La "Invencible" inglesa en Cartagena de Indias (Ma

Todo sobre la Segunda Guerra Mundial y conflictos anteriores

Moderadores: poliorcetes, Lepanto, Orel, Edu

La "Invencible" inglesa en Cartagena de Indias (Ma

Notapor MAC2 el Dom Jul 08, 2007 5:50 pm

Por Marco A. Gandarillas

La derrota de la Armada Inglesa en Cartagena de Indias en el siglo XVIII es un acontecimiento silenciado en la historia inglesa y desconcocido para la gran mayorí­a de españoles

La Historia está hecha de muchas mentiras, silencios y exageraciones y ésta página gloriosa de la época colonial está injustamente olvidada por el saber popular español y merece la pena contribuir a su difusión.

En Octubre de 1739 Inglaterra declara a España la guerra de la "oreja de Jenkins" y planea tomar la ciudad donde confluyen las riquezas de las colonias españolas, Cartagena de Indias (Colombia), dominar el comercio en el Caribe y, en una operación combinada con las fuerzas del Comodoro Anson que con el navio Septrentión y buques menores acosaba las colonias del Pacifico Sur, aniquilar el imperio español en América.

Aunque el origen de la guerra fue la rivalidad comercial entre las dos potencias, la causa inmediata de la conflagración fue un incidente cerca de la costa de Florida cuando el capitán de un guardacostas español, Juan León Fandiño, interceptó el Rebbeca al mando de Robert Jenkins y le hizo cortar a éste una oreja; después de lo cual le liberó con este insolente mensaje: "Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve".

Este suceso enardeció a la opinión pública inglesa y dió lugar a que su Gobierno, presidido por su Primer Ministro Mr. Walpole, declarara la guerra a España presionado por comerciantes de la City que apetecí­an la conquista de nuevos mercados.

El 13 de Marzo de 1741 apareció por "Punta Canoa", poniendo en vilo la ciudad de Cartagena, la mayor flota de guerra que jamás surcara los mares hasta el desembarco de Normandí­a: 2000 cañones dispuestos en 186 barcos, entre naví­os de guerra, fragatas, brulotes y buques de transporte.

La flota, muy superior a la "Invencible" de Felipe II que sólo disponí­a de 126 naví­os, está dirigida por el almirante Sir Edward Vernon y transporta 23.600 combatientes entre marinos, soldados y esclavos negros macheteros de Jamaica.

En la expedición vienen 4.000 reclutas de Virginia bajo las órdenes de Lawrence Washington, medio hermano del futuro libertador George.

Las defensas de Cartagena no pasaban, en cambio, de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, 600 indios flecheros traí­dos del interior más la marinerí­a y tropa de desembarco de los seis únicos naví­os de guerra de los que dispone la ciudad: el Galicia que era la nave Capitana, el San Felipe, el San Carlos, el Africa, el Dragón y el Conquistador.

Este pequeño contingente está dirigido por hombres decididos a defenderse hasta morir: el Virrey Sebastián de Eslava, Teniente General de los Reales Ejercitos con larga experiencia militar, y bajo su mando, pero en el mar, el celebre General de la Armada D. Blas de Lezo, lobo de mar que ya ha participado en 22 batallas y expediciones navales perdiendo la pierna y el ojo izquierdo en Málaga y Toulon y quedándole lisiada la mano derecha en Barcelona. Seguí­an en la jerarquí­a el Mariscal de Campo D. Melchor de Navarrete, Gobernador de la ciudad, a cuyo cargo quedó la parte administrativa y el abastecimiento de ví­veres, y el Coronel D. Carlos Des Naux, Ingeniero militar y Director de obras de fortificación, quien actuó primero como Castellano del Castillo de San Luis de Bocachica y luego como Castellano de San Felipe de Barajas.

Aunque con algunas discrepancias de criterio en materia estratégica entre Blas de Lezo y el Virrey los cuatro hombres lograron por fin unificar su acción baja la dirección de Eslava y resistir a pie firme el embate inglés.

Años antes Vernon ya habí­a merodeado dos veces Cartagena, y trazando cí­rculos de buitre se habí­a presentado frente a la bahí­a, pero Lezo lo habí­a puesto en fuga con maestrí­a de consumado marino. En la primera ocasión cerró el puerto con cadenas y situó sus buques en Bocachica para que los ingleses no pudieran entrar sin batirse con ellos e instaló en tierra un grueso cañón de 18 libras de su nave capitana lo que sorprendió al enemigo al contestar con artillerí­a por un lado de la ciudad que consideraban desguarnecido. En la segunda dispuso sus naves de manera que con su fuego se encerrará a los navios ingleses dentro del campo de tiro largo y corto, los cuales de nuevo sorprendidos abandonaron la zona.

Ahora Vernon, envalentonado tras una acción de rapiña en la mal defendida ciudad de Portobelo (Pánama), vuelve con efectivos considerables y escribe a Lezo cartas desafiantes.

Éste, como buen vasco, es tozudo y quisquilloso en cuestiones de honor: 'Hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera Usted insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardí­a..."

Vernon despliega la flota bloqueando la entrada al puerto, y tras silenciar las baterí­as de "Chamba", "San Felipe" y "Santiago" desembarca tropas y artillerí­a. Es tan impresionante el despliegue de barcos en el horizonte que algunos vecinos consideran la situación perdida y procuran ponerse a salvo.

Vernon ordena un cañoneo incesante que durará 16 dí­as y noches al castillo de San Luis de Bocachica con un promedio de "62 grandes disparos por hora".

El castillo está defendido por 500 hombres al mando de Coronel Des Naux.

Por su parte Lezo coloca cuatro de sus naví­os, el Galicia, el San Felipe, el San Carlos y el Africa del lado interior de la bahí­a y en las proximidades del Castillo para apoyarlo con sus cañones.

Aunque la defensa de Bocachica fue heroica con Lezo y Des Naux peleando en primera fila los defensores han de evacuarlo ante la abrumadora superioridad enemiga.

Lezo hace barrenar e incendiar sus buques para obstruir el canal navegable de Bocachica, cosa que consigue parcialmente ya que el Galicia no coge fuego a tiempo. Sin embargo, se ha logrado retrasar el avance inglés de forma considerable y ello favorecerá el desarrollo de epidemias entre los asaltantes.

Los defensores optaron por replegarse totalmente a la Fortaleza de San Felipe de Barajas, motivo por el cual ni siquiera intentaron la resistencia en el Castillo de Bocagrande.

Y muy contra la voluntad de Lezo, que trató de evitarlo hasta el fin pero se vió obligado por disciplina, se hundieron los dos únicos naví­os que quedaban, el Dragón y el Conquistador, con el ilusorio objeto de impedir la navegación por el canal de Bocagrande.

Pero al igual que en Bocachica, el sacrificio resultó en vano pues los ingleses remolcaron el casco de uno de ellos para restablecer el paso y desembarcaron en las islas de Manga y Gracia dejando a un lado el Fuerte de Manzanillo. Hecho lo cual, un regimiento de colonos norteamericanos al mando de Lawrence Washington tomaron la colina de la Popa próxima ya a San Felipe de Barajas y que habí­a sido abandonada por los españoles.

Vernon entró entonces triunfante en la bahí­a con su buque Almirante con las banderas desplegadas y el estandarte de General en Jefe escoltado por dos fragatas y un paquebote, y dando la batalla por ganada despachó un correo a Jamaica e Inglaterra con tan fausta noticia.

Tras ello ordena el desembarco masivo de artilleria y cañonear el Castillo de San Felipe desde mar y tierra con el fin de ablandar la resistencia final.

La defensa está formada por sólo 600 hombres bajo el mando de Lezo y Des Naux. Á‰ste ya habí­a resistido en Bocachica e iba a batirse de nuevo contra el empuje inglés hacia la fortaleza de San Felipe.

La defensa fue numantina y la batalla violenta. Al fin Vernon resuelve que la infanterí­a tomará fácilmente la fortaleza pues se encuentra con daños considerables.

La noche del 19 al 20 de abril se dan los hechos decisivos, los atacantes al mando del General Woork avanzan entre sombras en tres columnas de granaderos y varí­as compañí­as de soldados, además de los esclavos macheteros jamaicanos que van en vanguardí­a(carne de cañón).

Su progresión es lenta por el pesado equipo de guerra que transportan y por el fuego de fusilerí­a desde las trincheras y lo alto de la fortaleza. El avance se frena ante las murallas ya que por imprevisión la longitud de las escalas para salvar el foso resultan cortas y los atacantes quedan aturdidos al no disponer de fajinas y materiales para facilitar la aproximación al fuerte. Los defensores arrecian en su fuego nutrido y certero desde lo alto, lo que origina una mortalidad espantosa.

Al alba un macabro espectáculo de muertos, mutilados y heridos vagando como espectros aparece alrededor de San Felipe haciendo evidente la hecatombe inglesa. La salida de los españoles que cargan a bayoneta calada provoca la huida desordenada de los asaltantes que pierden cientos de hombres y todos sus pertrechos.

El bombardeó inglés prosigue desde el mar 30 dí­as más sin un objetivo claro, pero el cólera y el escorbuto comienzan a provocar decenas de muertos que flotan en la bahí­a lo que hace la situación desesperada.

Vernon, altivo y malgeniado, recrimina al parsimonioso General Wentworth, Jefe Supremo de las tropas de desembarco, por el ignominioso fracaso y las desavenencias llegan a un punto insostenible.

Al fin el Alto Mando inglés ordena la retirada, lo que se realiza de forma lenta y sin cesar de cañonear la ciudad hasta que "no quedó ninguna vela inglesa". Los últimos veleros parten el 20 de Mayo, pero los ingleses han de incendiar cinco de ellos por falta de tripulación. En el regreso a Jamaica hunden otro y cada barco parece un hospital.

Mientras en Inglaterra se supone como cierta la victoria con arrogancia y orgullosa satisfacción. Aún se desconoce el infausto final y se acuñan medallas conmemorativas mostrando a Lezo arrodillado ante Vernon entregándole la espada con la inscripción "el orgullo español humillado por Vernon".

En ellas el vencido aparece con dos piernas, dos ojos y dos brazos para obviar que es un hombre lisiado. En el reverso habí­a seis navios y un puerto, y alrededor la inscripción: quien tomo Portobelo con solo seis naviós, Noviembre de 1739.

Éstas medallas, de las que se conservan algunas todaví­a, fueron motivo de burla durante mucho tiempo por parte de los enemigos de Inglaterra, "debiendo ser en sus autores tanta mayor la vergí¼enza cuanto fue mayor su ligereza y arrogancia".

Semanas después Lezo malherido y extenuado por la batalla se hunde en las tinieblas del olvido. Sus últimos momentos se enmarcan dentro de la ingratitud y la amnesia de un camastro en algún hospital de Cartagena. Su cuerpo cercenado se deposita sin honores y se ignora donde esta enterrado.

Vernon, sabedor de la muerte de Lezo, rondó de nuevo Cartagena en 1742 con 56 navios, pero sus espí­as le informaron de la reparación de las defensas y de la presencia del Virrey Eslava en la ciudad por lo que no se decidió a atacar y partió a enfrentarse al juicio de la historia. Murió en 1757 repudiado y olvidado por su pueblo, y el rey Jorge II prohibió toda publicación sobre el asalto a Cartagena que quedó así­ sepultado en la historia.

Inglaterra no volvió a amenazar seriamente al Imperio español que subsistió un siglo más. España, en cambio, contribuyó añós más tarde al
desmoronamiento de las colonias inglesas en Ámerica, hecho que también ha tratado de silenciarse: España en la Guerra de Independencia y Bernardo de Gálvez (1746-1786) .

Poco después de ello los ingleses promoverí­an la figura de Nelson para elevar la moral y el patriotismo ante la amenaza napoleónica.

El asalto a Cartagena de Indias pasó así­ a ser un anecdótico episodio de mala suerte debido a enfermedades tropicales mal conocidas. El propio Nelson fue en cierto modo ví­ctima de esta conspiración de silencio. Poco después de afirmar que los Dons sabí­an hacer barcos pero no pelear tuvo que retirarse humillado y sin su brazo derecho tras el intento de captura de Tenerife (Julio de 1797), cosa que también daba por hecha, y entregar su vida en Trafalgar ante los Dons que pelearon de forma valiente bajo un inepto mando francés.

Y los españoles, por contra de los ingleses, somos tan miserables que nos avergonzamos de nuestras hazañas y hurtamos al saber popular figuras como la de Blas de Lezo y Olavarrieta, marino español y vasco de Pasajes (Guipuzcoa). Su legendaria vida, y anónima muerte, contribuyó a cambiar la historia en América y no desmerece frente al mejor guión de aventuras de Hollywood.

Todo lo que se pueda hacer por difundir esta figura silenciada por unos y olvidada por otros parece insuficiente. Su lugar en la historia ha de estar junto a los grandes nombres de la época colonial. Por mi parte sólo espero que mediante esta página contribuya, aunque fuera de forma modesta, a lograr ese objetivo.

Don Blas de Lezo, presidiendo la plaza ante el fuerte de San Felipe.

Imagen
MAC2
 
Mensajes: 913
Registrado: Sab Ene 07, 2006 10:50 pm
Ubicación: zaragoza

Notapor Davo el Dom Jul 08, 2007 6:20 pm

Que vaaaaaaaaaa!!!!! Pero eso si se lo sabe todo dios!!!!!! (al menos en mi barrio) Además, si vas a Wikipedia, seguro que lo que verás es que lo de Jenkins fue una patraña de los ingleses para iniciar la guerra (que cabrones) Bueno, como yo he puesto en la sección libre un apartado de Gibraltar en manos de los británicos... ¿Sabí­ais que todaví­a no se ha firmado ningún tratado ni nada que diga que se ha acabado la guerra? ¿Sabí­ais que conquistar Gibraltar, en teorí­a, SERíA LEGAL? Bueno, aunque es cierto que un poco olvidado está esto de la guerra de la oreja de Jenkins, y aquí­ MAC2 se ha currado un "informe" impresionante. Gracias por esto, es bueno para la difusión de la historia.
Davo
 
Mensajes: 34
Registrado: Jue Jun 28, 2007 6:09 pm
Ubicación: A Coruña

Notapor Harlinghausen el Lun Jul 09, 2007 10:26 am

Pues yo no tení­a ni idea, :roll: . En el colegio sólo t enseñan las catástrofes d La Armada Invencible y Trafalgar y de esto poco, o nada se dice.

PD: La historia la escriben los vecedores. :)
Avatar de Usuario
Harlinghausen
 
Mensajes: 23
Registrado: Dom Ene 28, 2007 8:21 pm

Historia

Notapor juantono carro 001 el Lun Jul 09, 2007 10:47 am

:( Pués ya ves y ahora con 17 historias de España diferentes, menos te enteras de cosa así­.
Siempre ha sido en este bendito Paí­s la historia a critério del color del gobierno y de los intereses exteriores.
Cuándo ingresé en 1.968 en la AGM de Zaragoza tan solo sabí­a lo que habí­a estudiado en el colegio sobre historia ¡Nada! Luego con muy buen criterio de mis profesores de Zaragoza, compré libros que me enseñaron la verdadera historia de mi Nación (no todos estaban escritos por adictos al Régimen). Más tarde ya graduado, seguí­ adquiriendolos, pero hoy da verdadero asco de lo que se está pretendiéndo; borrar la Historia de España.
Saludosa. Al-Lah Akba Hermanos.
...Aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie...¡Resistiré!...
Picar como la avispa, morder como la serpiente, golpear como un martillo pilón.
Imagen
Avatar de Usuario
juantono carro 001
 
Mensajes: 5096
Registrado: Sab Abr 28, 2007 6:49 pm
Ubicación: En una Nueva Villa con Cañada Real.

America

Notapor juantono carro 001 el Lun Jul 09, 2007 10:57 am

¿Sabiaí­s que el Rey Carlos III envió un ejército desdoblado tan grande como el prninsular a las colonias británicas para apoyar a los independentistas americanos?
¿Por qué llevan tantos estados norteamericanos y ciudades de allí­, nombres españoles?
Ya hablaremos. Ahora me centraré sobre el hilo de la División Azul.
Saludos de nuevo.
...Aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie...¡Resistiré!...
Picar como la avispa, morder como la serpiente, golpear como un martillo pilón.
Imagen
Avatar de Usuario
juantono carro 001
 
Mensajes: 5096
Registrado: Sab Abr 28, 2007 6:49 pm
Ubicación: En una Nueva Villa con Cañada Real.

Notapor Gus el Mar Jul 10, 2007 10:28 am

Buenas,

excelente post MAC2 :D Era un tema del que habí­a oido algo pero que prácticamente desconocí­a.

y no desmerece frente al mejor guión de aventuras de Hollywood.


pues fijate que creo que hacer peliculas sobre este tipo de cosas si que deberia estar subvencionado por el ministerio de cultura.
Aparte de poder ser muy interesantes como pelicula de accion/bélica/aventuras pueden ser muy divulgativas y ayudar a que la gente se interese más en la historia de nuestro paí­s.

Un saludo
Avatar de Usuario
Gus
Site Admin
 
Mensajes: 3004
Registrado: Mié Sep 14, 2005 9:52 am

Notapor GIBRALTARESPAÑOL el Vie Jul 13, 2007 10:43 pm

Muchas gradcias Mac2 por tu magnifico articulo, llevas razon no podemos olvidar a los que tanto le dieron a este pais.
SOLO SE PIERDE CUANDO DEJAS DE LUCHAR
¿VAS A DEJAR DE LUCHAR?
Avatar de Usuario
GIBRALTARESPAÑOL
 
Mensajes: 1402
Registrado: Mié Jul 04, 2007 7:14 pm
Ubicación: ANDALUCIA LA MAS ESPAÑA DE LAS ESPAÑAS

Notapor Jean Luc el Sab Jul 14, 2007 12:02 am

GIBRALTARESPAí‘OL escribió:Muchas gradcias Mac2 por tu magnifico articulo, llevas razon no podemos olvidar a los que tanto le dieron a este pais.


Cierto... yo mismo desconocí­a gran parte de lo que cuentas... una pena que no seamos conscientes de nuestra propia historia.



PD.: GIBRALTARESPAí‘OL revisa tus mensajes privados. :wink:
Invaden nuestro espacio y retrocedemos, asimilan mundos enteros y retrocedemos, esta vez no... la línea debe trazarse aquí, hasta aquí... no más allá... y yo les voy a hacer pagar por lo que han hecho....
Avatar de Usuario
Jean Luc
Webmaster
 
Mensajes: 3300
Registrado: Mié Sep 06, 2006 11:24 am
Ubicación: El Espacio, la última frontera...

Notapor Gabiosky el Sab Jul 14, 2007 7:19 pm

Hola, en primer lugar, felicitarte MAC2 por este magnifico articulo sobre uno más de los capitulos olvidados de nuestra historia.

Es la primera vez que escribo algo en el foro, llevo mucho tiempo visitandolo de forma anonima y ya por fin me animo ha mandar algo.

Enhorabuena por el foro en general, por el gran nivel de los foristas, así­ como por la buena forma de rebatir temas y discutir de forma civilizada, aunque últimamente, se ha producido más de un roce absurdo.

Me gusta mucho la historia, la historia militar y de ella me lleva a interesarme los temas de defensa. Solo soy un simple aficionado, por ello pedrdonadme si meto alguna pifia...

Os propongo iniciar un post (o como se llame, je,eje) basado en hechos importantes en la historia de España que se han silenciado o manipulado para que al final seamos los "tontos" de la pelicula.

Ejemplos: Campaña de Pensacola 1781, Batalla de Algeciras, Batalla de Tenerife, Guerra Independencia Americana (intervención española), Toma de Menorca, etc....

Un saludo a todos y enhorabuena.
Gabiosky
 
Mensajes: 48
Registrado: Dom Jun 17, 2007 8:44 pm
Ubicación: Al norte del sur

Notapor Duffman el Sab Jul 14, 2007 8:00 pm

Bienvenido al foro Gabiosky :D

Sobre el hilo que mencionas iniciar me parece muy buena idea y te animo a que lo hagas.

Saludos
“…nuestros alemanes son mejores que los suyos”
Avatar de Usuario
Duffman
Webmaster
 
Mensajes: 3020
Registrado: Mar Oct 12, 2004 9:30 pm
Ubicación: Sevilla - España

Notapor ACB, el Mutie el Sab Jul 14, 2007 8:22 pm

Gabiosky escribió:Os propongo iniciar un post (o como se llame, je,eje) basado en hechos importantes en la historia de España que se han silenciado o manipulado para que al final seamos los "tontos" de la pelicula.

Ya estás tardando :D :D :D
Avatar de Usuario
ACB, el Mutie
 
Mensajes: 733
Registrado: Dom Ene 21, 2007 10:53 pm
Ubicación: Base Militar Mariposa

Notapor MAC2 el Sab Jul 14, 2007 11:45 pm

Me alegro mucho de que os haya gustado tanto,la HISTORIA de España tiene tantas sombras.........a ver si entre todos podemos darle luz,brillo y esplendor.

Y antes de que Gabiosky inicie el post,

Una Derrota Naval De Nelson En 1796.

Cuando se menciona una derrota del genial marino británico, siempre viene a la memoria su desgraciada intentona en Tenerife en 1797, durante la cual perdió, como es notorio, su brazo izquierdo.

Pero hubo antes otra derrota, si bien muy honrosa para Nelson, que ha permanecido hasta ahora en la penumbra y ello pese a que se trató de un combate puramente naval, no de una operación anfibia como la mencionada.

Los hechos sucedieron así­:

En el invierno de 1796, el ya capitán de naví­o Horacio Nelson regresaba de sus bases napolitanas a reunirse con la escuadra de Jervis en las costas portuguesas, en las cuales, durante el combate de San Vicente, ganarí­a, en febrero de 1797, su fama.

Embarcaba con insignia de comodoro en la fragata Minerve, de 38 cañones y de 941 toneladas, botada en Woolwich en 1780, al mando de George Cockburn, a la que acompañaba la Blanche, de 32 cañones, con 722 toneladas inglesas y botada en 1786 en Calhoon (Burlesdom).

A eso de las once de la mañana del 19 de diciembre de 1796, y no lejos de Cartagena, se divisaron dos fragatas españolas, que resultaron ser la Sabina, de 40 cañones y botada en 1781 en Ferrol y la Matilde, de 34 cañones, insignia del capitán de fragata Miguel Marí­a Gastón de Iriarte.

Al poco se inició el combate, entablándose de un lado entre la Minerve y la Sabina y de otro, entre la Matilde y la Blanche, buscando cada adversario la fragata de su mismo o parecido porte.

Pronto las dos últimas se separaron, recayendo la acción principal sobre la Sabina, al mando de Jacobo Stuart, y la Minerve, con el propio Nelson.

El resultado no podí­a ser dudoso, sin embargo, y no como se ha repetido tantas veces, por la proverbial habilidad náutica británica, sino por algo mucho más concreto: la fragata británica llevaba piezas de a 18 y 6 libras, mientras que la española las llevaba de a 12 y 8 libras, lo que suponí­a una ventaja en el peso de bala de la artillerí­a principal de no menos de un 33 por 100, superior incluso a la ventaja que consiguieron años después las grandes fragatas estadounidenses al emplazar en ellas piezas de a 24, que resultaron mortí­feras para las más débiles británicas.

Pero, además, el buque británico llevaba entres seis y ocho carronadas de a 32, aparte de las piezas de su porte y aquellos cortos y manejables cañones, aunque de escaso alcance y de tiro impreciso, resultaban demoledores a corta distancia.

Curiosamente, la Amada española, pese a conocer tales armas y probarlas, nunca las tuvo en mucho, por lo que apenas se instalaron en nuestros buques.

Tal desventaja en el armamento no se correspondí­a con el diseño general del buque pues, como es sabido, los españoles solí­an ser algo más grandes, resistentes y marineros que sus contrarios, como fruto de unos diseños que estaban por entonces entre los mejores del mundo.

Aunque la andanada británica era muy superior, como hemos visto, el combate se prolongó por tres horas cuando se vino abajo el palo de mesana de la Sabina, teniendo los otros muy averiados y a punto de caer, tuvo que rendirse con dos muertos y cuarenta y ocho heridos<<entre ellos dos oficiales>> en su dotación.

Los británicos perdieron siete hombres muertos y tuvieron treinta y tres heridos.

Se trasladó una dotación de presa a la fragata española y su vencedora se aprestó a darle remolque, dado el penoso estado de su aparejo.

Al parecer se habí­an invertido los objetivos que, tradicionalmente, se adjudicaban unos y otros enemigos durante sus combates, pues los británicos se habí­an dedicado a destrozar el aparejo de la española, mientras que éstos habí­an disparado especialmente sobre el casco de la Minerve.

Cabe imaginar la sorpresa de Nelson al descubrir que el comandante de la fragata enemiga, que acababa de apresar era nada menos que un descendiente de los antiguos reyes de Inglaterra, los Estuardo, y así­ era realmente, al ser don Jacobo de la casa de los duques de Berwick, que pocos años después se convertirí­an en los duques de Alba por extinción de esta familia. (Fue a la muerte de Cayetana Álvarez de Toledo, la decimotercera duquesa de Alba la que no tuvo descendencia y según cuentan las malas lenguas, esta pintada desnuda y vestida por Goya, en sus no menos famosos cuadros de las Majas).

Pero Nelson conservó durante poco tiempo su presa, a las 0430 de la madrugada apareció la Matilde, que habí­a conseguido despegarse de la Blanche, y Miguel Gastón se dirigió contra la fragata británica para represar a su compañera.

Nelson ordenó soltar el remolque y enfrentarse a su nueva enemiga.

Llevaban media hora de combate cuando en el horizonte se divisaron varias velas españolas, buques que salí­an de Cartagena alertados por el cañoneo; se trataba de las fragatas Ceres y Perla, seguidas por el poderoso naví­o Prí­ncipe de Asturias, un poco más retrasado.

A Nelson se le habí­a reunido mientras tanto la Blanche, pero no podí­a hacer frente con dos fragatas a tres enemigas, y mucho menos, si retrasado por el combate daba tiempo a que se incorporara el gran naví­o de tres puentes.

Así­ que abandonó a su presa y se batió en retirada, perseguido por dos de las fragatas españolas durante todo el dí­a, cuyos disparos le causaron otras diez bajas.

Pero disparar en aquellas condiciones era mal asunto en la época de la vela a no ser que se fuera alcanzando al enemigo, pues el retroceso de las piezas frenaba al perseguidor y salvo que algún afortunado disparo desaparejara al perseguido, éste veí­a facilitada su huida.

En la apresada Sabina, quedó su dotación británica de presa, que al mando de Hardy, fiel amigo de Nelson y comandante del Victory en trafalgar, se aprestó a defenderse con el fin de entretener a alguna de las fragatas españolas, pero la resistencia no pudo prolongarse mucho, cayendo los británicos prisioneros a su vez.

No mucho tiempo después tuvo lugar el canje de prisioneros, y Nelson tuvo consideraciones especiales con Jacobo Stuart, al que devolvió su espada, reconociendo que se habí­a batido con valentí­a.

Lo cierto es que resultó una costosa e incompleta victoria para los españoles y que Nelson tuvo la habilidad de escapar de un enemigo muy superior, que debió haberle podido dar caza y apresarlo, contando además con las averí­as de la Minerve, el cansancio de su dotación y que ésta se habí­a disminuido con las bajas y la dotación de presa.

Tal vez la excesiva prudencia o la descoordinación de los españoles fueron la causa de que el triunfo no fuera completo.

Pero todas estas consideraciones no nos deben hacer olvidar que se trató de la única ocasión en la que el gran marino británico tuvo que retirarse con serias pérdidas en un combate naval, abandonando su presa ya su dotación.

Ya hubiera querido para sí­ otros de sus enemigos de entonces, fueran franceses, holandeses o daneses, poder decir en cualquier situación que habí­an visto la popa del buque de Nelson.


Y, desde luego, si aquella modesta victoria la hubieran obtenido buques de cualquiera de esas naciones, no hubieran permanecido virtualmente desconocidas hasta la fecha.


Agustí­n Ramón Rodrí­guez González
Doctor en Historia Contemporánea y miembro del Cí­rculo Naval Español.
MAC2
 
Mensajes: 913
Registrado: Sab Ene 07, 2006 10:50 pm
Ubicación: zaragoza

Notapor Gabiosky el Dom Jul 15, 2007 1:09 am

Estupendo, ya estoy trabajando en ello, espero mandar algo pronto, pero la verdad que se tarda un poco en todo esto.

Un saludo, y buen apunte sobre un combate navel muy desconocido MAC2.
Gabiosky
 
Mensajes: 48
Registrado: Dom Jun 17, 2007 8:44 pm
Ubicación: Al norte del sur


Volver a Sección histórica

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados