Historia de lo nuestro

Todo sobre la Segunda Guerra Mundial y conflictos anteriores

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Re: Historia de lo nuestro

Notapor BND el Sab Jun 22, 2013 1:19 pm

EL TRÁGICO AMOR JUDÍO DE ALFONSO VIII

El campeón de las Navas de Tolosa, casado con la hija de Leonor de Aquitania, habría sido víctima de una conjura que acabó por degollar a su bella amante hebrea.

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Los amores entre Alfonso VIII, campeón de las Navas de Tolosa, y la judía de Toledo, han ido dejando un bellísimo rastro literario hasta nuestros días. El argumento es bien sencillo. Alfonso, que estuvo casado con Leonor de Plantagenet, hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania y, por lo tanto, cuñado de Ricardo Corazón de León y de Juan sin Tierra, se enamora perdidamente de una bellísima judía, a la que Lope bautiza para siempre como Raquel. El rey se encierra con ella siete años en su palacete toledano de La Galiana, también conocido como La Huerta del Rey, olvidándose de su esposa y desatendiendo el gobierno de Castilla, pronta a romper la tregua con los moros. Una conjura de nobles, instigada por Leonor y por la Iglesia tras la derrota de Alarcos, pone trágico fin a esos amores, desencadenando la furia del rey, que aún tardará años en hacer las paces con la reina, paz que sella construyendo el Monasterio de las Huelgas donde están enterrados.

El tema fue tratado desde la óptica antisemita del Siglo de Oro, y la xenófoba del XVIII contra los ilustrados borbones, y también por la medievalista del posromanticismo alemán. Quizá Feutchwanger, gran amigo de Bertold Brecht, lo eleva a la categoría de obra maestra a mediados del siglo XX con su prodigiosa novela. El único rastro histórico de esta apasionada historia de amor se debe a Alfonso X el Sabio, quien reinó un siglo después de haber ocurrido los hechos, si es que no son puramente legendarios, y quien cuenta que Alfonso “pagóse mucho de una judía que auie nombre Fermosa, e olvidó la muger, e ençerróse con ella gran tiempo en guisa que non se podié partir d’lla por ninguna manera, nin se pagaua tanto de cosa ninguna: e estouo ençerrado con ella poco menos de siete años… Entonçe ouieron su acuerdo los omes buenos d’l reino cómo pusiesen algún recado en aquel fecho tan malo e tan desaguisado… e con este acuerdo fuéronse para allá: e entraron al rey diziendo que queríen fabrar con él: e mientras los unos fabraron con el rey, entraron los otros donde estaua aquella judía en muy nobres estrados, e d’golláronla”.

Historia o leyenda, el tema ha sido abordado desde la óptica antisemita del Siglo de Oro, la xenófoba del XVIII contra los ilustrados borbones, y también por la medievalista del posromanticismo alemán, con poemas, obras teatrales y novelas como “Las Paces de los Reyes y Judía de Toledo”, de Lope de Vega (1617), quien bautiza a Fermosa con el nombre de Raquel ya para siempre. Entre otras obras, le siguen “La desgraciada Raquel”, de Antonio Mira de Amescua (1625); “La Judía de Toledo”, de Juan Bautista Diamante (1667); “Raquel”, de Vicente García de la Huerta (1778) y “Die Jüdin von Toledo”, de Franz Grillprazer (1851). Mediado el siglo XX, Lion Feuchtwanger, gran amigo de Bertolt Brecht, quizá eleva el tema a obra maestra con su documentadísima “Spanische ballade” o “Die Jüdin von Toledo” (1955, novela adaptada al teatro por Kristo Sagor en 2012) pues, además, teje el relato desde el punto de vista judío. “La historia de Fermosa, amante de Alfonso VIII”, de Abraham S. Marrache (2009), es la más reciente incursión en este romance… y no será la última.


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Re: Historia de lo nuestro

Notapor BND el Sab Jun 22, 2013 6:49 pm

Puede haber sucedido que habiendo muerto su amor judío por una conjura palaciega y pensando Alfonso VIII "con la bruja no vuelvo, (su esposa)" , se dijo: y ahora que hago?, entonces se la agarro con Al-Nasir, lo que lo llevó a la Batalla de Las Navas unos años mas tarde.
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Re: Historia de lo nuestro

Notapor BND el Sab Jul 06, 2013 11:33 am

Del 6 al 26 de Julio de 1937. 76 años de la Batalla de Brunete

BRUNETE, SANGRE Y MUERTE EN UNA DE LAS BATALLAS MAS CRUENTAS DE LA GUERRA CIVIL

Entre el 6 y el 26 de julio de 1937, la República trató de levantar el sitio de las tropas franquistas sobre Madrid en una contienda que produjo cerca de 40.000 bajas

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El líder comunista «El Campesino» dirige las operaciones en Villanueva de la Cañada.


Dolor, valentía, y una ingente cantidad de víctimas. Con estos términos se podría definir la batalla de Brunete, un choque de fuerzas en el que, desde el 6 julio de 1937, las tropas de la República se enfrentaron al ejército de Francisco Franco en las afueras de Madrid. Aquel caluroso verano, la actual capital española quedó consternada ante las casi 40.000 bajas que se produjeron, una cifra que, a la postre, convertiría este enfrentamiento en uno de los más cruentos de la Guerra Civil. [Galería de imágenes: el estado actual del campo de batalla]

Sin embargo, también se vivieron también grandes actos de arrojo y valor por parte de soldados de ambos bandos. Y es que, durante casi un mes, miles y miles de combatientes soportaron unas penosas condiciones de vida mientras trataban de obviar el temor a que una bomba cayera sobre su cabeza y oían como las balas silbaban a centímetros de sus orejas.

La defensa de Madrid

Para entender los sucesos que motivaron la cruel batalla de Brunete es necesario viajar en el tiempo hasta 1937, apenas un año después del inicio de la Guerra Civil. Concretamente, hace ya 76 veranos, el ejército de Franco había tomado posiciones en varios terrenos de la Península Ibérica tras declarar la guerra a la zona republicana.

«En julio del 37 la República tenía como terrenos propios, en primer lugar, toda Cataluña, Levante, buena parte de Andalucía, Castilla la Mancha y Madrid en lo que era llamado el Frente del Centro. Por otro lado, también disponía de la Cornisa Cantábrica, Santander y Asturias (el Frente del Norte)», explican en declaraciones para ABC Ernesto Viñas y Ángel Rodríguez, miembros del grupo «Brunete en la memoria» e investigadores -desde hace más de 12 años- de todos los sucesos relacionados con la batalla de Brunete.

Eran tiempos de guerra y duros combates, pues las tropas franquistas buscaban con ferocidad tomar Madrid, el símbolo de la resistencia republicana. «En esta etapa habría que hablar de una situación relativamente favorable para la República en el Frente del Centro, ya que primero rechazaron a las fuerzas del ejército de Franco en el asalto frontal a Madrid y después en las tres grandes batallas que acontecieron en torno a la ciudad», determina Viñas.

Al final, y tras varios ataques frustrados, las tropas franquistas decidieron poner sitio a la ciudad y dedicar sus esfuerzos a la conquista del norte. «Cuando llegó el verano de 1937 las operaciones más importantes ya no estaban en torno a Madrid. Franco fijó su objetivo en la cornisa Cantábrica ya que la ciudad resistía bien y era muy complicado, debido a la fortaleza creciente del ejército republicano de la zona centro, tener las ganancias territoriales que buscaba», completa el experto.

Una batalla de distracción

No obstante, no todo marchaba bien en el bando republicano. Y es que, aunque el centro resistió el envite de los franquistas a base de fusil y artillería, el Frente del Norte pronto acusó los continuos ataques. «El problema es que entre el Frente del Centro –conectado con los puertos a los que llegaba la ayuda soviética- y el del norte estaba la ancha Castilla la Vieja dominada por el ejército de Franco, y, por lo tanto, la República no tenía forma de operar directamente sobre él», completa Viñas.

Con el paso de los días, y como los mandos republicanos temían, la fuerte presión de las bien entrenadas tropas franquistas terminó por minar la Cordillera Cantábrica, que pidió ayuda a Madrid. «Sólo se podía hacer una operación de diversión estratégica, es decir, atacar en un escenario que no es aquel al que quieres ayudar. La República pretendía obligar a Franco a sacar sus tropas del norte a cualquier precio», determina el experto.



Tras largas deliberaciones, y ante la urgencia de ayudar a sus compañeros en el norte, los mandos republicanos decidieron asaltar a las tropas de Franco. Sin embargo, en un principio no hubo consenso sobre el lugar en el que llevar a cabo la ofensiva. «Se pensó primero en una operación en Extremadura que cortara el territorio que dominaba Franco en dos. No obstante, eso implicaba mover las tropas mucho, lo que hacía perder el factor sorpresa y obligaba a alejar las tropas de Madrid», añaden Viñas y Rodríguez.

Finalmente, los altos mandos republicanos tomaron la decisión: iniciarían una gran ofensiva en las afueras de Madrid, lo que les garantizaba, entre otras cosas, poder retirarse a lugar seguro si algo fallaba. «El ejército de la República buscaba dos objetivos: El estratégico, que consistía en aliviar al frente del norte; y el táctico –el más cercano-, que pretendía despejar el entorno de Madrid de la presión del ejército franquista alejando 20 kilómetros el frente de la ciudad».

El plan para cercar a Franco

Una vez decidido el lugar en el que se llevaría a cabo el asalto, se estableció que la operación estaría formada por dos ataques que se realizarían de forma simultánea. El primero, a cargo de los cuerpos de ejército V y XVIII, buscaba romper las líneas franquistas en Brunete partiendo desde un sector ubicado entre Valdemorillo y Villanueva del Pardillo (a unos 30 kilómetros de Madrid), Por su parte, la segunda acometida –al frente de la cual se encontraba el Cuerpo de Ejército de Vallecas- pretendía traspasar a las tropas de Franco desde Usera.

La finalidad, según Viñas, era que ambas tenazas avanzaran por la retaguardia enemiga y, tras recorrer unos 10 kilómetros, se encontraran en torno a Alcorcón, un pueblo ubicado aproximadamente a 13 kilómetros de Madrid. Este movimiento dejaría a las tropas de Franco rodeadas de enemigos y permitiría a los republicanos cortar sus suministros.

Sin embargo, el plan era más que arriesgado, pues frente a ellos se situaba un ejército curtido en mil batallas. «En el bando franquista la mayoría de sus oficiales eran gente capacitada, personas que habían hecho su vida profesional en el ejército y que, además, venían en muchos casos del ejército del norte de África, o sea que tenían una experiencia bélica relativamente reciente. No eran como los mandos peninsulares, que estaban más acostumbrados a una vida de cuartel, sino que habían tenido una experiencia militar directa y en primera línea en el Riff», completa Viñas.

Tropas en combate

En cambio, conseguir poner en práctica este plan de forma efectiva obligaba a la República a movilizar un gran contingente militar. «Por parte Republicana lucharon, sumando el Ejército de Maniobra y el Ejército de Vallecas, entre 80.000 y 85.000 combatientes -los cuales no estuvieron simultáneamente presentes en el campo de batalla-. En este número entrarían, además de la infantería, todas las unidades de apoyo», añade el experto.

A su vez, los oficiales tuvieron bajo su mando más de un centenar de vehículos blindados y unos 250 aviones entre cazas y bombarderos. Finalmente, también se ordenó el desplazamiento de 200 de piezas de artillería con las que bombardear el frente franquista. Por su parte, los defensores contaban al inicio de la ofensiva con unos pocos batallones que, con el paso de las jornadas, fueron aumentando hasta sumar unos 60.000 hombres. Además, no disponían en principio ni de tanques ni de artillería.

El sangriento asalto inicial

Tras la organización del operativo y el traslado de las tropas, los mandos dieron la orden de dar comienzo a la batalla en la noche del 5 al 6 de julio. Así, con el fusil entre las manos y varias granadas en los correajes, las tropas republicanas partieron bajo la protección de la luna. Todo estaba listo, y tenían a su favor el factor sorpresa.

No obstante, antes que el grueso del ejército ya había partido la 11ª División al mando de un antiguo cantero reconvertido en oficial: Enrique Líster. Esta unidad, amparándose en la oscuridad, consiguió atravesar varias posiciones franquistas sin ser vista y llevar a cabo uno de los primeros objetivos de la operación en aproximadamente una hora. «Las tropas de Líster hicieron 10 kilómetros de noche por campo enemigo sin ser descubiertas, se plantaron ante Brunete y lo tomaron», explica Viñas.




El ejército franquista resistió la repentina embestida republicana
Una vez arrebatado el pueblo de Brunete, cuyos defensores fueron cogidos por sorpresa, comenzó el avance masivo. Sin embargo, lo que había sido un comienzo abrumador se tornó en desesperación cuando las tropas republicanas comenzaron a ser frenadas en masa, lo que ralentizó el ataque sorpresa e impidió la rápida llegada a Alcorcón.
«En Villanueva de la cañada las defensas, que estaban formadas por un batallón –unos 700 hombres- resistieron durante 12 horas. Este pueblo cayó a las 9 de la noche del 6 de julio. También hubo una posición en la sierra –llamada los Llanos- que, defendida por un batallón, aguantó hasta el 8. Villanueva del Pardillo empezó a ser asaltada el día 9 para caer el 11», determinan los expertos.

Tras varios combates, la férrea defensa franquista consiguió estancar el avance de los miles y miles de soldados republicanos. «Tuvo que ser desesperante para los defensores resistir en cada pueblo. Al fin y al cabo las tropas franquistas estaban rodeadas por todos lados y sabían que no iban a salir más que muertos o prisioneros», completa Viñas.

«La situación de los republicanos tampoco era mejor, pues atacaban desde campo abierto y sin un lugar donde protegerse o una posición fortificada. Además estaban urgidos por acabar con las resistencias del ejército de Franco para poder continuar con la ofensiva», añade el miembro de «Brunete en la memoria».




Tras 20 días de batalla, Franco retomó Brunete
Repentinamente todo se complicó. La unidad de Líster fue abandonada a su suerte por los mandos republicanos, que prefirieron tomar todas las posiciones que encontraban a ayudar a la 11ª División en su avance. Por su parte, el oficial se atrincheró y se dispuso a resistir a ultranza ante la imposibilidad de avanzar hasta los siguientes pueblos: Boadilla del Monte o Sevilla la Nueva. Este suceso fue crucial pues, aunque se logró traspasar Brunete, la operación se retrasó demasiado para los intereses de la República.
«Falló que no se reforzó a Lister en el momento clave. El mando republicano, que estaba al mando de Miaja, consideró que era más importante dejar tomadas las posiciones de retaguardia que avanzar con el enemigo embolsado a sus espaldas. Miaja pareció sentir una especie de timidez operativa, lo que impidió avanzar a la vanguardia. Además, al no conseguirse la ruptura por parte del cuerpo de ejército de Vallecas, a las pocas horas de haber iniciado la ofensiva se había comprometido el objetivo máximo, que era encontrarse en un punto cercano a Alcorcón, cerca del actual barrio de la Fortuna», completa el investigador.

Resistencia franquista

La suerte del Ejército de Maniobra cambió el día 12 cuando los mandos dieron la orden de pasar a la defensa. Tras casi una semana de avances limitados, la extenuación había vencido a los asaltantes, que renunciaron también a tomar dos posiciones de gran importancia táctica, los vértices Mosquito y Romanillos. De esta forma, los mandos daban por finalizada la fase ofensiva hasta nueva orden.

Todo lo contrario sucedía en el bando franquista que, tras defenderse a sangre y fuego, comenzaron a recibir refuerzos desde el exterior. «Llegaron a juntarse 5 divisiones del ejército de Franco: la Provisional del Guadarrama –que la mandaba Asensio-, la número 13 –que la mandaba Barrón-, la 150 –que mandaba Sáenz de Buruaga-, y las dos brigadas de Navarra (la 4º -mandada por Camilo Alonso Vega- y la 5º -que la mandaba Bautista Sánchez-). Eran todos militares de carrera acostumbrados a mandar grandes unidades y, seguramente, lo hicieron bien, pues primero frenaron a los republicanos, después les aplicaron un desgaste muy serio y finalmente pasaron a la contraofensiva», añade Viñas.

Además, la superioridad aérea que había tenido el bando republicano terminó con la llegada de la Legión Cóndor, los aliados alemanes de Franco. «El ejército de la República gozó en un principio de una notable pero breve superioridad técnica sobre los franquistas, pues había incorporado varios cazas Polikarpov I-16 e I-15. Sin embargo, con la llegada del Messerschmitt bf 109 alemán –que era un caza superior en velocidad y altura-, el ejército de Franco tomó ventaja en Brunete», explica Viñas.




Finalmente, fue difícil atribuir la victoria a uno de los bandos
Las fuerzas aéreas de ambos bandos mantuvieron aquellos días fuertes combates que también sufrieron los soldados, temerosos ante el fuego continuo que los cazas abrían sobre ellos. La situación comenzó a ser desesperada también para los militares heridos que, atrapados en las infectas trincheras, no podían ser evacuados debido al incesante fuego enemigo. Además, el agotamiento comenzaba a asediar a los dos bandos, pues dormir se hacía imposible ante la caída constante de bombas.
«Pasada la primera semana de superioridad republicana la alianza con Mussolini y Hitler le dio a Franco superioridad material, pues dispuso de más suministros, más artillería y aseguraba la reposición de bajas. A la República esto le resultaba más difícil, pues los envíos soviéticos tenían que pasar por el Mediterráneo y saltarse el bloqueo, o pasar por Francia, cuya frontera tan pronto se abría como se cerraba», sentencia Viñas.

La contraofensiva final

Tras varias jornadas, el 18 de julio fue el día en que los mandos nacionales decidieron pasar a la asalto contra las exhaustas tropas republicanas. Para ello, planearon una contraofensiva que protagonizarían las brigadas de Navarra, recién transferidas del norte por el del Ferrol al observar que sus líneas en el centro podían verse atravesadas. Sin embargo, y a pesar del ímpetu de las tropas de Franco -ansiosas por recuperar el terreno perdido y devolver el golpe a sus enemigos-, este primer contraataque fue detenido por el fuego combinado de varias unidades republicanas.

Todo cambió desde el día 22 de julio, jornada en la que las unidades franquistas, decididas a terminar con una batalla que ahora se les presentaba favorable, asaltaron varias posiciones republicanas del entorno del Guadarrama. Esta vez los republicanos tuvieron que retirarse inexorablemente, aunque lo hicieran combatiendo, dejando atrás a cientos de muertos y una parte de las posiciones que, con tanta sangre, habían conquistado en los primeros días. El repliegue, ordenado hasta el entorno de Brunete, llegó a ser huída cuando perdieron el cementerio bajo las bombas de la Legión Cóndor. Sin Brunete en manos republicanas, Franco recuperaba el pueblo símbolo de la batalla.

Los nacionales, por su parte, no siguieron avanzando y dieron por buena la conquista del territorio. El pueblo, que había sido centro de los combates 20 días antes, mostraba ahora un aspecto desolador. La guerra había llamado a su puerta para llevarse con ella miles y miles de jóvenes vidas.

Contando los muertos

Una vez acabada la contienda, quedaba por desgracia el trabajo más difícil, contar las bajas. Aquel aciago 27 de julio, el bando republicano perdió, entre heridos, desaparecidos y capturados, a casi 20.000 de sus compañeros. Por su parte, los franquistas sumaron un total de 16.000 bajas. Pero, sin duda, en esta batalla quien más perdió fue España, que vio fallecer a casi 7.000 de sus hijos.

A su vez, fue difícil atribuir la victoria a un bando. Y es que, por un lado, los republicanos consiguieron retrasar la ofensiva del Norte algo más de un mes y alejar el frente de batalla unos kilómetros de Madrid mientras que, por otro, el bando nacional logró poner en huída a su enemigo y retomar Brunete.

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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Orel el Mar Jul 16, 2013 3:48 pm

Interesante entrada de blog:
Algunos territorios desconocidos de España en el Mar Mediterráneo
10 de julio de 2013
http://blogdebanderas.wordpress.com/201 ... iterraneo/

1. Islas Chafarinas
A. Isla de Isabel II
B. Isla de Rey Francisco
C. Isla del Congreso

2. Islas Alhucemas
A. Peñón de Alhucemas
B. y C. Isla de Tierra e Isla de Mar

3. Peñón de Vélez de la Gomera

4. Islote Perejil

5. Isla de Alborán

http://blogdebanderas.wordpress.com/201 ... iterraneo/
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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Orel el Mié Jul 17, 2013 4:08 pm

Y sobre historia aeronáutica española:

Virgilio Leret y su mototurbocompresor
01.07.13
http://www.alpoma.net/tecob/?p=8342

"El motor de concepción Leret es verdaderamente ingenioso (…) El avión en donde hubiera probado en vuelo su motor tendría que haber sido de nueva concepción aerodinámica, específica para este nuevo tipo de motor. Los motores de [Frank] Whittle o [Hans von] O´Hain llegaron a volar [pioneros de los motores a reacción]. Los avatares de la Guerra Civil en España impidieron que el motor Leret comenzara a fabricarse. A buen seguro que, con los cambios que Leret preconizaba, su motor hubiera sido una realidad, con el consiguiente honor para su autor y para España."

Fragmento del artículo que, sobre Virgilio Leret, publicó el ingeniero aeronáutico Martín Cuesta Álvarez en el número 20 de la revista Aeroplano, año 2002, editada por el Ministerio de Defensa.

http://www.alpoma.net/tecob/?p=8342

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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Edu el Dom Jul 28, 2013 6:03 pm

Esto no es estrictamente militar, pero desde luego sí que es "lo nuestro". Reproduzco aquí el artículo que he publicado esta mañana en el blog "semosasi":

http://semosasi.blogspot.com.es/2013/07 ... -y-no.html

"Las cosas se hacen con el corazón y no se cuentan"

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Monumento a Ángel Sanz Briz en Zaragoza

En un país tan dado al olvido como éste no recordamos (como no puede ser de otra manera) la apasionante historia de un zaragozano que se la jugó, y de qué manera, para salvar la vida de 5.200 judíos, cuatro mil más que el famoso Oskar Schindler.

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Fotografía de Ángel Sanz Briz de la época

Ángel Sanz Briz, nacido en Zaragoza el 28 de septiembre de 1910, era un franquista convencido, que reverenciaba al dictador español y que luchó con los rebeldes durante la Guerra Civil. Había terminado sus estudios de Derecho y de la Escuela Diplomática.

Con estos antecedentes (y su más que probada fidelidad al régimen) fue destinado como ayudante del Encargado de Negocios de la Legación española en Budapest en 1942.
Recordemos: estamos en plena Segunda Guerra Mundial. La Alemania Nazi y la Unión Soviética se están zurrando de lo lindo por el Este de Europa y la primera no tardaría en empezar a perder terreno. Tanto que, en 1944, invaden Hungría, único país centroeuropeo que hasta entonces se había mantenido más o menos neutral.
Inmediatamente, el gobierno legítimo es reemplazado por uno pro-nazi, y el grupo fascista local, los "Flechas Rojas" logran una hegemonía no solo política, sino también social y paramilitar, colaborando con las fuerzas de ocupación.

Paralelamente, se inicia el mismo esquema de persecución y exterminio de los judíos que ya ocurría en el resto de la zona ocupada, desde Francia hasta Ucrania, quizá aún con mayor virulencia para recuperar el tiempo perdido.

Estos hechos indignan sobremanera a Sanz Briz y a su jefe, Miguel Ángel de Muguiro, que escribieron reiteradamente a Madrid poniendo en conocimiento los hechos que allí estaban ocurriendo.

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Ante el silencio cómplice del gobierno de Franco (que era aliado "de facto" de los alemanes, a pesar de su cacareada neutralidad), decidieron actuar por su cuenta. Eran incapaces de soportar los hechos injustos de los que eran testigos y que incluían (según una nota remitida a España el 25 de junio de 1944):

"Los judíos no podrán salir de sus casas más de 2 horas diarias y solamente por razón de actividades públicas o para realizar compras.
Queda prohibido a los judíos comunicarse por las ventanas.
En los refugios, habrá una sala para los judíos y otra separada para los vecinos, preferentemente en el lugar más seguro.
En los tranvías, los judíos solamente podrán ir en el segundo vagón.
Se prohíbe a los vecinos albergar a los judíos."


Los diplomáticos españoles recuperan un antiguo decreto de Primo de Rivera, de 1924 pero en ningún momento derogado, que concede automáticamente la nacionalidad española a todo judío sefardita (de origen español, descendiente de los expulsados por los Reyes Católicos en el siglo XV). El problema es que sefarditas en Hungría había muy, muy pocos. Menos de doscientos.

Muguiro, no obstante, no se deja vencer por esa contrariedad e interviene personalmente para detener un tren con 500 niños rumbo a Polonia, a los campos de exterminio. Sabiendo que iban a ser asesinados en cuanto llegasen, se la juega para conseguir visados para todos y despacharlos a Tánger, entonces bajo jurisdicción española.
Esa acción enfureció de tal manera a los alemanes y a los fascistas húngaros que el hombre fue expulsado del país inmediatamente, quedándose Sanz Briz como jefe de la Oficina... El problema es que estaba tan en el "ajo" como su antecesor.

El zaragozano consigue que el gobierno magiar le autorice a extender doscientos pasaportes con los que autorizar el traslado de los sefardíes, pero eso no era suficiente: entre que no encontraba descendientes de españoles y las injusticias y crueldades que veía hacia los semitas cada vez que salía a la calle, sabía que tenía que actuar de otra manera.
Así, empezó a interpretar de manera creativa el decreto de 1924: primero a los sefarditas. Después, a aquellos que tuvieran algún pariente en la Península. Posteriormente, al que hablase algo de castellano. Al final, a todo el que pudo buscarle alguna conexión, aunque fuera ficticia, con España.
De esta manera, los 200 pasaportes se le quedaron cortos enseguida. ¿Qué podía hacer para estirarlos? Pues, de nuevo, pensar creativamente: lo primero fue hacerlos servir para familias enteras en vez de para individuos. Cuando aún así hacía corto, empezó a crear series, de manera que cada número se podía alargar indefinidamente. Su único cuidado era que ningún pasaporte superase la fatídica segunda centena.

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Ejemplo de pasaporte familiar expedido por Sanz Briz


Finalmente, Sanz consiguió un compromiso de su gobierno: los judíos podrían entrar en España, siempre y cuando no se quedasen en ella. El destino de los afortunados acabaría siendo Portugal y, en mayor medida, Argentina. El problema era sacarlos de Budapest, con las comunicaciones comprometidas por la guerra y sin nadie que quisiera hacerse cargo de "escoria judía".

Naturalmente, los alemanes y los húngaros no eran tontos e intentaban adelantarse a los movimientos de Sanz Briz, robándole a los refugiados por los pelos, entrando en las casas y mandándolos, incluso andando, a los campos de concentración de Austria.

El encargado de negocios, entonces, hizo un movimiento más audaz y más arriesgado: con sus propios ahorros, alquiló siete edificios enteros en el centro de Budapest y los denominó "Anejo de la Legación Española", con grandes carteles en húngaro y alemán. Para rematar, colgó una gigantesca bandera delante de cada uno. Así, se convirtió en "territorio español", a salvo de las razzias de los nazis.

El truco funcionó solo a medias y varias veces, en mitad de la noche, incluso a medio vestir, Sanz Briz tuvo que acudir a toda prisa porque los Flechas Rojas o las SS estaban llevándose a "sus" protegidos. En esas ocasiones, el portero, un no judío empleado de la Legación, le llamaba por teléfono.

Ante el avance de las tropas soviéticas, el 30 de noviembre de 1944, Madrid ordena a Sanz Briz que abandone el país, lo que hace con pesar, alojándose en Berna (Suiza), desde donde siguió alertando del exterminio judío y escribió un informe en el que hacía un minucioso recuento: 5200 personas se habían acogido a su protección.
Sin embargo, en Hungría, en cuanto el joven diplomático cruzó la frontera, entraron a tropel en sus "casas protegidas".
Aquí entra en acción otra persona. Giorgio Perlasca, italiano, veterano de la Guerra Civil y desertor del Ejército italiano tras su capitulación ante los aliados en 1943.

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Giorgio Perlasca

Había trabajado con Briz desde que llegó a Hungría y, hasta que la ciudad fue tomado por la URSS el 16 de enero de 1945, sustituyó y hasta suplantó al español, logrando de esta manera contribuir a la salvación de 5200 inocentes. De ellos, se calcula que solo 200 fueron sefarditas.

Por estos hechos, Sanz Briz jamás recibió reconocimiento alguno en España. Tampoco su antecesor, Miguel Ángel de Muguiro. Perlasca, por su parte, sí fue homenajeado en su país (en el que, causalidades del destino, Sanz Briz fue embajador hasta su fallecimiento en el año 1980).

Cuando la periodista Paloma Gómez Borrero, que había oído a Perlasca elogiar a su antiguo jefe, le preguntó a Sanz Briz por qué nunca había dicho nada, éste, simplemente, respondió "las cosas se hacen con el corazón y no se cuentan".

Este héroe sí que recibió reconocimientos fuera de España. En Israel está nombrado "Justo entre las naciones", el título de más honor que puede recibir un "gentil".

FUENTES:
"Un español frente al Holocausto" -Diego Carcedo. Ed Temas de Hoy, 2000.
Documental "Angel Sanz Briz, el Schindler español", Antena 3 2011 http://www.youtube.com/watch?v=sMsVwSrfyeg
Wikipedia: Angel Sanz Briz
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Sanz_Briz
Wikipedia: Georgio Perlasca
http://en.wikipedia.org/wiki/Giorgio_Perlasca
Wikipedia: Miguel Ángel de Muguiro
http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_%C3 ... de_Muguiro
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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Orel el Dom Sep 01, 2013 12:49 pm

¿Para qué Piratas del Caribe si tenemos aventuras rodeadas de misticismo en nuestra Historia mismamente, jeje?
El día que la Armada española derrotó a los samuráis japoneses
21/08/2013

A finales del siglo XVI, la marina española se convirtió en la primera y única flota occidental en derrotar a estos fieros guerreros nipones
...
Estas batallas suponen la única evidencia histórica de un enfrentamiento armado entre europeos y samuráis.
...
Desde entonces los samuráis llamaron a los infantes de marina españoles «wo-cou» (peces-lagarto), en reconocimiento a la audacia con la que habían luchado y vencido en los Combates de Cagayán.

http://www.abc.es/tecnologia/redes/2013 ... hI.twitter
http://es.wikipedia.org/wiki/Combates_de_Cagay%C3%A1n
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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Aprendiz el Mié Ene 22, 2014 8:21 pm

Un poco de nuestra historia:

La épica travesía del navío «Glorioso»
Publicado por Agustín Ramón Rodríguez González el ene 20, 2014

En las postrimerías de la misma guerra en que Don Blas de Lezo se cubrió de gloria y éxito en la defensa de Cartagena de Indias, un solitario navío español iba a protagonizar una travesía verdaderamente épica, con pocas comparables en la historia mundial de la guerra naval, si es que hay alguna.

Se trataba del “Glorioso”, un navío de 70 cañones, construido en La Habana en 1740, grande y fuerte como eran los buques españoles de entonces, buena plataforma artillera y bien dotado para las duras travesías atlánticas, pero también, como solía pasar en el diseño español, ni muy veloz, ni muy maniobrable. Lo mandaba por entonces D. Pedro Mesía de la Cerda, cordobés de nacimiento, caballero de la Orden de Malta y un probado veterano de muchas campañas y combates navales. Su misión era traer a España cuatro millones de pesos duros en plata americana, superando el bloqueo de las muy superiores escuadras británicas.

A la altura de la isla de Flores, en las Azores, se avistó un numeroso convoy enemigo, escoltado por el navío “Warwick” de 60 cañones, la fragata “Lark” de 44 y un paquebote de 20, todos al mando del comodoro John Crooksanks, quien adivinando una magnífica presa, dejó el convoy al cuidado del pequeño y se lanzó con la fragata y el navío a la caza del buque español.

La fragata se adelantó, confiando en averiar el aparejo del español y retrasarle, dando así tiempo al “Warwick” para acercarse y rematarle. Era ya de noche, pero con luna llena y tan clara, que los enemigos combatían casi como a la luz del día. Pero las cuentas les salieron mal a los atacantes, pues el “Glorioso” dejó a la fragata tan gravemente averiada que se tuvo que retirar del combate, y luego hizo lo propio con el navío, que perdió su palo mayor y el mastelero de trinquete, debiendo retirarse vencidos y avergonzados los atacantes. Tal vez Mesía pudo haberlos rematado, pero sus órdenes eran estrictas y nada debía distraerle de su misión principal comprometiéndola: la de llevar el vital tesoro a España.

Las recriminaciones entre los vencidos fueron amargas, pero peor aún fue que el comodoro inglés fue sometido a un duro juicio por el Almirantazgo y separado del servicio por su evidente incapacidad.

El “Glorioso”, hechas las reparaciones más urgentes, divisó la costa de Finisterre pocos días después, el 14 de agosto, pero topándose nuevamente con una agrupación británica: el navío “Oxford” de 50 cañones, la fragata “Sorehan” de 24 y la corbeta “Falcon” de 14, que inmediatamente se lanzaron contra el solitario “Glorioso”, pensando que sería presa fácil para los tres. Pero tuvieron nuevo chasco, pues y pese a sus daños y bajas anteriores, el navío español los rechazó contundentemente, dando fondo en Corcubión dos días después y cumpliendo su misión, pues allí descargó el tesoro. Otra vez los capitanes británicos fueron sumariados y sufrieron las consecuencias en sus carreras.

En el pequeño puerto no se podían hacer más que reparaciones muy sumarias, y aunque el bravo “Glorioso” había perdido su bauprés, tenía el velamen, aparejo y jarcia muy dañados y la popa acribillada por sus enemigos, se preparó como pudo para llegar a Ferrol, pero su dañado aparejo y los vientos contrarios se lo impidieron tras varios intentos y le hicieron optar por arrumbar al sur, hacia Cádiz.

A la altura del Cabo de San Vicente, la tarde del 17 de octubre, le atacaron cuatro fragatas corsarias al mando del comodoro George Walker, una poderosa agrupación que sumaba 120 cañones y casi mil hombres entre todas. La insignia “King George” se adelantó y trabó combate con el navío español. Nunca lo hubiera hecho: pues a las primeras andanadas del “Glorioso”, perdió su palo mayor, dos cañones desmontados, siete muertos y numerosos heridos, debiendo retirarse inútil del combate. Las otras tres quisieron vengar a su jefe y atacaron a su vez, pero ya prevenidas, lo hicieron desde lejos.

A reforzarlas vino el navío “Darmouth”, de 50 cañones, que se lanzó a combatir a corta distancia, el resultado fue que, víctima del fuego español, voló por los aires, salvándose solo 14 hombres de su dotación de 300. Pero en un despiadado relevo, se acercó entonces el “Russell”, de 80 cañones, respaldado por las tres fragatas restantes.

Pese a todo ello, el “Glorioso” aguantó luchando hasta el amanecer del día siguiente, cuando ya sin palos, hundiéndose, consumidas las municiones y toda posibilidad de resistencia, con 33 muertos y 130 heridos en su dotación, averías y bajas que se sumaban a las de los anteriores combates, estando el resto de los hombres agotados por un combate de tantas horas, tuvo que rendirse. Tal era su estado que los ingleses no pudieron aprovechar su casco y lo desguazaron en Lisboa.

Los asombrados británicos trataron tan cortés como caballerosamente a Mesía y a sus hombres, maravillándose de que un aislado navío se hubiera batido sucesivamente con toda una escuadra de cuatro navíos, hundiendo a uno y averiando seriamente a dos más, y a siete fragatas, dejando al menos a dos gravemente averiadas. Toda una muestra de la pericia y el valor de los marinos españoles, que solo sucumbieron al aplastante número de sus enemigos. Sin olvidar el decisivo hecho de que habían cumplido escrupulosamente su misión de traer el tesoro.

Don Pedro Mesía llegó a Teniente General de la Armada y a ser Virrey de Nueva Granada, muriendo en Madrid en 1783. Su heroica campaña le valió la admiración de muchos, reflejando el propio Cadalso en sus “Cartas Marruecas” los hechos.

Hechos que, sin embargo, han permanecido prácticamente olvidados hasta que los trajimos a la luz, en nuestro trabajo “Victorias por mar de los españoles”, mereciendo luego incluso un gran artículo en el Semanal del ABC de D. Arturo Pérez Reverte.

Así eran entonces nuestros marinos, pese a una auténtica “leyenda negra” que nos los muestra muy distintos y que parece haber calado hondo, en abierta contradicción con los hechos históricos probados y la propia documentación y juicios británicos de entonces.



http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navegantes/2014/01/20/la-epica-travesia-del-navio-glorioso/


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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Orel el Mié Ene 22, 2014 9:23 pm

:c2
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Re: Historia de lo nuestro

Notapor dblog el Jue May 07, 2015 9:56 am

En esta entrada quiero colgar esta ilustración de factura propia del caza Nieuport 52 con el numeral 12-66 para introducir una referencia gráfica al primer puente aéreo de la Historia Militar, pues este avión, pilotado por Ramón Senra sirvió como escolta innecesaria a los aviones de transporte que fueron trasladando legionarios y regulares desde el Marruecos español a Sevilla, Jerez y Algeciras. Una vez más, España fue la vanguardia en la aplicación de innovaciones militares para sortear brillantemente problemas de difícil solución por vía convencional. En nuestro caso se trataba de eludir el bloqueo naval del Estrecho de Gibraltar impuesto por el Gobierno de la República a las fuerzas sublevadas en África para impedir su paso a la Península. Sin embargo, el total desentendimiento del frente aéreo creado por el reciente desarrollo de la aviación, permitió a Franco trasladar sus tropas impunemente ante las mismísimas barbas de la Flota republicana.


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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Kalma el Lun Feb 27, 2017 1:28 pm

Igualmente, aunque no es historia militar, me ha parecido bastante interesante esta entrevista. Como me ocurre a menudo, no se muy bien donde ponerla :oops: http://cultura.elpais.com/cultura/2017/ ... 28784.html
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Re: Historia de lo nuestro

Notapor PelotonRueda el Lun Feb 27, 2017 8:47 pm

Buenas.
Kalma escribió:me ha parecido bastante interesante esta entrevista

"...En cambio, el imperio español fue un milagro: 300 años de paz en un territorio de 20 millones de kilómetros cuadrados con gente diversa. Eso sí, aquí todos pensando en los indios que murieron en América mientras nadie se acuerda de los horrores de la época de Leopoldo II en Congo, la presencia de los ingleses en China o a la responsabilidad del imperio británico en la hambruna irlandesa… Por encima de eso hemos pasado de puntillas..."

El problema es que Hollywood sabe comer el tarro, y eso va a misa. :twisted:

Saludos.
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Re: Historia de lo nuestro

Notapor Tercio norte el Mar Jul 04, 2017 11:39 pm

http://www.defensa.com/espana/homenaje- ... oles-baler

Homenaje de Filipinas a los heroes de Baler, en memoria a ellos el 30 de junio es en Filipinas el dia de la amistad hispano-filipina.

Y que quitando 4 frikis de esto (al menos hasta la pelicula) nadie sepa ni quiera saber de esta u otras gestas o momentos gloriosos de nuestra historia..... :cry: nunca entendere porque parece que tenemos vergüenza de nuestra historia :a7
si vis pacem para bellum
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Enmascaramiento Baterías de 381 mm

Notapor kenubal el Lun Abr 29, 2019 12:08 am

Hola a todos. Hace tiempo un compañero me pasó el informe sobre el enmascaramiento de los grandes Vickers de 381 mm traídos a España como consecuencia del Plan de Artillado del Frente Marítimo de las Bases Navales de Ferrol-Coruña, Cartagena y Mahón de 1926. En esencia, este proyecto consistía en proteger las bases principales de la Armada con cañones de 381 mm. semejantes a los de los acorazados, aunque con tubos un poco más largos al permitirlo su asentamiento en tierra firme (45 calibres en el modelo de costa y 42 en el naval). Irían acompañados, como en los barcos por piezas secundarias de 152 mm. y otras antiaéreas menores.
Me pareció un trabajo muy interesante, así que lo he pasado a Word y lo he asociado a sus correspondientes fotos, que venían en otro archivo.
Creo que, aunque solo sea por publicarlo y que así se conserve, ya vale la pena traerlo y subirlo al foro.

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El enmascaramiento de una obra de fortificación en la Defensa de Costas, puede ser estudiado desde tres aspectos.

1º.- Evitar que el servicio de espionaje enemigo pueda adquirir información, o sea: buscar la impermeabilización.
2º.- Dificultar la localización por medio de reconocimientos aéreos, o sea: enmascaramiento contra aviones.
3.- Evitar que sea descubierto desde el mar y que pueda servir de blanco para apuntar los telémetros de los buques enemigos, o sea: enmascaramiento contra barcos enemigos, para dificultar sus tiros.

1º.-Caso .- La impermeabilización en tiempos de paz es casi imposible de lograr porque los propietarios de los terrenos colindantes con los de la obra militar tiene libre acceso a sus fincas y, desde ellas generalmente se observan sin dificultad, instrucciones, trabajos de artillado, etc datos que pueden ser perfectamente aprovechados por el espionaje.
En tiempos de guerra se puede impermeabilizar una zona, lo amplia que haga falta, evacuando la población civil que habite en casas próximas a las obras, desde las cuales sea fácil hacer observaciones, y, prohibiendo el acceso a fincas y caminos que se considere convenientes; pero esto en tiempo de paz no es posible por el grave quebranto que ocasiona a la población civil.
Si a esto se une el que los servicios de información enemigos seguramente tendrán situados en sus planos las principales Baterías modernas y que estas son en su mayoría de modelos extranjeros, se llega a la conclusión de que en este aspecto nada, o muy poco, cabe hacer a los Regimientos de Costa.

2º Caso .- Reconocimientos aéreos – Es muy difícil engañar a un experto observador al interpretar una fotografía de un trozo de costa. Además de los medios generales de identificación de las obras, que proporciona el estudio de las sombras y comparación de fotografías, hay en la fortificación de la costa un elemento indicador de las obras. Son las carreteras y caminos, líneas telefónicas, etc. ya que al cortarse de pronto una pista es señal evidente de que allí hay una pieza, puesto de mando, central, etc.
Contra eso cabe el multiplicar las falsas pistas y hacerlas de forma continua, o sea: Sin terminales, empalmando unas con otras y en caso de necesidad, construir las llamadas raquetas de final de línea en los tranvías urbanos.
Claro que esto no podrá efectuarse algunas veces por no permitirlo el terreno y habría que recurrir a falsos asentamientos de piezas y obras y, enmascarar éstas con redes y con los procedimientos empleados en campaña. De todos modos es problema de difícil solución y un enmascaramiento eficaz casi imposible de lograr, aún recurriendo a construcciones falsas, verdaderas fundas o cubriciones de obras militares con otras de enmascaramiento para darles apariencia civil, por ejemplo: a un puesto de mando, casa de labor o chalet de veraneo según las edificaciones próximas aconsejen.
Este sistema además de ser muy costoso, es de resultados muy discutibles en la mayoría de los casos y como antes se dice unas buenas fotografías aéreas los hacen inútiles casi siempre.

3º caso.- Observación y tiro naval.- La disimulación en este caso presenta mas posibilidades y a él nos vamos a referir estudiando primero las necesidades y luego el modo de hacerlo.
La escuadra enemiga tendrá situados en sus planos las Baterías y obras o sea sus objetivos; pero para tirar sobre ellos necesita que los telemetristas los descubran y los puedan visar apuntando sus aparatos, porque al barco en movimiento le es muy difícil, prácticamente imposible, hacer un tiro con puntería indirecta, utilizando un blanco auxiliar de la costa, por variar constantemente la paralaje o ángulo: Blanco Real - barco – Blanco auxiliar.
Es pues de gran interés para las Baterías de Costa disimular sus obras para que desde el mar se confundan con accidentes naturales del terreno o con obras de carácter no militar.
Lo mas importante es el enmascaramiento de las piezas. Puede lograrse construyendo obras ligeras que las tapen simulando piedras o montículos: pero este sistema tiene el inconveniente de su elevado coste y de que puede estorbar para el tiro, aparte del riesgo de que, si la obra como es natural, no tiene gran resistencia, puede la onda expansiva de algún impacto ya no directo, sino próximo, originar averías en ella y producir escombros que dificulten o incluso interrumpir el fuego.
El sistema de cubrir las piezas con redes tiene el grave inconveniente de su deterioro y que generalmente deben quitarse o recogerse en gran parte para el tiro. El enmascaramiento de las piezas con pintura es ineficaz, ya que desde el mar lo que se descubre es la silueta de aquellas, y el contraste que produce una superficie plana proyectada sobre el cielo; porque en el paisaje no se ven líneas rectas en los accidentes naturales. La pintura solo ayuda a enmascarar cuando la pieza se proyecta sobre el terreno y está hecha a base de colores iguales a los del campo, piedras, etc según las proximidades. Debe tenerse especial cuidado en que la pintura sea mate sin nada de brillo o con el menor posible para evitar los reflejos del sol que, en determinadas condiciones de ángulo de incidencia y altura sobre el horizonte pueden producirse reflejos visibles a grandes distancias que revelen la existencia de la obra.
El detalle más importante en una pieza es la faja de luz que se observa debajo de la caña al dejar de proyectarse este sobre el terreno próximo. Esta faja, visible a grandes distancias cuando se proyecta la caña sobre el cielo, es la que a toda costa debe hacerse desaparecer, bien con faldones que cuelguen del tubo, bien con tabiques o muretes que intercepten las visuales.

ENSAYOS PREVIOS

Fundado en todo lo expuesto se han hecho estudios para encontrar un modo de enmascaramiento que evitase en lo posible los inconvenientes señalados.
Se construyó una maqueta en escala 1:30 de una pieza de 381/45 con carapacho y plataforma giratoria (fig. 1).

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Se le adosaron unas crestas y aletas y se construyeron unos muretes que pueden observarse en las figuras 2, 3 y 4.

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Las crestas y aletas son de chapa con orificios para disminuir los efectos del empuje del viento y aligerar el peso. Estos orificios pueden hacerse hasta de cinco centímetros de diámetro sin que se descubran desde el mar a distancia de tiro (más de 4.000 metros).

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Hechas fotografías, se aprecia en la figura 5 la necesidad de los tabiques a, b y c para disimular la faja de luz que se ve debajo de la caña y que es el elemento que más fácilmente descubre una pieza en la costa. Estos tabiques o muretes pueden construirse en cualquier sitio de la explanada según convenga para el efecto de ocultación de la faja y la facilidad de su construcción y cimentación, procurando que sean lo más bajas posible.
Según las condiciones de cada pieza podrá convenir hacer mas de un juego de tabiques para facilitar el enmascaramiento y evitar que tengan dimensiones grandes.
En las fotos 6 y 7 se aprecia el resultado del enmascaramiento en una maqueta al compararlo con la que no tiene, en las dos posiciones de costado y de frente.

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Aplicación a una pieza de 381/45.

Se eligió para hacer un ensayo, una pieza que iba a tirar a fin de probar los efectos del retroceso, trepidación y rebufo en el dispositivo de enmascaramiento.
La figura 8 indica como se colocaron 12 tabiques de chapa de 2 milímetros y la forma y dimensiones aproximados de cada uno.
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Como la resistencia al viento es muy grande se perforaron con taladros de 5 centímetros de diámetro ya que hasta esta dimensión no hay inconveniente para la visibilidad y en cambio facilitan el paso del viento.
En efecto: La vista normal tiene un poder separador de un minuto, llamando agudeza visual o poder separador del ojo, el menor ángulo bajo el cual dos puntos pueden ser distinguidos el uno del otro.
Es decir, que cuando dos trazos o los bordes de un objeto son vistos bajo un ángulo menor de un minuto el ojo humano no distingue los dos trazos o no aprecie el objeto.
Según la formula de: Frente aparente en milésimas igual a frente real en metros dividido por la distancia en kilómetros tendremos, aplicada a un orificio de cinco centímetros de diámetro visto a 4.000 metros:
Frente aparente = 0,05/4 = 0,0125 milésimas
Esto a simple vista; si ahora suponemos que se observa con un anteojo pancrático de alza (aumento variable de 5 a 22,5 aumentos) y aun admitiendo que en las mejores condiciones se llegase a aumentar 22,5 veces el poder separador, tendríamos que con anteojo, el frente aparente sería = 0,0125ºº x 22,5 = 0,27125 ºº y como un minuto es igual a 0,3 milésimas resulta que ni con un anteojo de 22,5 aumentos en las mejores condiciones de visibilidad y de observación pueden distinguirse a 4.000 metros dos trazos separados a 5 centímetros ni apreciarse un círculo de ese diámetro.
Esto nos permite dar taladros a las chapas como dijimos y evitar las grandes presiones de los fuertes vientos reinantes en las costas.
Las crestas se sujetan con pernos a unos collarines que se colocan en la caña.
En el carapacho y chapa giratoria se colocan unos angulares y a ellos e sujetan las aletas.
El peso total del enmascaramiento se calcula inferior a los 400 kilos que no afecta para nada a los movimientos de la pieza y su disposición permite hacer fuego sin quitarlo.

En las fotos A, B, C, D, E y F se pueden apreciar detalles de la forma en que se llevó a cabo el enmascaramiento.

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Foto E.- Se ven los sunchos s que se ajustan fuertemente a la caña y que van unidos por dos pletinas (una en la generatriz superior y otra en la inferior) para darle solidez al conjunto y buscar unos puntos de apoyo en el ensanchamiento de la tulipa, que favorezca la adherencia del conjunto a la caña e impida el deslizamiento hacia boca por inercia en el momento del retroceso del cañón.

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El hueco e es debido a que para el tiro precisa quitarse la cañonera f (foto F) que lleva cosida una cresta, que es la que tapa el hueco e cuando no está preparada la pieza para tirar.
La disposición de los tabiques es variable de una pieza a otra y no se pueden dar reglas fijas para su colocación, forma y dimensiones pues en cada pieza es preciso estudiar los puntos de vista desde el mar, desde aquellos sectores donde probablemente se situarán los barcos para el bombardeo ya que como se ha dicho antes, el único objeto que se persigue es el evitar o dificultar lo mas posible que los barcos puedan apuntar a la pieza.

Foto D.- Se ve el muro d de piedra en seco que se hizo para tapar la visibilidad debajo de la caña, porque en la pieza de que tratamos el terreno baja rápidamente hacia vanguardia a partir del aro que bordea el pozo.

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Este muro hace el papel de los tabiques a, b y c que se habló en el estudio sobre la maqueta. La piedra se trabó bien en seco y después de los tres disparos hechos, no se notó el menor desperfecto en el muro.

Foto F.- Se ven los tabiques 1 y 2 que corresponden a los tabiques 1 y 2 que corresponden a los F y F´ de la figura 8 y que van fijos a la plataforma de cemento que rodea a la estructura giratoria y a retaguardia, a ambos lados del pescante para el municionamiento a mano.

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Colocados los tabiques se hizo una fotografía desde unos 200 metros de las dos piezas, una enmascarada y la otra no (foto O) y se comprueba el buen resultado logrado antes con las maquetas, advirtiéndose la escotadura e debido a la falta de la cresta f de la tapa de la cañonera (señalada en la foto F) que se había quitado para el tiro.

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Foto M.- Se ve la primera pieza en posición de tiro perfectamente descubierta por la visibilidad por debajo de la caña: pero debe tenerse en cuenta que la pieza está apuntada y va a disparar y, por lo tanto, en el momento del combate en el cual no tiene mas remedio que descubrirse algo, ya que el fogonazo no podrá ocultarse; pero esto es inevitables y la batería tiene la ventaja de haber descubierto el barco antes y, haber aprovechado esto para calcular perfectamente sus datos de tiro, es decir centrar su tiro antes que el barco.

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En la foto N está disparando la pieza enmascarada y en la foto P ha hecho fuego la segunda pieza sin enmascarar apreciándose perfectamente las dos características esferas de humo que hacen parecer a primera vista en la foto N que dispararon las dos piezas o que lo hizo la 2ª y no la 1ª que fue la que efectuó el disparo.

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El resultado del ensayo ha sido bueno en cuento a fijeza del dispositivo; pues no padeció durante los 3 disparos hechos.

Como los disparos se hicieron con carga reducida, los efectos del retroceso, trepidación y rebufo fueron menores que si hubiesen tirado con carga normal; pero todo parece hacer creer que aún con esta carga el dispositivo no padecerá.

Resumen. - El sistema parece lograr el fin propuesto y es de bastante solidez para aguantar los efectos del disparo.
Debe estudiarse pieza por pieza, en cada caso, la aplicación del sistema y determinar unas posiciones en las cuales con muros como el de la foto D o análogos, se puedan tener las piezas en ángulo cero o negativo sin que se puedan descubrir desde el mar a distancia superior a 4.000 metros que es lo único a que se puede aspirar, a nuestro parecer, en este asunto de enmascaramiento.

Acaba aquí el informe. Esero que sea de vuestro interés.
Un saludo
Y juro á los altos dioses y al gran Júpiter Olimpo,
A Telus y al gran Nereo, y al dios Marte encruelecido,
Y á las deidades del huerco,y por el caos entendido,
De ser en cuanto viviere, de Roma crudo enemigo.

( Romancero castellano)
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Re: Enmascaramiento Baterías de 381 mm

Notapor Orel el Lun Abr 29, 2019 8:24 am

Genial Kenubal! :D :b4
Por cierto, en Vizcaya he visitado Punta Lucero y sus baterías de costa. Leed sobre ellas, muy interesante.
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