan desconocida que a su discretí­simo regreso, como relata a D7 el único de aquellos expedicionarios que llegó a general, «se me acercó un comandante y me preguntó que si no era muy joven para haber estado en Ifni, a la vista de la cruz roja que llevaba. Cuando le dije que era por Vietnam exclamó “¿es que se va usted a cachondear de mí­?”Luego, años después, el coronel Faúndez, que tení­a mucho prestigio, solicitó al entonces ministro de Defensa, Eduardo Serra, que le hiciera general honorí­fico a su retirada, pero se lo negó porque haber estado en Vietnam no era mérito suficiente. Yo no sé si con haber estado allí­ bastaba, pero le aseguro que hací­a falta ser muy valiente para ir a esa guerra en aquel momento».

Al propio Velázquez, que se embarcó en la aventura dos años después de iniciada la misión, se lo dijo su padre, también médico militar. «Luego, me lo propuso mi coronel. Aquella era una guerra mí­tica para nosotros, muy rechazada por la sociedad occidental, más que hoy la de Irak. Yo fui con los ojos cerrados. Tení­a muchí­sima ilusión y muchí­simo miedo. Fue una experiencia muy bonita, —me cuenta el general desde su retiro ceutí­—, pero también muy triste porque se veí­an cosas muy malas».

El drama de los niños
A este médico, «por ser el más nuevo», le tocó atender Pediatrí­a, que nadie querí­a, en el hospital provincial de Go Cong, a 46 kilómetros al sur de Saigón, un ruinoso edificio iluminado por un generador donde las madres acompañaban a sus hijos tendidos sobre hojas de palma, amontonados de dos en dos y hasta de tres en tres. «Las condiciones de trabajo eran francamente difí­ciles, lo mismo que las condiciones de vida en medio de aquella guerra civil. La comunicación con España era inexistente, salvo las cartas que nos enviaban nuestras familias y las que nosotros les escribí­amos a ellos y que recibí­amos con ocho dí­as de retraso. Nunca pude hablar con Madrid, ni con mi mujer... Del nacimiento de mi hija Carmen, que nació el 14 de julio, me enteré diez dí­as más tarde. Es verdad que el ejército regular de Vietnam del Norte no llegaba hasta allí­, pero todo estaba plagado de guerrilleros. Se oí­an ráfagas de disparos y no se veí­a nada. También es cierto que no vení­an a por nosotros porque atendí­amos a la población civil —la mayorí­a vietcongs—, pero si te caí­a un morterazo encima te la liaban. Yo llegaba a la consulta y elegí­a a los más graves de los 300 chiquillos que podí­an estar esperando y de los que todos los dí­as se me morí­an tres o más. Faltaban medicamentos, faltaba sangre... Habí­a malaria, cólera, disenterí­a, paludismo... Y luego estaban los heridos. Fue terrible».

Los recuerdos de Antonio Velázquez están cuajados de anécdotas, de muertes, de vida y amigos, y hasta de milagros. «Lo peor era la sensación de inseguridad. No sabí­as por dónde te podí­a venir un atentado; dónde estaba el amigo o el enemigo. Una tarde paseando me topé con un trabajador del hospital. “Váyase a casa que esta noche bum-bum”, y efectivamente esa noche bombardearon. Otro dí­a fuimos a Saigón, a casa de un americano que estaba casado con una española y que celebraban la Fiesta Nacional, entonces el 18 de julio, y la vuelta era muy complicada porque habí­a que atravesar varios brazos de rí­o; nos detuvieron unos guerrilleros vestidos con ese esquijama negro y el gorro cónico tí­pico y nos dimos a conocer como médicos españoles, “taibanha”(españoles), lo primero que aprendí­ a decir en vietnamita, y nos dejaron pasar. Al dí­a siguiente, los americanos nos contaron que justo después de dejarnos pasar habí­an atacado uno de sus puestos».

General Bernal: «La existencia de misiles SAM-7 en manos de grupos incontrolados nos obligaba a volar a 15 metros de altura. Una rama destrozó el plano del aparato»

También Velázquez se pudo traer de su primera guerra el recuerdo de otros españoles que 110 años antes tomaron Saigón a las órdenes del coronel Palanca: un monumento cerca de la catedral les rendí­a homenaje. «La estatua ya no existe —lamenta—; de aquello no queda nada, y muy pocos españoles saben algo».

En la guerra de Cochinchina
Pero el coronel José Antonio Pizarro, doctor en Historia y profesor en el Centro de Estudios de la Defensa (Ceseden), estudió bien aquella toma de Saigón por tropas españolas y francesas, de la que el próximo 17 de febrero se cumplen 150 años. Fue la guerra de la Cochinchina (sur de Vietnam) a la que se embarcaron 1.500 españoles procedentes de la Capitaní­a de Filipinas tras la decapitación del vicario apostólico del Tonkí­n central, el dominico español Dí­az Sanjurjo, en medio de una terrible persecución contra los católicos. «Desembarcaron en la famosa bahí­a de Da Nang —que volverá a ser fundamental en la guerra del Vietnam (1958-75)—. En nuestras filas habí­a muchos soldados tagalos, más habituados a las enfermedades tropicales, que son el gran enemigo de la expedición, hasta el punto de que cada hombre causa baja al menos cuatro veces. Se enfrentan al paludismo, amebas, serpientes y a las hormigas rojas que podí­an devorar a los heridos. Piense que los chinos desisten de conquistar Vietnam tras más de mil años de intentos al tratarse de un territorio mitad jungla y mitad calcáreas, que se presta muy bien a la defensa y muy mal a la invasión». Por eso se apuesta por la toma de Saigón, al sur, y cortar el suministro de arroz al norte. «A la ciudad —relata Pizarro— entró una compañí­a de cazadores, una unidad de ingenieros, de artillerí­a y una dotación de desembarco del buque Elcano, junto a los militares galos. Al final, 233 españoles y 322 franceses defienden Saigón de unos vietnamitas de los que ya entonces se dice que eran muy expertos en el movimiento de tierras, un trabajo de hormigas con el que cavaban hasta las mismas trincheras del enemigo».

En mayo de 1862, el emperador vietnamita Tu Duc pidió iniciar las negociaciones de paz, y así­ se alumbró el tratado por el que nací­a la Indochina francesa, «que fue la perla del imperio galo, con minas, arroz, caucho... Para los españoles, enviados por el Gobierno de O'Donnell sin el más mí­nimo proyecto polí­tico —subraya el coronel—, no hubo resultados a pesar del magní­fico trabajo de nuestra gente, sólo una indemnización de guerra, escasa y tardí­a, y un montón de tumbas».

Bautismo de paz
Ciento treinta años después, el 1 de abril de 1989, ocho aviones C-212 Aviocar del Ala 35 (Getafe), y un C-130 Hércules del Ala 31 (Zaragoza) en la última fase de la misión, comenzaban a operar en el sudoeste de África para cumplir el mandato de «asegurar la rápida independencia de Namibia a través de elecciones libres e imparciales bajo el control y supervisión de las Naciones Unidas». Una actuación que cerraba un proceso de casi 25 años de gestiones diplomáticas y diez de preparación, y con la que España iniciaba oficialmente su andadura en misiones de la ONU y, además, por partida doble ya que, simultáneamente, recibí­a otra solicitud para estar en Angola. Para este nuevo escenario de colaboración de nuestras Fuerzas Armadas, bajo el Gobierno de Calvo-Sotelo, hubo que elaborar una serie de directrices a las que se ajustarí­a la participación española y Defensa seleccionó a un grupo de oficiales para ser formados, instruidos y adiestrados en el planeamiento y ejecución de este tipo de operaciones.

A través de sucesivas rotaciones de tres meses hasta marzo de 1990, pasaron por Namibia 250 militares del Ejército del Aire, ninguno de ellos soldado de reemplazo y sólo al final voluntarios. El general Pedro Bernal, entonces teniente coronel que mandó a los militares españoles en el segundo destacamento —el primero lo llevó el teniente coronel Ferrús mientras Bernal hací­a las labores de apoyo desde Getafe—, explica hoy que el terreno ofrecí­a muchas dudas en cuanto seguridad «porque no sabí­amos hasta qué punto las partes iban a respetar los acuerdos. De hecho, al principio en el norte habí­a choques importantes, hubo 300 guerrilleros y 30 soldados sudafricanos muertos. Tení­amos ante nosotros una superficie similar a la de 1,5 España y dos desiertos fabulosos, el del Karajal y el de la costa de Namibia. Y el transporte aéreo era esencial y para todo: la disponibilidad media fue superior al 90% y la efectividad del 100%. Además, la existencia de misiles SAM-7 en manos de grupos de incontrolados al norte, que ya habí­an derribado un helicóptero, obligaba a volar a 15 metros de altura, con el riesgo de choques de aves y la dificultad de maniobrar. La colisión con la rama de un árbol nos obligó a cambiar un plano completo de un avión». Por si fuera poco, el fino polvo del desierto formaba una invisible capa sobre los motores e impedí­a su refrigeración, los servicios de control de tráfico aéreo quedaron reducidos a la capital y hubo que operar «radiando a ciegas», las tormentas afectaban a los aparatos eléctricos y las condiciones de vida no eran mejores que las de trabajo.

El general Bernal, casado y con tres hijos, se convirtió en padre para todos aquellos hombres. Más aún, en confesor. «He oí­do confesiones en mi despacho que no las ha oí­do el sacerdote. Le decí­a al cura, “¿y tú a cuántos has confesado hoy? Yo, a veinte”, “pues yo a ninguno”, respondí­a. Incluso se presentó un matrimonio que yo como jefe de destacamento casara a su hija con un cabo primero con el que salí­a. El hombre miraba horrorizado. Fue duro estar en un sitio en donde no habí­a con qué entretenerse...»

«Encajamos muy bien con los sudafricanos, pero tuve que dar orden de que no confraternizaran con ellos y sobre todo de puertas para afuera porque en todos los bandos se veí­a a la ONU que favorecia al contrario, lo mismo que sucedió con los nativos, más proclives al SWAPO, movimiento de liberación, con los que la relación humana era muy fácil y muy directa. Nuestro médico, en las horas libres, atendí­a a la población, que formaba largas colas. Una vez vi allí­ a una princesa herero ataviada con un traje victoriano».

«Me fui más contento que unas pascuas porque podrí­a poner a prueba mi capacidad y conocimientos. Pero también iba con el peso de la posibilidad de hacer frente a un accidente mortal, para lo que me preparé un protocolo de uso para casos de fallecimiento».

Jamás lo utilizó. Finalizada la misión, el 6 de abril de 1990 el estandarte del Ala 35 recibió la Corbata de la Orden de Isabel la Católica.

Fuente: ABC

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El teniente coronel Pedro Bernal, hoy general, al mando de la fuerza española en Namibia

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Los vietnamitas condecoran al teniente médico Velázquez (en primer plano, el capitán Rojas)

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El entonces teniente médico Antonio Velázquez, hoy general en la reserva, tras una defensa de sacos terreros y junto a un soldado vietnamita en el delta del Mekong. Era el año 1969

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La casa de los militares españoles en Co Gong con el cartel de Misión Sanitaria Española
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